Supermercados exigen la inclusión de billeteras virtuales en el régimen de IIBB de tres provincias

Los principales conglomerados de supermercados del país examinaron minuciosamente las billeteras electrónicas y su encuadre fiscal. La Asociación de Supermercados Unidos (ASU) solicitó formalmente al Ministerio de Economía que intervenga ante las provincias para que la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y La Pampa se sumen al Sistema de Recaudación del Impuesto sobre los Ingresos Brutos para Proveedores de Servicios de Pago (SIRCUPA).
La iniciativa pretende eliminar una laguna impositiva que, según advierte el gremio, afecta la equidad competitiva en el sector del consumo masivo. Mientras los comercios que operan dentro del circuito regular están sujetos a retenciones sobre sus transacciones bancarias, los abonos realizados a través de billeteras virtuales pueden quedar excluidos de ese esquema en las jurisdicciones que aún no han adoptado el régimen.
La ASU solicita que el Gobierno federal actúe dentro del marco de los convenios de armonización tributaria con las provincias y acelere la incorporación de los tres distritos. CABA y Santa Fe, en particular, concentran una proporción importante del gasto nacional, por lo que su adhesión reviste gran relevancia para el sector.
El enfoque en la rivalidad con el comercio informal
El SIRCUPA, gestionado por la Comisión Arbitral del Convenio Multilateral (COMARB), impone retenciones a cuenta del Impuesto sobre los Ingresos Brutos sobre los fondos depositados en cuentas de pago de los proveedores de servicios de pago (PSP), entre los que se incluyen las billeteras virtuales. Su operatividad guarda similitud con el SIRCREB, el sistema que aplica retenciones sobre los depósitos en cuentas bancarias tradicionales.
Para las cadenas de supermercados, la disparidad entre ambos circuitos genera una cuestión competitiva. Los establecimientos que operan de forma formal y cumplen con sus obligaciones tributarias están sujetos a mecanismos de recaudación que no siempre se aplican de la misma manera a quienes reciben pagos mediante billeteras virtuales en provincias que no se han adherido al SIRCUPA.
En ese contexto, la entidad identifica tres efectos: una posible ventaja competitiva para quienes se encuentran fuera del cumplimiento fiscal, mayores dificultades para controlar las ventas declaradas y una carga relativa más pesada para los contribuyentes que sí respetan la normativa.
La demanda cobra fuerza en un mercado donde los pagos con códigos QR y las transferencias digitales han ganado terreno en los comercios de proximidad. Para el sector supermercadista, la expansión de estos medios de pago debería ir acompañada de mecanismos de control fiscal equiparables a los que ya existen en el sistema bancario.
Aclaración de los supermercados: no se trata de un impuesto nuevo
Ante la eventual interpretación de la solicitud como una medida para incrementar la presión tributaria, la ASU subrayó que la incorporación al SIRCUPA no conlleva la creación de un nuevo tributo ni el aumento de las alícuotas del Impuesto sobre los Ingresos Brutos.
El esquema actúa como un mecanismo de recaudo anticipado: retiene una parte de los fondos acreditados a cuenta de la obligación tributaria correspondiente. Según la propuesta de la entidad, su extensión permitiría aplicar criterios de control semejantes a los que rigen para las cuentas bancarias.
La iniciativa también persigue ampliar la base de contribuyentes alcanzados por los mecanismos de recaudación y mejorar la trazabilidad de las operaciones digitales, sin modificar formalmente el tributo.
El debate se cruza, además, con la agenda económica del Gobierno de Javier Milei, que promueve una reducción de impuestos. En ese marco, los supermercados intentan presentar su petición no como un aumento de la carga fiscal, sino como una medida para equiparar las condiciones entre los distintos medios de pago y evitar que el costo del cumplimiento recaiga de forma desigual sobre los comercios formalizados.
La propuesta de la ASU coloca sobre la mesa una discusión que acompaña la digitalización del consumo: cómo adaptar los mecanismos de recaudación provincial al avance de las billeteras electrónicas.
Para las cadenas, la prioridad es que la transición del efectivo y las cuentas bancarias hacia los pagos digitales no genere una nueva brecha de desigualdad tributaria entre quienes cumplen sus obligaciones y quienes quedan fuera del sistema.
Fuente: Ambito.com





