Fernando Jalil, hermano del gobernador catamarqueño, formaliza su candidatura y se reaviva la contienda sucesoria

En tan solo dos días, el escenario político de Catamarca experimentó dos movimientos significativos. El primero lo protagonizó Fernando Jalil, hermano del gobernador, ex presidente de la Cámara Provincial de Diputados y actual director de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD). Su agrupación «Encuentro Catamarca» obtuvo la autorización de la Justicia Electoral como formación de distrito provincial, lo que le permite presentar listas propias o sumarse a coaliciones en todo el territorio y se dispone a inscribir cerca de 2.600 afiliados.
El segundo movimiento correspondió al gobernador, quien este viernes 11 anunció vía su cuenta de X que las elecciones provinciales coincidirán con las nacionales. Según informó al Ejecutivo, la medida responde a la necesidad de ofrecer certidumbre a los partidos y a la gestión responsable de los recursos de la provincia. Además subrayó que dividir los comicios supondría un gasto que prefiere destinar a viviendas, carreteras, colegios y hospitales. Con esta decisión, como ha ocurrido en los últimos ciclos, Catamarca elegirá gobernador en octubre de 2027, simultáneamente con las urnas presidenciales.
Una candidatura con matiz indefinido
El exdiputado Guillermo Marenco, figura destacada del peronismo, presentó al nuevo partido como el instrumento electoral de quienes consideran que Fernando Jalil debe liderar la provincia, aunque precisó que la iniciativa no se separa del peronismo, sino que aspira a integrarse a la coalición oficialista, según declaró en entrevista. Entre los dirigentes que ya se suman se encuentran el intendente de Recreo, Luis «Lula» Polti, el exdiputado de Tinogasta Horacio Sierralta y el capitalino Juan Viscarra, además de algunos representantes del radicalismo que aún se mantienen en reserva.
Hasta ahora, Fernando Jalil había rehuido cualquier intervención directa en la arena electoral. Hace unas semanas descartó ser candidato a intendente de la capital, aunque no cerró la posibilidad de aspirar a la gobernación y pidió aguardar la definición de los calendarios electorales, una cuestión que su hermano resolvió al final de la semana.
La aparición del sello propio de Fernando Jalil sorprendió como una ola fría en un escenario que, hasta hace poco, parecía estable. El peronismo catamarqueño ha sustentado su liderazgo durante años en una tríada que incluye al gobernador Raúl Jalil, a la senadora nacional y presidenta del PJ Lucía Corpacci –exgobernadora y principal enlace con el kirchnerismo– y al intendente capitalino Gustavo Saadi, sobrino del histórico caudillo Vicente Saadi y primo del exgobernador Ramón Saadi.
Las tres columnas del poder oficial en Catamarca son Raúl Jalil, Lucía Corpacci y Gustavo Saadi.
Dentro de este marco, el consenso que se había gestado en los últimos meses señalaba a Saadi como el aspirante natural a la gobernación, con el aval abierto de Corpacci –quien llegó a afirmar que la candidatura del intendente beneficiaría enormemente a la provincia– y el respaldo de figuras territoriales como los senadores provinciales Guillermo Ferreyra y Gonzalo Ormachea.
El propio diseño preveía que Jalil completara la distribución del poder con un puesto en el Senado nacional, junto a Corpacci. Sin embargo, la consolidación de una formación propia para Fernando Jalil reabrió las dudas sobre si el gobernador está dispuesto a modificar ese guion a favor de su hermano, quien podría heredar la continuidad de su gestión –centrada en minería, infraestructura e inversión– en lugar de una fórmula de equilibrio interno con Saadi y Corpacci.
Según fuentes consultadas por Ámbito, un dirigente peronista que forma parte de la Cámara de Diputados provincial, no se descarta que «Encuentro Catamarca» funcione más como un instrumento de presión y negociación que como la base de una candidatura a la gobernación. En esa hipótesis, el nuevo partido garantizaría a Fernando Jalil un puesto de relevancia –posiblemente la candidatura a intendente de la Capital, actualmente ocupada por Saadi– dentro de una estructura donde el intendente avance a la gobernación y Raúl Jalil consolide su presencia en la cámara alta.
Una configuración que genera inquietud
Independientemente de la interpretación que prevalezca, otro elemento que ayuda a dimensionar la influencia real de Encuentro Catamarca es su anuncio de que la mayor parte de su despliegue territorial –según la información proporcionada por su vocería– se concentrará en la capital provincial, con proyección hacia el interior. Este dato resulta relevante porque la capital es el bastión de Gustavo Saadi, quien la gobierna por segunda vez y desde allí ha construido gran parte del capital político que lo posiciona como el candidato con mayor consenso para la gobernación.
La validación judicial y la incorporación de esta nueva estructura al panorama político catamarqueño generan más interrogantes que certezas acerca del futuro de las alianzas dentro del oficialismo. La maniobra de los Jalil, sea cual sea su objetivo, ha cumplido con la finalidad de sembrar dudas sobre la sucesión que se creía acordada y obligar a Corpacci y Saadi a reevaluar sus estrategias, mientras el peronismo nacional también busca reorganizarse.
Fuente: Ambito.com





