En el debut de Mario Ledesma, los Pumas mostraron defectos que ya son crónicos
DURBAN, Sudáfrica.- Cuando el rival es superior en los aspectos en que los Pumas saben que es más fuerte, la cuestión que subyace es si los argentinos están capacitados para ganar en este nivel. Haber llegado a los últimos 10 minutos de juego con una desventaja de 27-21 da la pauta que la respuesta es que sí. Pero la pregunta correcta es otra. ¿Están los Pumas capacitados para ganar consistentemente en este nivel? En este caso, la impresión que dejó la derrota por 34-21 contra Sudáfrica es de que no. Al menos no en el corto plazo, no en este Rugby Championship.
El inicio del ciclo de Mario Ledesma al frente del seleccionado mostró muchos de los vicios que arrastraba el equipo y poco de lo que el nuevo entrenador había sabido inculcar al mismo grupo de jugadores en tanto Jaguares. La transformación -quedó claro- demandará tiempo.

Por lo menos, respecto a lo que habían mostrado en junio se apreció un cambio de actitud. Los Pumas se entregaron al máximo, aunque todavía sin dar ese plus que pretende el nuevo entrenador. Hubo tackles a mansalva y hubo ambición hasta el final. Faltó lo que se necesita para ganar ese metro en el contacto, para intimidar al rival con cada tackle, de los cuales hubo muchos y muy buenos, pero también otros tantos que, aunque efectivos, no impidieron que Sudáfrica tomara inercia. Y cuando eso ocurre, tarde o temprano termina marcando puntos. Ayer fueron seis sus tries, contra tres de los argentinos.
Sobre todo, al visitante le faltó ejecutar en cuestiones esenciales del juego con la precisión quirúrgica que exige este Championship que comenzó ayer.
Principalmente, las formaciones fijas y el breakdown. Dos aspectos en que en el Súper Rugby se había mejorado paulatinamente desde que Ledesma asumió la conducción, al inicio de la temporada, pero que en el rugby de seleccionados se desarrollan de forma distinta.
Los Pumas entregaron cinco line-outs, dos scrums y cinco penales por retención en rucks. Con tanta posesión, más la posibilidad de jugar cerca del in-goal que le daban las infracciones, el partido quedó a pedir de Sudáfrica, que capitalizó ese contexto con una actuación colectiva contundente y varias individuales sobresalientes (Marx, Etzebeht, Louw, Kolisi, Du Toit). La felicidad que exteriorizaban muchos de los 26.856 espectadores cuando abandonaban el Kings Park, de Durban, y el fervor con el que despidieron a sus jugadores reflejaron la satisfacción que les transmitió el equipo.
La debilidad en el breakdown a esta altura ya es crónica en los Pumas, que la padecieron en la gira de noviembre por Europa y en la ventana de junio ante Gales, especialmente. Sudáfrica no es un conjunto europeo, pero supo adaptarse al estilo de juego de test-match, algo que los argentinos no logran ajustar desde que ingresaron al Súper Rugby.

Finalizado el primer tiempo, con ventaja de 14-10 para los Pumas, flotaba el interrogante de hasta qué punto sostendrían ese estado de sometimiento bajo el que los había puesto el local. La respuesta llegó en los siguientes 12 minutos, en los que Sudáfrica anotó tres tries y se adelantó a 27-14. Fue el único lapso de zozobra y desconcierto que mostraron los argentinos, pero suficiente para inclinar la balanza. A 10 minutos del final, una intercepción de Matías Moroni puso el triunfo a tiro. Sin embargo, nunca se estuvo cerca de la hazaña y el anfitrión tuvo una ocasión más para liquidar el partido. La diferencia definitiva fue más ajustada al desarrollo, y habría sido mayor de no ser por la errática noche del apertura Handré Pollard (dos sobre siete envíos a los palos).
De todos modos, Ledesma se lleva a Mendoza algunas cuestiones rescatables como para seguir construyendo sobre ellas. La entrega, como se dijo, estuvo a la altura de lo que requiere vestir la camiseta celeste y blanca. La defensa funcionó: los tries ajenos no llegaron por quiebres sino por sucesión de jugadas. Todavía se puede mejorar, sobre todo a la hora de evitar que el portador gane metros tras el contacto. No hubo infracciones infantiles: de los once penales, siete fueron concedidos con la posesión y dos en el scrum. Con mucho menos tiempo en poder del balón, los Pumas lograron más quiebres que el oponente (siete contra seis). Y a partir de la pelota recuperada fueron letales y consiguieron dos tries; el segundo, en una enorme jugada que comenzó con una recuperación a centímetros del in-goal propio, donde se generó el contraataque de terminó con Matera apoyando luego de una gran gestión del mejor de los argentinos, Moyano, que recobró una pelota suelta y burló dos tackles para asistir al tercera línea.
En rigor de verdad, lo único que en lo previo invitaba a soñar con un triunfo pasaba por cuestiones emotivas. La garra puma no faltó, pero primó lo fugaz de la preparación y lo condicionado que llegó el equipo en lo físico. No es utópico esperar para el próximo sábado, cuando se efectúe la revancha en Mendoza, una reacción de los argentinos. La han tenido en situaciones más acuciantes; pueden repetirlo ahora. Da la impresión de que para que lo hagan con consistencia, deberán pasar un poco más de tiempo.ßagan con consistencia, la impresión es que deberán esperar un poco más.






