Desigualdad económica en el fútbol argentino: River asigna $67,7 millones mientras Boca apenas destina $14 millones

El mercado de traspasos de mediados de 2026 reveló una evidente disparidad en los modelos de gestión, la disponibilidad de efectivo y la capacidad de inversión de los dos gigantes del fútbol argentino. Mientras Boca optó por una gestión cautelosa, destinando un total de US$14 millones y logrando ventas por US$13,2 millones, River protagonizó una ventana de fichajes sin precedentes en Sudamérica, desembolsando US$67,71 millones frente a ingresos por traspasos y mecanismos de solidaridad de alrededor de US$24,4 millones.
Esta diferencia de más de US$50 millones en gastos brutos evidencia dos enfoques de tesorería antagónicos frente al entorno macroeconómico y al nivel de competición continental.
El balance de Boca muestra una política de renovaciones con una neutralidad de flujo de caja prácticamente perfecta, aunque con un leve déficit operativo en las transferencias. La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme cerró la ventana después de registrar cuatro salidas y cuatro incorporaciones, en un plantel que experimentó 13 bajas en total (nueve mediante cesiones y rescisiones de contrato).
En el lado de los egresos, el club xeneize gastó US$14 millones en tres compras directas: la repatriación de Sebastián Villa desde Independiente Rivadavia por US$6,5 millones, la llegada del guardameta Álvaro Montero procedente de Vélez Sarsfield por US$4 millones, y la incorporación del lateral uruguayo Leandro Lozano desde Argentinos Juniors por US$3,5 millones. Como añadido, sumó al plantel al delantero ecuatoriano Enner Valencia, quien llegó sin coste de traspaso pero con repercusión en la masa salarial.
Para equilibrar sus cuentas, Boca obtuvo US$13,2 millones netos mediante cuatro ventas destacadas. La operación más reciente y relevante fue la cesión de Kevin Zenón al Atlas de Guadalajara. Aunque el acuerdo global ascendió a US$6 millones por el 100 % de los derechos, Boca percibió el 80 % de la propiedad, generando US$4,8 millones. A esa suma se añadieron la venta de Exequiel Zeballos al Monza italiano por US$4,6 millones, el traspaso del juvenil Mauricio Benítez al Royal Antwerp de Bélgica por US$2,5 millones y la salida de Marcelo Saracchi al Houston Dynamo de la MLS por US$1,3 millones.
El cuadro de la nómina xeneize también incluyó cesiones temporales de Agustín Martegani (Independiente Medellín), Marcelo Weigandt (Liga de Quito), Gonzalo Gelini (Peñarol), Lucas Janson (Gimnasia y Esgrima La Plata), Iker Zufiaurre (Albion FC) y Juan Barinaga (Racing), sumado a los compromisos salariales con figuras de contrato elevado como Edinson Cavani, Ander Herrera y Nicolás Orsini. Con estos números, Boca concluyó un mercado cerrado bajo la premisa de caja equilibrada, aunque con escasa capacidad para ampliar su patrimonio activo.
En el extremo opuesto del espectro financiero, River ejecutó la inversión más significativa de su historia institucional e ingresó oficialmente al top 60 mundial de mayor gasto en fichajes de la temporada según Transfermarkt, ubicándose en la posición 52. La magnitud económica del proyecto de Núñez superó los desembolsos de clubes europeos y asiáticos con gran poder financiero, como el Mónaco, Olympique de Marsella, Ajax, Porto, Betis o el Al‑Ittihad de Arabia Saudí.
El abanico de adquisiciones de River, que contó con nueve refuerzos, totalizó un gasto de US$67.710.000. El hito del mercado fue la incorporación de Thiago Almada, por la que se pactó un pago de US$23,1 millones, convirtiéndose en la compra más cara de la historia del fútbol argentino. A esa cifra se sumó la contratación del delantero internacional Ángel Correa, acordada con Tigres UANL por US$15 millones por la totalidad de su ficha.
El desglose de la inversión millonaria incluye también la llegada de Mauro Arambarri por US$6,8 millones; el mediocampista Tobías Andrada por US$6 millones (adquiriendo el 66 % de su pase, con cláusulas vinculadas a objetivos y bonificaciones de rendimiento en la Copa Libertadores); el lateral Francisco Ortega por US$5,8 millones; el retorno de Lucas Beltrán mediante una cesión que implicó un pago inicial de US$570 mil y una obligación de compra diferida de US$7,7 millones; la repatriación de Rafael Santos Borré por US$2,5 millones; y la compra del lateral uruguayo Giovanni González al Krasnodar ruso por US$340 mil. La única incorporación sin costo de transferencia fue la del zaguero Nicolás Otamendi, quien llegó como agente libre tras finalizar su vínculo con el Benfica.
Para amortiguar semejante despliegue de capital, River generó ingresos por ventas directas de futbolistas de su plantilla actual —entre las que destacan las salidas de Facundo Colidio (US$4,5 millones) y Sebastián Boselli (US$1,5 millones)— y proyecta un flujo compensatorio significativo a través de la normativa internacional de la FIFA. Por concepto de mecanismo de solidaridad y cláusulas contractuales previas, la tesorería de Núñez estima recibir más de US$10 millones adicionales vinculados a operaciones ya cerradas de exjugadores en el mercado europeo. Entre los casos más relevantes se encuentran el traspaso de Exequiel Palacios del Bayer Leverkusen al Ipswich Town por US$25,5 millones más variables (que reportará a River US$2,3 millones), sumado al 5 % correspondiente a la transferencia de Enzo Fernández, cuya cifra global se estima en más de US$169 millones (a River le corresponden US$8,4 millones). En conjunto, los ingresos previstos por la entidad de Núñez rondan los US$24,4 millones.
El balance del mercado muestra un déficit neto cercano a los US$43,3 millones para River frente al leve desbalance de US$800 mil de Boca. Mientras el club xeneize aplicó una lógica de autogestión de liquidez y contención del gasto, el conjunto millonario asumió un endeudamiento agresivo e inversión patrimonial financiada en su capacidad de generar recursos a futuro. Las cifras confirman que la brecha económica entre los dos gigantes del país no solo se profundizó en este período de pases, sino que ha reconfigurado la escala financiera del deporte regional.
Comparativo del mercado (en millones de US$)
Club Gastos Ingresos Balance neto
River Plate ~67,7 ~24,4 -43,3 (Inversión histórica)
Boca Juniors 14,0 13,2 -0,8 (Cierre casi neutro)
La diferencia de casi US$54 millones en inversión neta pone de manifiesto el abismo financiero que separa las estrategias de ambas instituciones al término de este período de fichajes.
Fuente: Ambito.com





