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Gustavo Sáenz y Carlos Sadir impulsan una medida gubernamental que somete la producción bananera a riesgos sanitarios

La resolución 114/2026, adoptada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, eliminó ocho disposiciones fitosanitarias, entre ellas la norma 99 vigente desde 1994, lo que provocó una profunda inquietud en el norte del país. Los mandatarios Gustavo Sáenz (Salta) y Carlos Sadir (Jujuy) respondieron a la opinión pública cuestionando una medida que, según sus declaraciones, amenaza la supervivencia de una producción regional ya en declive.

«Un funcionario nacional, de forma abrupta, suprime una normativa de más de tres décadas que salvaguarda a nuestras provincias bananeras. No se trata de evitar la competencia; esos hongos comprometen la fertilidad del suelo y lo vuelven improductivo durante años», sostuvo Sáenz en una entrevista radial durante el fin de semana, coincidiendo con la inauguración de la Exposición Rural de Palermo, a la que el gobernador salteño optó por no asistir.

El gobernador jujeño, Carlos Sadir, manifestó su alarma y respaldó las reivindicaciones de los productores de banana de su provincia y del NOA. «Me inquieta la situación de los cultivos bananeros en Jujuy y en el NOA tras la supresión de normas que garantizaban la sanidad de nuestras áreas productivas. No buscamos proteger mercados, sino preservar una actividad que genera empleo, desarrollo y arraigo», indicó.

Advirtió que la disposición compromete un sector estratégico para el crecimiento de las economías regionales y que la ausencia de controles adecuados podría exponer los cultivos a patologías devastadoras, poniendo en peligro décadas de inversión y trabajo. Por ello, acompañó la solicitud de los productores para que el Gobierno reevalúe la Resolución 114/2026.

Me preocupa la situación de los productores bananeros de Jujuy y del NOA tras la eliminación de normas que protegían sanitariamente a nuestras zonas productivas. No se trata de proteger mercados, sino de cuidar una actividad que genera trabajo, desarrollo y arraigo. pic.twitter.com/wOciOjpF0Q

La normativa, publicada el lunes 21 de julio y firmada por el secretario de Agricultura Sergio Iraeta, derogó ocho resoluciones emitidas entre 1992 y 2013, catalogándolas como «obsoletas» e «innecesarias» dentro del marco de la Ley de Bases 27.742 de desregulación. Entre las disposiciones eliminadas se encontraba la resolución 99 de sanidad vegetal, vigente desde febrero de 1994, que limitaba la entrada al mercado del NOA de bananas procedentes de regiones afectadas por plagas cuarentenarias como la Mycosphaerella fijiensis (Sigatoka negra). También quedó sin efecto la resolución 823 de 2006, que extendía esa protección a Formosa y Misiones.

Un sector en crisis

La producción de banana en Argentina se concentra en Salta, Jujuy, Formosa y Misiones, representando apenas entre el 10 % y el 15 % del consumo interno. Con un consumo per cápita de 12 kg al año, la banana es la fruta más demandada en el país; sin embargo, entre el 85 % y el 90 % de la necesidad se cubre mediante importaciones, mayormente provenientes de Ecuador.

En este contexto, Salta aporta entre el 65 % y el 70 % del volumen nacional, con 2 784 hectáreas cultivadas en los departamentos de Orán y San Martín, gestionadas por aproximadamente 60 productores. Jujuy contribuye con una porción menor pero estratégica en el departamento de Ledesma. Formosa llegó a disponer de 4 800 hectáreas y cerca de 800 productores, aunque la superficie ha disminuido notablemente en los últimos años. Misiones, con apenas 30 hectáreas, constituye la menor productora del cinturón bananero argentino.

José Luis Checa, presidente de la Asociación de Productores de Frutas y Hortalizas de Salta, describió la magnitud del retroceso: «En los años 80 contábamos con 20 000 hectáreas en todo el país y hoy apenas alcanzamos las 3 800». La caída del 80 % en cuatro décadas se explica por la competencia desleal de importaciones con aranceles bajos, heladas recurrentes que afectaron la totalidad de la superficie salteña y el endeudamiento crónico de productores que contrajeron créditos para afrontar daños climáticos anteriores.

