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Google descarta establecer un centro de datos en Argentina mientras analiza el ecosistema de inteligencia artificial

Google Cloud no contempla la construcción de un centro de datos en Argentina “a corto plazo”. Así lo manifestaron el director de Google Cloud Latinoamérica, Eduardo López, y la directora general para el Cono Sur, Natalia Scaliter, durante una rueda de prensa exclusiva en la que participó Ámbito en el marco del Google Cloud Summit Buenos Aires 2026. La afirmación se produce en un contexto de transformación del entorno local, analizado a través de cuatro dimensiones: infraestructura, educación, innovación y regulación.

La cuestión del centro de datos no es inédita para Google Cloud y volvió a cobrar relevancia tras el anuncio de OpenAI, en asociación con Sur Energy, sobre la construcción de su propio datacenter, así como la reiterada intención del presidente Javier Milei de convertir a la Argentina en un “hub tecnológico”. No obstante, la compañía valora la buena infraestructura y el amplio capital humano del país, considerándolo suficiente para cubrir la demanda mediante otras vías, mientras que los principales obstáculos se sitúan en la innovación empresarial y la evolución normativa.

Google y el ecosistema argentino: talento e infraestructura presentes, riesgo ausente y macroeconomía estable

Al iniciar su análisis, López contrastó la actual irrupción de la IA con transformaciones tecnológicas anteriores. Citó, a modo de ejemplo, la adopción de los sistemas de gestión de relaciones con clientes (CRM): “Las compañías, en lugar de aceptar pasivamente lo que el CRM ofrecía, lo adaptaban para que coincidiera con sus procesos. En consecuencia, el método de veinte años permanecía idéntico, aunque con una herramienta renovada.

“En la actualidad, con los agentes de IA, hablamos de una revolución total, pues no se trata solo de una mejora tecnológica: el proceso de negocio que antes se ejecutaba de una forma, ahora puede ejecutarse de otra manera”, puntualizó.

Scaliter y López aseguraron que un número creciente de compañías ya cuenta con estrategias de IA plenamente operativas.

Para Scaliter, esa transformación dejó de ser una promesa. Según la ejecutiva, la fase de pruebas piloto y conceptos ha quedado atrás y la mayoría de las grandes empresas argentinas están “implementando proyectos en producción”. “Observamos un avance extremadamente acelerado este año en iniciativas de inteligencia artificial. La demanda supera nuestra capacidad de respuesta”, indicó.

Al describir los cuatro pilares que emplea para valorar el potencial de un país, López precisó: “Argentina posee una infraestructura de telecomunicaciones muy competitiva en la región. En el ámbito educativo también destaca por su abundante talento”.

En el eje de la innovación, López lanzó una advertencia: “El mayor reto de Argentina es superar el temor al riesgo”. Las empresas locales se muestran reacias a ejecutar proyectos disruptivos por la incertidumbre que implican, lo que lleva a que, salvo en algunos casos, las iniciativas no sean altamente transformadoras, sino que simplemente incorporen IA gestionando el riesgo.

“A medida que el país estabilice sus variables macroeconómicas, se generará un impulso considerable. El contexto actual está presente, pero la volatilidad macroeconómica genera cierta reticencia en las compañías para emprender proyectos de gran escala”, opinó.

Más allá del análisis macro, la charla también abordó la necesidad de que las organizaciones controlen los beneficios de sus iniciativas frente a la avalancha de promesas, herramientas y costos imprevistos. En este sentido, López puso énfasis en el Costo Total de Propiedad (TCO) en lugar de centrarse únicamente en el Retorno de la Inversión: “Algunas empresas utilizan productos basados en tokens, y el ROI parece excelente en la fase de prototipo. Cuando despliegan ese agente a toda la compañía, el gasto se dispara de forma desmesurada y el proyecto se detiene. Por eso hablo del TCO: es fundamental comprender el costo total de la implementación, sobre todo cuando el agente se pone a disposición de 30 000 o 20 000 usuarios”.

