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Desafíos de las economías regionales: la yerba mate y la vitivinicultura continúan en declive sin señales de estabilización

La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) publicó nuevamente su Semáforo de Economías Regionales, una herramienta mensual que ilustra la condición de 19 sectores agropecuarios del país.

La edición de junio, difundida a mediados de agosto, mostró una imagen que se repite mes a mes con escasas variaciones: un panorama dividido, donde las cadenas de carnes y granos registran buenos resultados, mientras la mayoría de las economías provinciales –las que sostienen la producción del interior– siguen sin alcanzar una rentabilidad sostenida.

El diagnóstico reveló 4 actividades en verde, 8 en amarillo y 7 en rojo. En comparación con el mes anterior, el único cambio fue el del maní, que ascendió de rojo a amarillo gracias a una mejora en sus precios; la tonelada de maní Runner alcanzó los US$659 en junio, un 14 % más que el mismo período del año anterior.

En la zona verde se preservan los sectores bovino, ovino, de granos y miel, cuyas cotizaciones crecieron por encima de la inflación y acompañaron un sólido desempeño exportador. En el extremo opuesto, continúan en rojo la yerba mate, el arroz, el vino y mosto, las hortalizas y el algodón, la leche y la mandioca. Coninagro puntualizó que, en la mayoría de estos casos, el problema radica en los precios: los ingresos de los productores se mantuvieron estancados o crecieron por debajo de la inflación y de los costos operativos.

Situaciones más críticas

El caso de la vitivinicultura ilustra la magnitud del ajuste, acumulando 41 meses consecutivos en rojo, es decir, más de tres años sin abandonar la zona crítica. La yerba mate sigue de cerca, con 27 meses continuos en la misma condición desde abril de 2024.

En junio, el productor de vino recibió US$255 por litro, un 30 % menos interanual y muy por debajo del promedio histórico ajustado de US$763. La yerba mate se cotizó en US$260.000 la tonelada de hoja verde, reflejando una caída real del 13 % respecto al año anterior, cuando el promedio de los últimos cinco años rondaba los US$632.000. En ambos casos, la producción física no sufrió descensos drásticos, pero los precios perdieron terreno frente a la inflación.

Coninagro añadió una visión a largo plazo, señalando que, en sus más de ocho años de existencia, 8 de las 19 economías analizadas pasaron más de la mitad de los meses en rojo. Además de la vitivinicultura, se incluyen la lechería (64 % de los meses) y el arroz y los cítricos (63 %). En el polo opuesto, la ganadería bovina estuvo en verde la mitad del periodo evaluado, seguida por la porcina (47 %) y la aviar (41 %).

#ECONOMÍA | Informe técnico: nuevo Semáforo de Economías Regionales.

El índice muestra:
7 rojos
8 amarillos
4 verdes

Accedé al estudio completo haciendo click aquí https://t.co/0Ah3fc6mc6 pic.twitter.com/8XfhFyvZKQ

Exportaciones del sector agropecuario

Un dato sobresaliente del informe se refiere al comercio exterior: en el primer semestre de 2026, las 19 economías estudiadas exportaron US$31.940 millones, un 21 % más que el año anterior. El conjunto de granos –soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo– representa el 79 % del total, con la soja como principal producto (más de la mitad del valor exportado).

Si se excluyen los granos, el resto de las economías regionales exportó US$6.843 millones, destacándose la cadena bovina (42 % de ese total), seguida por la vitivinicultura y el arroz. En importaciones, la relación es de US$13 exportados por cada dólar importado en conjunto, aunque existen excepciones: el algodón importa el 77 % de lo que exporta, y la mandioca apenas exporta, mientras importa US$3,8 millones.

El informe también cuantifica la proporción del precio final que llega al productor en once cadenas. En mayo, solo cuatro de esas actividades –papas, hortalizas, porcinos y ovinos– superaron su promedio histórico de participación. En el resto, la cuota disminuyó.

Los casos más notorios son, nuevamente, el vino y la yerba mate. El productor vitivinícola retuvo apenas el 13 % del precio final, frente a un histórico del 24 %; en la yerba, la participación fue del 15 % contra un promedio del 23 %. Coninagro atribuye esta brecha al grado de industrialización de cada cadena, pues a mayor número de procesos intermedios, menor es la porción que corresponde al productor.

La yerba mate acumula 27 meses de caída y permanece en rojo en el semáforo de Coninagro.

Distribución provincial

Detrás de cada color del semáforo existe una geografía productiva que explica la disparidad de la crisis entre provincias. Las siete actividades en rojo se concentran mayormente fuera de la región pampeana, en economías provinciales con menor diversificación y, por ende, con menos margen para absorber la presión de precios.

Misiones y Corrientes concentran la producción de yerba mate –la actividad con la racha roja más larga después del vino, 27 meses– y también una parte importante de la mandioca, otro cultivo en rojo. Corrientes suma, además, arroz, mientras Entre Ríos y Santa Fe forman otras zonas arroceras relevantes. En otras palabras, una misma provincia (Corrientes) puede presentar hasta tres de sus economías regionales en situación crítica simultáneamente.

Mendoza y San Juan, corazón de Cuyo, soportan la carga de la vitivinicultura, la actividad más afectada del relevamiento con 41 meses consecutivos en rojo. Se trata de una crisis estructural, no coyuntural, cuyo impacto económico y social en esas provincias supera al del resto del país, dado que el vino constituye un eje central de sus economías.

Chaco, Formosa y Santiago del Estero, en el norte, albergan la producción algodonera, otra actividad en rojo, con una fuerte reducción de la superficie sembrada en la última campaña. En esas mismas provincias, junto a Misiones y Corrientes, también pesa la mandioca.

La leche, por su parte, concentra su presión en la región pampeana: Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires concentran la mayor parte de la cuenca lechera nacional. El rojo de esta actividad –con precios que crecen muy por debajo de la inflación– afecta a provincias que en otras cadenas (granos, carne bovina) se encuentran en verde. Es el ejemplo más claro de provincias con producciones “mixtas”, ya que Santa Fe y Córdoba exportan bien soja y maíz, pero sus lecherías registran rentabilidades ajustadas.

La comercialización de hortalizas es la actividad roja más extendida, pues el cinturón hortícola de la provincia de Buenos Aires, Mendoza, Corrientes, Salta y Jujuy aporta volúmenes significativos. Por ello, su bajo desempeño no afecta a una única economía provincial, sino que se reparte entre varias.

En el polo opuesto, las provincias con mejor desempeño son aquellas que concentran ganadería bovina, producción avícola, porcina y granos: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa, que también explican la mayor parte de las exportaciones agroindustriales del país. La asimetría entre la pampa húmeda (verde) y las economías del norte y Cuyo (rojo) constituye la lectura territorial subyacente que el semáforo de Coninagro confirma mes a mes.

Fuente: Ambito.com

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