Del legendario estadio a la gestión empresarial: el exjugador del Boca que compartió la cancha con Maradona y ahora dirige una compañía de transporte colectivo

Luis Darío Calvo debutó en la Primera División de Boca Juniors cuando aún era un adolescente, formando parte de una plantilla que albergaba a varias de las figuras más emblemáticas del club. Tras colgar los botines, orientó su vida profesional hacia otro ámbito y, en la actualidad, presta servicios en una empresa de transporte colectivo.
Su trayectoria lo condujo a diferentes equipos de la Argentina y a clubes del exterior, culminando en una fase final que resultó mucho más compleja de lo anticipado. Con el paso del tiempo, logró reinventarse y comenzó una nueva etapa alejada de los terrenos de juego.
Calvo reconoce haber realizado un anhelo al compartir la cancha con los máximos referentes del Xeneize.
Su debut en la Primera de Boca y el honor de vestir el vestuario junto a Maradona y Riquelme
Formado en las inferiores de Boca, Calvo efectuó su primera aparición oficial en Primera el 16 de diciembre de 1995. Contaba apenas con 18 años cuando ingresó en un empate 2-2 contra Deportivo Español, bajo la dirección técnica de Silvio Marzolini. Durante su permanencia en el club disputó 19 encuentros oficiales.
En aquellos primeros años, tuvo la oportunidad de coincidir con Diego Maradona, su ídolo de la infancia. «Participar junto a los dos máximos ídolos del club fue una experiencia soñada», manifestó años después, al referirse al Diez y a Juan Román Riquelme.
Calvo ya había cruzado caminos con Riquelme en una etapa previa. Ambos formaron parte de una preselección juvenil dirigida por José Pekerman y solían encontrarse en Retiro para trasladarse en micro hasta el predio de Ezeiza. Calvo residía en San Miguel y Riquelme en Don Torcuato, de modo que aquel trayecto se volvió rutinario durante ese período.
Posteriormente volvieron a coincidir en Boca. En esas plantillas también se desenvolvieron nombres como Claudio Paul Caniggia, Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto, Óscar Córdoba y Jorge Bermúdez. Para Calvo, que recién iniciaba su experiencia en Primera, significó convivir desde muy joven con futbolistas que ya eran referentes o que, en el futuro, ocuparían un lugar destacado en la historia del club.
La experiencia europea y el cierre de carrera que desencadenó una profunda depresión
Después de su paso por Boca, Calvo prosiguió su trayectoria en Rosario Central y Banfield. Más adelante, cruzó el Atlántico y jugó en AEK Atenas y Kalamata de Grecia, Virtus Lanciano de Italia, para luego regresar a Grecia y sumarse a Panachaiki.
También tuvo traspasos por Independiente Rivadavia, Jorge Wilstermann de Bolivia y Ferro de General Pico. Su última afiliación fue con San Salvador FC, de El Salvador, donde cerró su carrera en 2008.
El término de su trayectoria, sin embargo, estuvo lejos de ser sencillo. «No dejé el fútbol, sino que el fútbol me dejó a mí», confesó en una entrevista. Calvo relató que atravesó una depresión intensa, dejó de seguir los partidos y llegó a un punto en el que ni siquiera deseaba volver a ponerse la camiseta.
Ese período también le generó repercusiones económicas. El exjugador admitió haber tomado decisiones equivocadas y que, durante un tiempo, sintió vergüenza por la forma en que habían concluido sus últimos años como profesional. Su familia resultó fundamental para ayudarlo a superar esa fase, y poco a poco volvió a disputar algunos encuentros amistosos con compañeros.
De operario en la línea 216 a futuro kinesiólogo: la actualidad de Calvo
Calvo se desempeña en la empresa de la línea 216, en Morón, aunque no conduce los colectivos durante sus recorridos. Actúa como maniobrista y se encarga de recibir las unidades al retornar a la terminal, disponiéndolas para el siguiente servicio.
Cuando una unidad llega, verifica si requiere pasar por el taller, la gomería o repostar combustible. Posteriormente la dirige al sector correspondiente y, una vez culminada la gestión, la deja lista según el horario programado para su próximo despliegue.
Sus colegas están al tanto de su paso por Boca y algunos aún se sorprenden al conversar sobre el tema. Él señaló que no suele extenderse demasiado al respecto y que, dentro de la empresa, también ha coincidido con personas que jugaron en clubes de Ascenso o formaron parte de inferiores sin llegar a Primera.
Fuera del ámbito laboral, Calvo retomó una meta que había quedado pendiente durante su carrera. Finalizó la educación secundaria y se inscribió en la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría en la Universidad Nacional de Hurlingham, una elección vinculada a los conocimientos adquiridos sobre rehabilitación de lesiones en su etapa como futbolista.
No se contempla como entrenador y, por esa razón, optó por otro camino para volver al deporte. Su objetivo es obtener el título, ejercer como kinesiólogo y, si en algún momento se presenta la oportunidad, retornar a Boca para desempeñarse en esa área.
Fuente: Ambito.com





