Donald Trump dispone el cierre del Centro Kennedy tras otro revés judicial por la modificación de su denominación

El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, una de las instituciones culturales más emblemáticas de Estados Unidos, suspendió sus actividades en el edificio principal este miércoles por mandato de la junta directiva influenciada por Donald Trump, tras la nueva orden judicial que impide la incorporación del nombre del exmandatario en su fachada.
En la mañana se erigieron vallas perimetrales alrededor del recinto, situado a la vera del río Potomac, mientras el personal de seguridad impedía el acceso al público. La directiva había aprobado la paralización casi por unanimidad el día anterior, alegando la existencia de deficiencias estructurales que requieren intervenciones urgentes.
No obstante, la medida intensificó la controversia al producirse pocas horas después de que el magistrado federal Christopher Cooper desestimara un nuevo intento de afianzar el nombre de Trump en el inmueble. El presidente advirtió que las obras no se iniciarán mientras persista la prohibición judicial.
“El proceso de rehabilitación permanecerá detenido hasta que el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia se pronuncie sobre la denominación aprobada por la junta”, manifestó Trump en su cuenta de Truth Social. Además, anticipó que, si la sentencia vuelve a resultar desfavorable y no es revertida por la Corte Suprema, la remodelación quedará indefinidamente suspendida.
El Congreso ha asignado 257 millones de dólares para la renovación del centro, que ha sufrido años de mantenimiento postergado. Trump también afirmó haber recaudado otros 17 millones de dólares para el fondo patrimonial de la entidad.
El edificio principal del Centro Kennedy fue cercado tras la aprobación de la clausura inmediata por parte de su junta directiva.
Motivos del cierre y sospechas de la oposición
Los responsables del Centro Kennedy sostuvieron que la interrupción se debe exclusivamente a razones de seguridad, citando como ejemplo el desprendimiento reciente de una sección del techo en uno de los pasillos principales, que cayó próximo a un guardia de seguridad.
La vocera del organismo, Roma Daravi, indicó que los deterioros acumulados en la infraestructura colocaron al inmueble en una condición crítica, haciendo inevitable el cierre. La oposición, sin embargo, cuestionó dicho diagnóstico y acusó al mandatario de emplear las reparaciones como una herramienta de presión política.
Los asesores de la congresista demócrata Joyce Beatty, integrante de oficio de la junta y promotora de la demanda contra el cambio de nombre, señalaron que los consultores citados por la administración nunca concluyeron que el complejo estuviera imposibilitado de seguir operando.
Beatty solicitó una audiencia judicial de urgencia para detener lo que calificó como una “clausura ilícita”. Sus representantes advirtieron, además, que las autoridades podrían comenzar a bloquear accesos o modificar partes del edificio antes de que concluya el litigio.
Durante la reunión virtual de la junta, la legisladora mantuvo un acalorado intercambio con Trump, quien, según su relato, la calificó de “incompetente” y la responsabilizó por cualquier accidente que pudiera ocurrir si el recinto continuara abierto.
La controversia sobre la denominación del Centro Kennedy
El enfrentamiento se originó tras el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025. El republicano sustituyó gran parte de la dirección del Centro Kennedy, destituyó a sus antiguos dirigentes y asumió la presidencia de la junta directiva.
Desde esa fecha, criticó la programación del recinto por considerarla excesivamente “woke” y propuso una reorientación de su oferta cultural. Los cambios provocaron renuncias, cancelaciones de artistas y una marcada disminución en la venta de entradas.
La nueva gestión llegó a colocar el nombre de Trump en la fachada del edificio. Sin embargo, Cooper ordenó su retirada al considerar que la denominación del centro está establecida por una norma federal y solo puede ser modificada por el Congreso.
En agosto, la junta intentó una vía alternativa y aprobó una inscripción que describía al complejo como “restaurado y renovado por el presidente Donald J. Trump”. También propuso rebautizar la plaza frente al edificio e incluir una referencia al fondo de donaciones destinado a financiar la recuperación.
El magistrado rechazó todas esas propuestas, argumentando que las autoridades no pueden erigir homenajes a Trump ni a ninguna otra persona sin la autorización del Poder Legislativo. Según el juez, la resolución impulsada por la junta contradice tanto una orden judicial previa como la legislación que consagró el edificio como memorial dedicado exclusivamente a John F. Kennedy.
La determinación generó críticas de la familia Kennedy. Maria Shriver, sobrina del expresidente asesinado en 1963, describió el enfrentamiento como una “tragedia” y cuestionó que Trump condicione la reparación de un edificio público a la posibilidad de inscribir su nombre en él.
Fuente: Ambito.com





