Rafael Grossi acumula nueve respaldos y se posiciona como segundo candidato en la contienda por la dirección de la ONU

Rafael Grossi obtuvo, por primera vez, nueve apoyos en la votación indicativa destinada a elegir al próximo Secretario General de la ONU, situándose en segunda posición, detrás de la candidata costarricense Rebeca Grynspan. Este nuevo escrutinio mejoró la posición del diplomático argentino, aunque aún no permite afirmar si logrará superar las objeciones de las grandes potencias.
El mandatario del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) contó con nueve votos a favor, cuatro negativos y dos abstenciones, según los resultados filtrados del voto secreto del Consejo de Seguridad. Grynspan, por su parte, reunió 11 apoyos y cuatro rechazos.
La brecha entre ambos quedó en dos votos favorables, mientras que coincidieron en el número de opiniones desfavorables. En declaraciones recogidas por La Nación, el entorno de Grossi celebró el logro: «Su mejor puntuación hasta ahora y está muy próximo a Grynspan».
No obstante, esta séptima consulta se llevó a cabo con boletas que no distinguían a los miembros permanentes del resto del Consejo. Por ello, el resultado no permite identificar si alguno de los cuatro votos negativos provino de una potencia con derecho a veto.
Resultado de la votación y novedades para Grossi
Los tres primeros puestos volvieron a quedar en manos de candidatos latinoamericanos. Tras Grynspan y Grossi, se posicionó la excanciller de Guyana, Carolyn Rodrigues‑Birkett, con ocho apoyos, seis rechazos y un voto de “sin opinión”.
La ronda también marcó la aparición de Lana Zaki Nusseibeh, representante de los Emiratos Árabes Unidos, cuya incorporación amplió el abanico de opciones en una negociación sin acuerdos definitivos. Obtuvo siete apoyos, seis votos negativos y dos “sin opinión”, quedando en la cuarta posición.
El resto de los resultados se desglosa a continuación:
En comparación con la consulta realizada dos semanas antes, Grossi mejoró su situación: pasó de ocho a nueve apoyos y disminuyó de seis a cuatro los votos negativos. Grynspan también avanzó, incrementando sus respaldos desde los nueve y cinco rechazos que había registrado entonces.
En aquella ocasión se emplearon boletas de colores diferentes para identificar, sin revelar el país, los votos de los cinco miembros permanentes. Tanto Grossi, como Grynspan y Rodrigues‑Birkett recibieron dos votos negativos de ese bloque, señalando los obstáculos que enfrentan sus candidaturas.
Razones por las que los nueve votos no garantizan la designación
El número alcanzado por el argentino es significativo, pues para que el Consejo de Seguridad recomiende a un candidato se requieren al menos nueve votos favorables y la ausencia de veto por parte de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
Sin embargo, las consultas indicativas solo sirven para medir preferencias y orientar las negociaciones: no constituyen la recomendación formal del Consejo. Alcanzar ese umbral en una ronda exploratoria no asegura, por tanto, la elección definitiva.
Una vez que el Consejo acuerda un nombre, la candidatura se remite a la Asamblea General, compuesta por 193 Estados, que habitualmente ratifica la recomendación del Consejo.
El principal obstáculo sigue residiendo en el consenso entre las potencias. Las divergencias provocadas por la guerra en Ucrania, los conflictos en Oriente Medio y el programa nuclear iraní complican las conversaciones sobre el sucesor de Guterres.
La votación se realizó de forma secreta, impidiendo identificar si los rechazos provinieron de países con poder de veto.
Diálogos entre potencias y la influencia de América Latina
El desempeño de los aspirantes latinoamericanos mantiene a la región en el centro de la disputa. A su favor circula la expectativa de una rotación geográfica: el último secretario general latinoamericano fue el peruano Javier Pérez de Cuéllar, quien gobernó entre 1982 y 1991.
A este debate se suma la demanda de diversos sectores para que una mujer lidere por primera vez el organismo.
Según distintas fuentes sobre las negociaciones, Grossi contaría con el respaldo de la administración de Donald Trump, pero se enfrenta a críticas de Rusia por su gestión al frente del OIEA durante la guerra en Ucrania. China, por su parte, se inclinaría por Grynspan, actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, cuya candidatura encontraría resistencia en Washington.
La aparición de Nusseibeh tampoco aclaró el panorama. Organizaciones defensoras de los derechos humanos cuestionaron su candidatura a raíz de las acusaciones contra los Emiratos Árabes Unidos de financiar a grupos paramilitares en Sudán.
Fuente: Ambito.com





