Lula se perfila como el mandatario de mayor longevidad en la historia de Brasil, superando su propio récord

Luiz Inácio Lula da Silva resultó electo nuevamente como jefe de Estado de Brasil este domingo, superando en la segunda vuelta a Flávio Bolsonaro con un 51,78 % de los sufragios frente al 48,22 % de su adversario. Con este triunfo, el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) iniciará su cuarto periodo presidencial y batirá su propio récord como el mandatario de mayor edad al tomar posesión del cargo.
Lula contará con 81 años, 2 meses y 9 días al asumir el 5 de enero de 2027. La cifra anterior también le pertenece: el 1 de enero de 2023, al iniciar su tercer mandato, tenía 77 años, 2 meses y 5 días. Hasta esa fecha, el título estaba en manos de Michel Temer (MDB), quien accedió a la Presidencia en 2016 con 75 años.
Nacido el 27 de octubre de 1945 en Caetés, Pernambuco, Lula cumplirá 81 años este martes. Desde 2024, además, ostenta el cargo de presidente de mayor edad en ejercicio, posición que antes ocupaba Temer, quien dejó el Palacio de Planalto a los 78 años.
El mandatario tomará posesión de su cuarto mandato en enero de 2027, con 81 años. Será la primera vez en la historia de Brasil que un presidente asume la jefatura del Ejecutivo después de haber superado los 80 años.
Una toma de posesión sin precedentes
La ceremonia de investidura prevista para 2027 presenta una novedad: será la primera que se celebre el 5 de enero. Esta fecha fue establecida por la Enmienda Constitucional 111, promulgada en 2021. Desde 1995, los presidentes brasileños solían jurar el 1 de enero.
De lograr completar su cuarto periodo, Lula abandonará la Casa de Brasil el enero de 2031, con 85 años. Ya dirigió la nación entre 2003 y 2010 y regresó al poder en 2023 tras derrotar a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022.
Lula y la contención del avance de la derecha en América Latina
El triunfo electoral también constituyó un contrapeso a la ola de gobiernos de derecha que ha barrido la región latinoamericana. Durante la campaña, Lula intentó consolidar su apoyo mediante propuestas orientadas a disminuir la pobreza y la desigualdad, ampliar los programas sociales y defender la soberanía nacional.
No obstante, el presidente tuvo que enfrentar el descontento de sectores del electorado ante el encarecimiento del costo de vida, las acusaciones de corrupción y las crecientes preocupaciones por la inseguridad.
El inicio de este cuarto mandato vendrá acompañado de retos económicos y políticos. Lula deberá negociar con un Congreso dominado por fuerzas conservadoras, donde los aliados de Bolsonaro poseen la capacidad de bloquear iniciativas ejecutivas.
A estas dificultades se suman las presiones sobre las finanzas públicas, el endeudamiento de los hogares y los obstáculos para reactivar el crecimiento económico. El resultado electoral garantiza la continuidad en el poder, pero no elimina los impedimentos para la puesta en marcha de su agenda.
Con su reelección, Lula permanecerá como figura central de la política brasileña hasta finales de la década. Su cuarto periodo será histórico tanto por la cantidad de mandatos acumulados como por la edad con la que asumirá, y, de concluir su gestión, dejará la Presidencia con una longevidad sin precedentes.
Fuente: Ambito.com





