EE.UU. impone sanciones a empresa china por presuntos vínculos con el robo de tecnología de Google

En una acción reciente que evidencia la rivalidad entre EE. UU. y la República Popular China por el impulso de la inteligencia artificial, la administración de Donald Trump incorporó a MiraclePlus, una compañía china de capital de riesgo creada por Lu Qi, ex‑experto en IA de Microsoft, bajo la acusación de presuntos lazos con una startup señalada por el robo de secretos comerciales de Google vinculados a dicha tecnología.
El Departamento de Estado comunicó el lunes pasado la imposición de sanciones contra Shanghai Zhisuan Technology, empresa fundada por Ding Linwei, un ex‑ingeniero de software de Google sentenciado este año por apropiarse de información confidencial relativa a la inteligencia artificial. Las restricciones también alcanzaron a MiraclePlus y a tres de sus filiales, bajo la imputación de haber financiado inicialmente a la startup involucrada.
Las medidas podrían conllevar el congelamiento de activos en territorio estadounidense y la prohibición de operar con instituciones bancarias. No obstante, MiraclePlus ha negado haber invertido en Zhisuan y ha puesto en tela de juicio la decisión tomada por Washington.
Archivo. La Casa Blanca intensifica las sanciones contra compañías chinas.
En respuesta, la firma emitió un comunicado el martes, indicando que las sanciones resultaron inesperadas al haberse impuesto sin previo aviso. Asimismo, señalaron que mantienen diálogos con las partes afectadas con el objetivo de revertirlas y expresaron su esperanza de alcanzar una solución.
Constituida en 2023, Zhisuan elabora una plataforma de software diseñada para simplificar el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. Según el Departamento de Estado, Ding había presentado una solicitud para incorporarse al programa de incubación de startups de MiraclePlus, resaltando su dominio de la tecnología de Google.
Perfil de Lu Qi, el exdirectivo de Microsoft que encabeza MiraclePlus
Lu Qi ha desarrollado su carrera entre algunas de las empresas tecnológicas más influyentes de Estados Unidos y China. En 2017, Baidu lo reclutó para liderar sus proyectos de inteligencia artificial, pero abandonó el puesto un año después por razones personales.
Ese mismo año, Sam Altman, entonces presidente de Y Combinator, lo integró a la aceleradora estadounidense para impulsar YC China. Cuando Y Combinator cesó esa expansión en 2019, Lu y su equipo continuaron las actividades bajo la denominación MiraclePlus.
Desde esa fecha, la compañía ha respaldado a distintas startups chinas con alto potencial en el ámbito tecnológico. Entre ellas se encuentran SiliconFlow, dedicada a la infraestructura de inferencia de IA, y AgiBot, fabricante de robots. Ambas entidades planean cotizar en la Bolsa de Hong Kong.
La medida adoptada por Washington genera un nuevo punto de fricción para una entidad vinculada al ecosistema de emprendimientos tecnológicos chinos. Los portavoces de MiraclePlus no respondieron de inmediato a los requerimientos enviados por correo electrónico y mensaje.
El proceso contra el exingeniero de Google hallado culpable de sustracción de secretos
La investigación que involucra a Ding Linwei constituye uno de los casos más relevantes de propiedad intelectual relacionados con la inteligencia artificial que han captado la atención de las autoridades de las dos mayores economías globales.
De acuerdo con el Departamento de Justicia de EE. UU., Ding colaboró clandestinamente con dos compañías de IA con sede en China mientras permanecía como empleado de Google. Tras su condena, los fiscales alegaron que se apropió de más de 2 000 páginas de información confidencial, almacenándolas en su cuenta personal en la nube.
Asimismo, se alega que descargó dichos archivos en su ordenador menos de quince días antes de presentar su renuncia a Google, en diciembre de 2023.
La defensa de Ding sostuvo que los documentos sustraídos no se ajustan a la definición legal de secreto comercial. Sus abogados también argumentaron que la acusación no demostró que él tuviera la intención de utilizar esa información en beneficio propio, de su empresa o de China.
En septiembre, Ding fue sentenciado a un año de prisión. El caso se ha convertido en un referente importante dentro de las disputas por la protección de tecnologías de inteligencia artificial, en un contexto de creciente rivalidad entre Washington y Pekín.
Fuente: Ambito.com