Salta es una de las provincias afectadas por la desregulación de la producción de bananas.

La amenaza

Los agricultores no temen tanto a la competencia comercial o de precios, sino a la seguridad fitosanitaria del suelo. La principal preocupación recae en el hongo Fusarium oxysporum f.sp. cubense Raza 4 Tropical (R4T), conocido como Mal de Panamá, que ataca por la raíz, obstruye el sistema vascular y provoca la muerte de la planta. Este patógeno, inofensivo para las personas, es devastador para los cultivos y ya se ha detectado en Colombia (2019), Perú (2021) y Ecuador (2025), principal origen de la banana importada.

«Cuando esa enfermedad se instala en la producción, la plantación queda arruinada. El terreno contaminado no vuelve a ser apto para cultivar banana durante 30 o 40 años», advirtió Checa. El secretario de Desarrollo Agropecuario de Salta, Diego Dorigato, confirmó la gravedad: «Si un hongo como el R4T penetra, es necesario destruir la plantación y esperar tres décadas para que el suelo sea seguro nuevamente. Eso acabaría con una economía regional entera».

Hasta la fecha, la zona productiva del norte argentino se mantiene libre de plagas cuarentenarias graves como la Sigatoka negra y el Mal de Panamá. Esta condición sanitaria privilegiada permite mantener estándares fitosanitarios altos y reducir la dependencia de agroquímicos intensivos, lo que repercute directamente en los costos y la calidad del producto final.

El reclamo

Sáenz y Sadir coincidieron en que la medida se adoptó sin previa consulta a las provincias afectadas y con un desconocimiento evidente de las realidades productivas del interior. «Estamos defendiendo nuestras tierras y les pedimos a los que deciden en Buenos Aires que, por una vez, se informen. Me parece una falta de respeto y un desconocimiento total de lo que es Argentina y su región», subrayó Sáenz.

Desde el Gobierno nacional se argumentó que la disposición forma parte de un proceso de actualización normativa destinado a suprimir regulaciones consideradas obsoletas o sustituidas por procedimientos administrativos más modernos, aunque aclararon que la derogación no elimina la necesidad de controles sanitarios para la entrada de bananas.

Sadir enfatizó que la preocupación trasciende lo meramente comercial y se centra en la supervivencia de la actividad productiva. «No se trata de proteger mercados, sino de cuidar una actividad que genera empleo, desarrollo y arraigo», reiteró el gobernador jujeño, añadiendo que su gestión acompaña la solicitud de los productores para que el Gobierno revise la resolución y garantice la sanidad de las áreas productivas.

La otra cara

Más allá del NOA, la normativa también suprimió la protección fitosanitaria para el NEA. En Formosa, la producción bananera fue históricamente relevante, alcanzando el 80 % de la oferta nacional y congregando casi 800 productores en más de 4 000 hectáreas distribuidas en los departamentos de Pilcomayo y Pilagás. Sin embargo, la falta de competitividad frente a la fruta importada y los problemas de infraestructura —caminos, acceso al agua y escasa tecnología— han mermado la actividad.

En Misiones, la producción es marginal —solo 30 hectáreas según datos oficiales— pero igualmente vulnerable ante la posible introducción de patógenos ausentes en territorio argentino. La resolución 823/2006, ahora derogada, era precisamente el instrumento que protegía a estas provincias del NEA frente a riesgos fitosanitarios.

Ante este panorama, el gobierno de Salta ha iniciado gestiones ante la Secretaría de Agricultura de la Nación y el SENASA para exigir esquemas de control rigurosos, barreras de inspección y certificaciones de origen. El Ministerio de Producción y Desarrollo Sustentable provincial está elaborando un informe sobre los posibles impactos productivos, económicos y sociales que la medida podría desencadenar. Los productores, por su parte, han solicitado reuniones con autoridades del SENASA y advierten que no descartarán acciones judiciales si no se revierte la resolución.

Fuente: Ambito.com

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