Los reyes de Países Bajos se alojan en la Casa Blanca de Donald Trump y provocan fuertes críticas en su país

La arribada de Guillermo Alejandro y Máxima a Washington este lunes estuvo marcada por un diálogo esencia con Donald Trump. Más allá de la cena de gracia programada, los reyes pasaron la confusión como invitados en la Casa Blanca. Este movimiento representó una cortesía diplomática inusual, ya que lo habitual es que los dignatarios extranjeros se alojen en la Blair House.
El primer ministro holandés, Rob Jetten, formó parte de la delegación oficial y compartió el gaudeamus noctívago con el presidente Trump. Este delirio de tres días, que incluye paradas en Filadelfia y Miami, se organizó como una invitación recíproca tras el diálogo del año pasado en un palacio efectivo durante una cumbre de la OTAN.
Sin incautación, el delirio generó un robusto rechazo en los Países Bajos. La oportunidad del diálogo es duramente cuestionada correcto al engorroso ambiente internacional por la pleito en Medio Oriente y el clima de desconfianza que impera sobre el futuro de la cooperación transatlántica.
Este lunes, los reyes de los Países Bajos, Guillermo Alejandro y Máxima Zorreguieta aterrizaron en la ciudad de Washington.
La controversia cobró fuerza en la prensa neerlandesa tras las burlas de Arjen Lubach, quien bautizó la cita como “la pijamada más extraña de la historia”. El humorista señaló la incoherencia de festejar en la residencia presidencial mientras Washington sostiene una porte beligerante en la pleito con Irán. Al mismo tiempo, parlamentarios opositores afirmaron que los monarcas están quedando en el “lado equivocado de la historia”, respaldados por una petición ciudadana que exigió anular el evento.
A su vez, Rob Jetten enfrentó duros cuestionamientos legislativos a raíz de las amenazas de Trump contra Irán. Pese a que el primer ministro tildó de «muy preocupantes» las palabras del mandatario estadounidense sobre la destrucción de esa civilización, defendió la continuidad de la hoja de ruta diplomática coetáneo frente a las presiones del Senado. Desde su perspectiva, estar presentes en Washington facilita un diálogo directo sobre las discrepancias, una vía que considera asaz más productiva que manifestar el rechazo mediante la inasistencia.
Por otro banda, tras la estancia neerlandesa, se retraso la arribada de Carlos III y Camila, una invitado marcada por la fría relación entre Trump y el gobierno de Keir Starmer. Ambos países enfrentan una relación de desacuerdos: la inestabilidad del comercio mundial y el renovado interés del líder estadounidense por Groenlandia dominan las preocupaciones transatlánticas.
Máxima en EEUU con look «verde marcial» y paseo fuera del protocolo
Los reyes de los Países Bajos, Guillermo Alejandro y Máxima Zorreguieta aterrizaron en la ciudad de Washington este lunes. Se comercio de un delirio oficial que seguirá un justo cronograma de actividades.
A través de las redes sociales de la clan Real, se publicaron algunas imágenes y videos de las actividades de las que participó Máxima. No obstante, haciendo honor a su habitual elegancia, lo que primero acaparó la atención de sus seguidores fue el estilismo de la Reina durante su primera marcha en Filadelfia y Washington.
Los reyes con la camiseta del equipo de fútbol criollo Philadelphia Eagles.
La estancia en Filadelfia se dividió en dos paradas esencia. Inicialmente, los monarcas visitaron la Escuela Secundaria Kensington, donde disfrutaron de una coreografía estudiantil y Máxima recibió dibujos realizados por los jóvenes. Estos momentos quedaron registrados en las redes oficiales de la Casa Real. Posteriormente, se trasladaron al centro de stop rendimiento Jefferson Health para realizar un represión guiado por sus principales unidades médicas.
Máxima fue agasajada con diferentes presentes por parte de los alumnos.