Otro desafío emergente fue la denominada “fatiga de IA”, es decir, el agotamiento de los empleados ante la presión constante de formarse y adoptar herramientas de inteligencia artificial. Para Scaliter, es “la primera ocasión en que contamos con una tecnología que evoluciona continuamente mientras la implementamos”, y añadió que “la fatiga no proviene solo de la tecnología, sino del impacto que la adopción de la misma tiene en la transformación organizacional”.

La ejecutiva ilustró el punto con un caso concreto: “Tradicionalmente, al diseñar un organigrama, se consideraba que un manager podía supervisar a siete personas. Con los agentes de IA, ese mismo manager puede gestionar a ‘200 personas’ (…) Esto altera radicalmente nuestra concepción de los equipos de trabajo. Representa una evolución que obliga a repensar la estructura de las organizaciones”.

El debate en torno al datacenter de Google

Sin embargo, la “tierra prometida” de la IA no está exenta de obstáculos, y la capacidad de cómputo y la energía requerida para mantener la industria operativa forman parte de los debates centrales. Argentina se ha insertado en esa discusión.

Más allá de los discursos de Milei y la actual polémica sobre el SuperRIGI (el régimen de beneficios impositivos por 30 años para grandes inversiones tecnológicas, ya aprobado en Diputados y en trámite en el Senado), el tema de los datacenters cobró relevancia tras el anuncio de OpenAI, junto a Sur Energy –empresa fundada por Emiliano Kargieman, también CEO de Satellogic –, de una inversión de US$ 25.000 millones para erigir un centro de datos en la Patagonia, en el marco del programa Stargate. El comunicado se realizó hace casi un año y, desde entonces, no se han registrado avances públicos.

Archivo. Google refuerza su estrategia de infraestructura regional mediante el GDC y la ampliación de su red de cables submarinos.

La conversación también puso bajo la lupa a Google, que lleva más de dos décadas operando en el país, y sus posibles movimientos futuros. Al ser interrogado sobre la política de infraestructura de la compañía, López explicó: “La cuestión es interesante. Hoy existe una restricción enorme de capacidad de procesamiento, no solo en Google, sino en todo el mercado. Nosotros iniciamos el despliegue de regiones cloud en 2017 en Brasil, en 2022 en Chile y en 2024 en México”. El gigante tecnológico ya cuenta con datacenters en Brasil, Chile y México, y tiene otro en construcción en Uruguay. Sin embargo, respecto a Argentina, fue categórico: “No prevemos invertir en nuevos datacenters en el corto plazo, aunque el futuro es incierto”.

El país sí dispone de los cables submarinos Firmina y Tannat, que, según la empresa, buscan optimizar la calidad del acceso a los servicios de Google en la región. Sobre los motivos de la decisión, López señaló la rapidez de implementación y la disponibilidad de modelos de negocio alternativos: “Un datacenter propio nos lleva dos años y medio para estar operativo (…) pero vemos que, si contamos con cables y la infraestructura del país es adecuada, podemos atenderlo tranquilamente desde nuestra nube global”.

Ese enfoque –conectividad antes que infraestructura física propia– es el que la compañía pretende profundizar en la región en el futuro próximo. En esa línea se inscribe el anuncio de agosto de 2026 de Google de “Americas Connect”, una red de tres cables submarinos que enlazará Chile, Panamá y República Dominicana.

Por ello, López afirmó que la estrategia futura se centrará en potenciar el servicio Google Distributed Cloud (GDC): “Actualmente la prioridad ha sido conectar a los países latinoamericanos mediante nuestros cables submarinos, logrando una latencia tan baja que pocos pueden igualar. Esta nueva estrategia de socios es lo que visualizo para invertir en Argentina, Colombia y otros países, utilizando una extensión de nuestra nube, porque eso nos permitiría acelerar totalmente el despliegue”, concluyó López. En síntesis, mientras las empresas atraviesan su proceso de transformación, Google Cloud –uno de los pilares de la industria– propone para Argentina una hoja de ruta basada en la conectividad, la infraestructura disponible y la creación de nuevos modelos de implementación, al menos en el horizonte inmediato.

Fuente: Ambito.com

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