La familia Ingalls vuelve en formato serie por Netflix

Este jueves,desde EEUU hasta Turquía y Argentina, Netflix estrena una nueva traducción de «La casa de la pradera», esa historia idealizada del Far West que acá conocimos como «La familia Ingalls». La primera ciclo tendrá ocho capítulos,y en marzo empezará la segunda. ¿Pero tendrá tanto éxito como la serie llamativo,que duró nueve abriles y todavía se sigue repitiendo? ¿Y será un poco más fiel a los libros de Laura Ingalls? No digamos más fiel a la historia efectivo,porque eso siempre fue materia opinable.
La impulsora de esta nueva traducción es la autor y casa productora Rebecca Sonnenshine, apreciada en su país por series como «American Zombie», «La profecía del Diablo» y «The Vampire Diaries», que ahora se dirige a un conocido más emparentado,como corresponde al asunto.Doña Laura escribió sus memorias pensando específicamente en niños,familias y maestras,y lo mismo hizo la popular serie de Michael Landon.
Un poquito de historia.La verdadera Laura Elizabeth Ingalls nació en Wisconsin,1867,y acompañó forzosamente a sus padres por campos de Missouri,Kansas,Minnesota,Iowa y South Dakota,donde al fin pudieron asentarse casi definitivamente.A los 18 abriles se casó con Almanzo Wilder,a los 19 tuvo su primera hija,a los 23 se mudó con marido e hijos por primera vez a una ciudad,y a los 44 empezó a escribir sus memorias,evocando especialmente el inmenso bosque de sus primeros abriles,la famosa casita de la pradera y sus primeros abriles de casada.
Su hija Rose ya era escritora,y se sospecha que metió sobrado la cuchara en esas memorias,publicadas en sucesivos libritos (el primero en 1932,el extremo en 1943) que fueron un éxito y se impusieron rápidamente como recitación obligatoria en las escuelas.Hasta se instituyó un premio con su nombre para estimular a los escritores de libros infantiles.
Más tarde sacaron el nombre oportuno a ciertas quejas de las nuevas generaciones.Es que ella escribió todo con la mentalidad de su época,y párrafos como «cuando llegamos no había ausencia de multitud,solo indios» no sonaban muy perfectamente.Para colmo,el dominio donde el señor Ingalls levantó su casita pertenecía legalmente a los indios osange,pero ya se sabe que ese asunto del respeto a los indios nunca tuvo demasiada peso en el Far West.
Laura murió a los 90 abriles,dejando cartas,diarios íntimos y relatos inéditos que su hija aprovechó a divulgar,renovando el éxito de la religiosa.Abriles posteriormente surgió la serie de televisión.
«La familia Ingalls», como la conocimos,empezó a fines de 1974 y abarcó nueve temporadas con un total de 204 episodios,hasta marzo de 1983.Para entonces la índice de sintonía ya estaba muy estrecha.Michael Landon,protagonista y factotum de la serie,eligió entonces una despedida que doña Laura nunca imaginó.En un capitulo exclusivo, «Little House.The Last Farewell», los habitantes del pueblo y sus alrededores descubren que el gobierno había vendido todos los terrenos a un magnate inmobiliario.Todos debían mudarse.Y perfectamente,para que el magnate encima no usufructúe sus casas,dinamitaron todo.Solo la iglesia dejaron en pie.Dicen que Landon decidió este desenlace para evitar,de paso,que ninguna otra serie aproveche la equipo.
Landon,que venía de «Bonanza», se rehizo con otra serie para familias, «Camino al firmamento». En 2005 hubo otra traducción,que duró al punto que seis episodios,y en 2008 un unido, «Almanzo Wilder: Life Before Laura», basado en «Farmer Boy», el ejemplar que Laura dedicó a los memorias de infancia de su consorte.Y ahora aparece la traducción Netflix,que puede ser todavía la traducción todavía más femenina,que no feminista,de la historia. De los ocho episodios de esta primera ciclo,seis están dirigidos por mujeres,y,ya dijimos,la factotum es una mujer. Veremos qué pasa.Y veremos todavía si es posible conseguir «Sogen no shojo Laura», la traducción en dibujos animados que los japoneses hicieron en 1975,al punto que empezó a difundirse la serie norteamericana.





