La Corte Federal decidirá el futuro de la interna de la UCR en Córdoba

A escasos diez días de las primarias internas de la Unión Cívica Radical (UCR) en Córdoba, programadas para el 20 de septiembre, la pugna entre la corriente oficialista vinculada al exdiputado nacional Rodrigo de Loredo y la coalición opositora “Más Radicalismo”, liderada por el expresidente municipal Ramón Mestre y el diputado provincial Juan Jure, trascendió el ámbito territorial y llegó a instancias judiciales.
Lo que comenzó como un desacuerdo sobre la designación de autoridades en la localidad de Marcos Juárez se transformó, en los últimos días, en una contienda ante los tribunales que podría definir la titularidad del Comité Provincial antes de que cualquier afiliado emita su voto.
Más Radicalismo interpuso recurso ante la Justicia Federal Electoral contra la resolución 6/26 de la Junta Electoral Partidaria, la cual había acreditado a dirigentes de Marcos Juárez a favor de “Generación X”, la corriente oficialista encabezada por Matías Gvozdenovich y respaldada por De Loredo. El Juzgado Federal de Córdoba N° 1, bajo la presidencia del magistrado Miguel Hugo Vaca Narvaja, admitió el recurso y requirió al partido la entrega completa de los antecedentes del expediente.
Sin que se resolviera este primer trámite, una segunda determinación –la resolución 7/26, de fecha 31 de agosto– volvió a modificar la balanza al mantener a Generación X en competición y al excluir a Más Radicalismo de la contienda por la conducción provincial, al considerar que la oposición no había satisfecho el requisito de presencia territorial exigido por la Carta Orgánica en diez departamentos.
El fallo, de cuarenta y cuatro páginas, precisó que en General San Martín, Ischilín, Cruz del Eje, Totoral, Calamuchita, Santa María, Río Cuarto, Río Seco, San Alberto y San Justo no se cumplieron los criterios de despliegue territorial ni la documentación requerida por el artículo 128 de la Carta Orgánica Partidaria, y proclamó como única lista a Generación X para la presidencia del Comité Central Provincial, el Tribunal de Conducta, el Tribunal de Cuentas y la delegación al Comité Nacional.
El organismo, por su parte, optó por posponer –sin resolver de fondo– la situación de tres distritos claves, a saber Capital, Colón y Juventud, al alegar carencias de recursos para una pronta resolución, manteniéndose así la competencia interna activa.
El efecto neto es una interna que avanza por vías paralelas: mientras se desarrollan las jornadas y recorridas de cara al 20 S, los procesos judiciales continúan, y ambas facciones se acusan mutuamente de manipular los reglamentos para sesgar un resultado que debería decidirse en las urnas. Desde la esfera de Mestre, la crítica se resume en la conocida máxima dentro del radicalismo: “El oficialismo persigue en los escritorios lo que no logra con el voto”.
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El auténtico objetivo del litigio
Más allá de la disputa por actas, plazos y requisitos formales, subyace una cuestión sustancial que trasciende a Marcos Juárez y al propio Comité Provincial: se trata de determinar quién ostentará la autoridad para definir las alianzas que la UCR establecerá de cara a las elecciones provinciales y nacionales de 2027, y, concretamente, cuál será la postura del radicalismo frente a la gestión de Javier Milei.
El oficialismo de Loredo avanza con una hoja de ruta bien definida, pues en los últimos meses el exdiputado ha estrechado su vínculo con el gobernador mendocino Alfredo Cornejo, un radical que ya comparte la gestión con la Casa Rosada, alineándose con la agenda de ajuste fiscal, desregulación y reforma laboral impulsada por el gobierno libertario, aunque intenta matizarla con un discurso de mayor carga social.
Esta sintonía reviste una importancia significativa, ya que la interna cordobesa se interpreta dentro del propio radicalismo como una prueba decisiva de si dicho acercamiento se consolida como la política oficial del partido en la provincia.
Por el lado opositor, Más Radicalismo diseñó su campaña como un espejo crítico. El diputado provincial Jure afirmó sin ambages en una entrevista: “Con Milei ni pienso acercarme a la esquina”, y subrayó la necesidad de construir una alternativa propia para Córdoba, sin subordinarse al modelo libertario.
Sus colaboradores repiten la línea, aunque con matices. El legislador Carlos Briner criticó el proyecto nacional por desatender lo social y lo humano, mientras que Dante Rossi, otro referente mestrista, descartó rotundamente una alianza con la LLA al considerarla incompatible con los valores radicales, prefiriendo explorar coaliciones con la Coalición Cívica y Encuentro Vecinal.
Esta polarización interna no es una novedad, pero su judicialización la hace más visible, pues cada resolución de la Junta Electoral y cada recurso ante la Justicia Federal son interpretados por ambas facciones como una jugada estratégica en la disputa por definir la identidad del radicalismo, tanto en Córdoba como a nivel nacional.
El sufragio del 20 S determinará quién presidirá el Comité Provincial, la composición del Tribunal de Conducta, del Tribunal de Cuentas y la delegación al Comité Nacional de la UCR. En la práctica, también definirá quién controlará la estructura del partido, es decir, la capacidad de negociar candidaturas y alianzas.
Fuente: Ambito.com





