Espectáculos

«Dementia»: sobre el amor,la traducción y el deterioro

“Uno de los desafíos que más me entusiasman entre los que propone ‘Dementia’”, dice a Ámbito Mariano Pensotti. El próximo domingo 31,a las 17,con funciones el martes 2,jueves 4 y sábado 6 de junio,el Teatro Colón presentará el comienzo en pantalla mundial de “Dementia”, ópera de Oscar Strasnoy sobre guión de Ariana Harwicz, dirección musical de Tito Ceccherini y puesta en imagen de Mariano Pensotti. Entre otros,la cantarán Daniela Tabernig,Mónica Ferracani,Víctor Torres y Florencia Burgardt.

El entusiasmo se percibe desde allí.Para Pensotti, Dementia implica “llevar a escena una ópera completamente nueva,sin tradición a sus espaldas.En todo caso,la tradición la iniciamos nosotros,y eso te da un espacio de libertad absoluta”.

Pensotti tiene una vasta y reconocida trayectoria en los ámbitos teatral y cinematográfico argentinos,cuyas obras y puestas cuentan con numerosas presentaciones internacionales.

Periodista: “Dementia” se originó a partir de un encargo del Teatro Colón.

Mariano Pensotti: Exacto.Es un tesina que tuvo una origen conveniente particular,y en el que venimos trabajando hace tres primaveras.Convocaron a Oscar Strasnoy para que compusiera una ópera,posteriormente sumaron a Ariana Harwicz para hacer el guión y a mí para la puesta en imagen.En principio,lo que me pareció más interesante de antemano,más allá de la posibilidad de trabajar en el Colón,que ya era un atractivo resistente de por sí,era crear una ópera nueva,contemporánea,desde cero.Me gusta la escritura de Ariana,me encanta la música de Oscar.

P.: ¿Ya tenías vínculos con ellos?

M.P.: No personalmente,nos conocimos al comenzar a trabajar.Y me pasó poco atípico.La ópera representa tres encarnaciones de la misma pareja: primero a los 25 primaveras,posteriormente a los 50 y finalmente a los 75.Y si perfectamente la trama es de Ariana,tenía puntos muy cercanos a los que yo expansión en mis propias obras de teatro: el tema del tiempo,en qué nos convertimos a lo holgado de los primaveras,la diferencia entre lo que creemos que vamos a ser y aquello en lo que nos transformamos. “Dementia” tiene que ver con la idea de que,con el paso del tiempo,todos nos volvemos malas traducciones de nosotros mismos.En la pareja,ella es escritora y su marido traductor: ella escribe y él la traduce,y lo que empieza a conmover son versiones de ellos.En el futuro aparecen degradados; son parecidos,pero no los mismos.Como metáfora es muy poderosa,y fue lo que tomamos para la puesta en imagen.

P.: Se plantea el tema de la identidad,que ya aparece en obras tuyas.

M.P.: Sí.Qué cosas nos hacen ser lo que somos,y qué cosas perduran a lo holgado del tiempo.Todo esto atravesado por una escritura muy resistente,como es la de Ariana.Pero ese es el punto: cómo nos volvemos traducciones de nosotros mismos,cómo influyen las relaciones amorosas,cómo lo horrible puede ser bello y lo bello,horrible.Había muchos principios circulando que,como material de partida para una ópera,eran extraordinarios.

P.: ¿Participan otros personajes o son ellos dos?

M.P.: Son varios.En principio,la pareja en esas tres etapas supone seis cantantes diferentes.Después hay una mucama,que completa una especie de triángulo amoroso con la pareja; un vecino compositor,que es un personaje poco misterioso,y unos cazadores.La hecho transcurre en una casita de un oportunidad selvoso,en Francia.El personaje central es la escritora,argentina,y su marido francés.Por eso el uso de los dos idiomas,de la incomunicación,sobrevuela conveniente la obra.

P.: ¿Está cantada en los dos idiomas?

M.P.: En un noventa por ciento en gachupin,y el resto en francés.

P.: ¿Y qué forma de lengua utiliza?
M.P.: El lengua de Ariana es crudo,la estética es cruel,y al mismo tiempo hay una escritura estilísticamente refinada,con cierto abigarramiento incluso.A mí me atrae esta mezcla,entre comillas,de adhesión y muerto civilización; quiero opinar,personajes que puedan estar diciendo poco filosófico,detallado,y de repente unas puteadas.Nosotros tomamos poco de eso para lo que se ve en el atmósfera.

M.P.: Estás por abrir en el Teatro Alvear “La obra”, que asimismo tiene puntos en popular.Por eso me gustaría investigar en esos cruces.

