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Alarma por la drástica reducción del consumo: frutas y verduras registran una caída de hasta el 50 % en Salta, Rosario, Chaco y Mendoza

En Salta, la cooperativa Cofruthos comunica una merma del 50 % en sus ventas, lo que ha forzado a algunos comerciantes a ofrecer la mercancía por debajo del costo para impedir su deterioro. En Rosario, el principal mercado de productores de la ciudad experimenta una reducción comparable – “un 50 % y algo más” – y los puestos aparecen prácticamente desiertos. En Chaco, la Cooperativa Frutihortícola advierte una contracción del 40 % que compromete la viabilidad del sector. En Mendoza, pese a la reciente caída de precios de varios productos, las familias continúan adquiriendo cantidades cada vez menores para sus hogares.

La crisis del consumo frutihortícola no es un fenómeno aislado ni regional; se extiende a lo largo y ancho del país, motivada por la pérdida del poder adquisitivo y con una única consecuencia: frutas y verduras, consideradas alimentos básicos, están desapareciendo de la mesa de los argentinos.

En Salta, la situación resulta alarmante. Juan Russo, presidente de la Cooperativa COFRUTHOS, sostuvo en una entrevista con Aries FM que “el consumo del último año se redujo a la mitad”. La presión fue tal que algunos vendedores tuvieron que desprenderse de sus productos incluso por debajo del precio de costo para evitar que se deterioraran. “Algunos ofrecen promociones, pero los precios siguen siendo elevados”, admitió Russo.

El caso más emblemático es la papa. En los puestos de verdura, el kilo alcanzó los $2.500, impulsado por las condiciones climáticas adversas en Balcarce, Mar del Plata y el sur de Córdoba. Russo la describe como “un bien inferior, lo primero que consume la gente”, evidenciando la profundidad de la caída. El dirigente de Cofruthos estima que la bolsa de precios podría estabilizarse entre $20.000 y $25.000 a finales de mes o a inicios de septiembre, cuando ingrese la producción de Jujuy.

La contracción de la actividad ya se refleja en el mercado laboral. “Muchos jóvenes acuden en busca de empleo, trabajando por día, buscando cualquier labor, porque realmente no hay puestos disponibles”, señaló Russo. Algunos dueños de verdulerías de barrio han cerrado sus locales y se han orientado a otras actividades, incapaces de absorber los costos y las pérdidas derivadas de la mercancía no vendida.

Rosario: la ausencia de compradores

En el mercado de productores más importante de Rosario (Santa Fe), la caída del 50 % en las ventas ha generado una profunda alarma entre los comerciantes, acostumbrados a una mayor afluencia, especialmente al comienzo de la semana. “Aquí no se venden nada, la gente no viene a comprar, la verdulería está vacía. La situación es sumamente preocupante”, declaró Héctor Mariani en una entrevista, como una de las voces representativas del sector.

Si bien la estacionalidad influye, este año la tendencia a la baja se acentuó sin que las ofertas lograran revertirla. “En verano el movimiento cambia porque el carozo aporta mucho”, comentó el comerciante, contrastando con la oferta invernal: “Ahora, con mandarinas y similares, nos vemos limitados”. Las perspectivas para el segundo semestre tampoco resultan alentadoras: “Yo diría que no muy buenas”, anticipó Mariani.

El Mercado de Productores de Rosario (Santa Fe) establece los precios de frutas y verduras que se consumen en la región.

Chaco: descenso del 40 %

En Chaco, la Cooperativa Frutihortícola reportó una disminución del 40 % en sus ventas. El dato fue proporcionado por su presidente, Américo Barúa, quien, en una entrevista con Alerta Urbana el pasado martes, advirtió sobre la grave situación del sector, marcada por una caída de entre el 30 % y el 40 % en el último año. “Estimamos una reducción entre el 30 % y el 40 % de nuestras ventas; es una caída significativa”, resumió el dirigente de la cooperativa “El Piso”.

Mendoza: cada vez más familias reducen sus compras

En Mendoza, el consumo de frutas y verduras atraviesa uno de sus momentos más críticos. Aunque en las últimas semanas varios productos experimentaron una reducción de precios – entre ellos tomate, zapallito italiano, zapallo redondo, pimiento, berenjena, choclo, chaucha, lechuga, papa y cebolla – las ventas siguen disminuyendo. La Unión Frutihortícola Argentina y diversos mercados mendocinos señalaron que la demanda está por debajo de los niveles habituales.

La caída de las ventas provocó una baja en los precios mayoristas, pero ello no bastó para reactivar de manera significativa el consumo. “Muchas personas siguen adquiriendo frutas y verduras, pero en volúmenes mucho menores que en años anteriores”, advirtió una fuente del sector. Lo que antes alcanzaba para alimentar a una familia durante una semana o más, hoy apenas cubre unos pocos días. Los comerciantes ya observan que ciertos productos se cotizan muy por debajo de los valores del mismo período del año pasado, y “los precios de venta apenas cubren los costos de producción, transporte y comercialización”.

El contexto nacional

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, en enero del presente año el IPC registró un 2,9 % mensual, con una variación interanual del 32,4 %. Dentro de la canasta, la categoría de Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó un 4,7 %, superando notablemente el promedio general. Las frutas subieron un 6,3 % y las verduras, tubérculos y legumbres un 5,4 %. El tomate prácticamente se duplicó en treinta días y la lechuga creció un 21,1 %.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que monitorea la evolución de los precios en el Mercado Central de Buenos Aires, señaló que el segmento de frutas más comercializadas mostró un incremento interanual del 65,4 % en 2025, el doble de la inflación general. “La brusca caída del consumo golpea fuertemente los precios de los alimentos”, advirtió Juan Pablo della Villa, de la Empresa Cooperativa de Alimento Soberano (ECAS).

La Mesa Agroalimentaria Argentina – integrada por la Unión de Trabajadores de la Tierra, MNCI‑Somos Tierra, Bases Federadas, Federación de Cooperativas Federadas Ltda y la Federación de Organizaciones Nucleadas de la Agricultura Familiar – publicó un informe que describió un “acelerado proceso de deterioro productivo, comercial y social”. “Numerosos productores están decidiendo abandonar sus fincas y reducir la actividad”, advierten, lo que generará mayores efectos sobre el empleo regional y el precio de los alimentos.

Más allá de los indicadores de mercado, el dato que más alarma es la reducción del consumo de alimentos esenciales para una dieta equilibrada. Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, sólo el 6 % de la población argentina consume al menos cinco porciones diarias de frutas o verduras, como recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Fuente: Ambito.com

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