«IA Fit»: la exigencia imprescindible para sobresalir en el mercado laboral

La brecha de talento en el ámbito laboral se manifiesta entre quienes dominan la inteligencia artificial y quienes continúan operando como si dicha tecnología no existiera, limitándose al uso de herramientas tradicionales o datos aislados. El ritmo del mercado avanza en dos direcciones dispares: por un lado, los profesionales familiarizados con la IA acceden a puestos mejor remunerados y con mayor proyección, y por otro, aquellos que no han actualizado sus competencias permanecen rezagados.
Este fenómeno se explica porque la IA ha dejado de ser una cualificación deseable para convertirse en una competencia excluyente. Las organizaciones tecnológicas, y en particular las fintech, seleccionan únicamente a los candidatos que, además de poseer una mentalidad digital, cuenten con experiencia práctica en la implementación de soluciones basadas en IA que generen al menos uno de los cuatro efectos estratégicos principales: reducción de costos, mejora de la propuesta de valor, diferenciación en la entrega de productos o servicios, o creación de nuevas fuentes de ingresos.
Resulta razonable suponer que el concepto de «IA Fit» debería aplicarse exclusivamente a perfiles técnicos, cuya afinidad con herramientas avanzadas sea natural. Sin embargo, el criterio se extiende a todas las áreas de la empresa, no solo a los departamentos tecnológicos. Por consiguiente, profesionales de Finanzas, Marketing, Ventas, Recursos Humanos y Operaciones también deben estar impregnados de conocimientos de IA y ser capaces de presentar casos de uso reales, sean exitosos o no.
Muchas organizaciones adoptan una estrategia IA-First, que ha sustituido al modelo Mobile-First que predominó durante aproximadamente una década, desde el auge del comercio electrónico hasta la generalización de la IA en 2025. Anteriormente, la arquitectura empresarial se diseñaba para colocar al cliente en el centro a través del dispositivo móvil, relegando otras plataformas. Con la irrupción de la IA, el foco se ha desplazado, convirtiéndose en el eje central de la operación. Las empresas buscan individuos capaces de integrar nuevas soluciones, agentes o cualquier recurso que genere beneficios de forma rápida y con el menor costo posible.
Algunas compañías disponen de recursos suficientes para invertir y experimentar con todas las herramientas al alcance, mientras que otras consideran la innovación un proceso más arriesgado y, por ende, más pausado. No obstante, resulta imprescindible contar con profesionales capacitados en IA en cada área, desde Recursos Humanos hasta Finanzas, pues ello permite seleccionar únicamente aquellas tecnologías que, con alta probabilidad, aportarán mejoras sustanciales a un costo razonable, minimizando riesgos y errores significativos.
Aunque emergen cargos inéditos como «Head of IA Applied», ubicados en el área tecnológica, la verdadera exigencia excluyente para las empresas, sobre todo en el sector fintech, es disponer de experiencia práctica con IA en todas las áreas organizacionales y en todos los niveles jerárquicos.
Si bien la IA parece democratizar el saber y ampliar nuestras posibilidades futuras, también puede actuar como obstáculo y limitar el acceso al mercado laboral para quienes se incorporan tardíamente o aún no han adoptado la ola tecnológica.
Co‑Fundador y Director de Operaciones en High Flow
Fuente: Ambito.com