M.P.: Sí,desde luego.Son cosas diferentes,pero con lugares que se reconocen. “La obra” cuenta la historia de un sobreviviente del Holocausto que viene a la Argentina posteriormente de la conflagración,se instala en un pueblito de la provincia de Buenos Aires,y allí empieza a hacer una obra de teatro que se vuelve cada vez más prócer,casi un parque temático,donde representa lo que era su vida antiguamente de la conflagración.Hasta que un día se descubre que esta persona no era quien decía ser.Después se plantea la idea de quién es víctima y quién victimario,de cómo las capas de violencia política permanecen en las sociedades,por más que parezca que ya no están.Es otro lengua,pero es cierto que tiene que ver con las identidades,las duplicaciones de “Dementia”. Por eso,cuando me llegó la síntesis del argumento de Ariana,que ni siquiera estaba escrito,me sonó muy cercano a mi universo.Me atrae el tema de las identidades,de las sombras de las generaciones previas en el presente.Son temas que vienen circulando en las últimas obras que hice.

Mariano Pensotti,al centro,durante los ensayos de la ópera «Dementia» Foto: Juanjo Bruzza – Gentileza Teatro Colón

Originalidad

P.: “Dementia” no es una adecuación de un texto previo de Ariana Harwicz sino que fue escrita directamente para la ópera.

M.P.: Exactamente,y creo que eso es lo más interesante.

P.: ¿Cómo fue para vos trabajar en el espacio inmenso del Colón,y sobre todo con el peso simbólico que tiene ese teatro en la civilización argentina?

M.P.: Es una muy buena descripción,sí.Es emocionante,abre muchas posibilidades un espacio de esas características,y a la vez es paralizante cuando pensás en esa carga histórica,cultural,a la que te referís.Justamente,ese es el atractivo.Cómo retozar con algunas cosas que tienen que ver con la tradición y a la vez probar poco diverso.Eso es lo más excitante de abrir una ópera.Cuando el espectador va a ver poco del repertorio,en una nueva traducción,quiere descubrir “qué es lo nuevo”, lo que le agregaron a una ópera que seguramente conoce de memoria.En este caso es ir a encontrarse con poco que es nuevo.Por ejemplo,yo con Mariana Tirantte,que es la escenógrafa y vestuarista con la que trabajo,el postrer tesina que hicimos fue una “Madama Butterfly” en Francia,una ópera que debe de tener cincuenta versiones al año en todo el mundo.Y hay que enfrentarlo.

P.: Además,aunque eso,por suerte,se fue perdiendo con el tiempo,el conocido del Colón solía ser muy conservador,y le molestaba que “tocaran” a los intocables Puccini,Verdi o Rossini que habían gastado siempre.

M.P.: Ojalá que sea como decís.Tenemos una gran intriga por conocer cómo va a reaccionar el conocido en presencia de “Dementia”. Pero sí,hubo una renovación del conocido,y ya hace tiempo que en el Colón se vienen haciendo puestas que no van con destino a lo museístico.La ópera es un mercancías donde hay posibilidades expresivas y creativas enormes.No tiene sentido ir a ver una vez más la ópera que ya hemos gastado cientos de veces.

P.: Es como encontrarse con uno mismo en el pasado viendo esa ópera.

M.P.: Tal cual.Pero ojo que a mí asimismo me fastidia cuando voy a ver una puesta de una ópera tradicional donde parecen competir a ver quién es más original o más contemporáneo.Hay directores que quieren probar cierta originalidad y que no funciona para ausencia con el material que están tratando.

M.P.: El caso más citado siempre es “La traviata”, ambientada en el siglo XXI,donde una mujer rodeada por la riqueza muere de tuberculosis como en el siglo XIX.

M.P.: El punto es ese.Ver qué hay en una ópera que nos interpela ahora desde muchos puntos de apariencia,pero sin olvidarse de que es esa obra.Ahora,seguir concibiéndola según la tradición es alejarse por completo de la sensibilidad contemporánea.Hay libretos que fueron hechos hace un siglo o tres siglos,que tenían una resonancia,pero ahora van a tener otra.Tenemos que hacernos cargo de eso,pero con sentido,tomando ese material específico de almohadilla.Antes hablábamos de “Madama Butterfly”: una mujer que es vendida a un norteamericano,inmediato con su casa,y se enamora de ese norteamericano.

P.: Ni siquiera una mujer,una beocio,porque tiene 15 primaveras,es opinar,allí hay pedofilia.

M.P.: Tal cual.Si un puestista,hoy,no se hace cargo de eso,se le pasa un elefante en un almacén.Necesita conocer qué ocurre con esa obra en el contexto contemporáneo; ético,no sólo estético.

P.: ¿Qué diferencias hay entre dirigir teatro de prosa y una ópera?

M.P.: En común,todas las obras que dirijo las escribo yo mismo,y se me hace muy difícil disociar la dramaturgia de la puesta en imagen.No soy un director tradicional,mi trabajo como director es una extensión de mi trabajo como dramaturgo.Por eso,lo que me interesa de mi relación con la ópera es que me libera de tener que ocuparme de la historia.Me permite pensar desde otro oportunidad.Mis obras de teatro son muy narrativas,son cuentitos o pequeñas novelitas,mientras que la ópera va en otro sentido,está más cercana a la poesía.Hay cosas que en una obra de teatro,o en una película,sonarían ridículas,y que en la ópera son la almohadilla de todo.Creo que fue Fassbinder quien dijo “no entiendo a quienes no entienden la ópera”. Porque,en la ópera,los personajes están tan ganados por sus emociones que cantan.

Fuente: Ambito.com

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