Agentes que trabajan 24 horas y organizados en ejército: cómo responde la industria del software a los desafíos de la inteligencia artificial

Mientras la repentización de la revolución de la IA no parece tener fin, la industria del software rastreo replicar a la demanda con calidad y velocidad desde una premisa: para pasar a la capacidad de programar que tienen algunos sistemas de inteligencia artificial, necesitan ofrecer soluciones integrales a los problemas humanos que sufren las organizaciones.
En el medio, el sector sigue viviendo vaivenes cerca de de los puestos de trabajo. Según reportes de TrueUp, el sector perdió cerca de de 40.000 puestos de trabajo en el posterior mes. Pero, al mismo tiempo, algunas empresas comenzaron procesos de recontratación y un crónica de Forrester indica que el 55% de los empleadores lamentan suceder hecho despidos empujados por esta ola.
Las razones de estos matices que aparecen en el entorno de la IA son variadas. Una de ellas es que la inteligencia artificial no es de gorra: Uber, por ejemplo, consumió en cuatro meses todo el presupuesto anual destinado a herramientas de programación con IA, según confirmó el director de tecnología de la compañía. En la misma camino, Microsoft empezó a suspender muchas de sus licencias directas de Claude Code, solo seis meses posteriormente de suceder apoderado su acercamiento interno.
La otra es que los problemas de las organizaciones no son artificiales, sino humanos. Todavía las empresas venden productos y servicios capaces de resolver desafíos que, de guisa directa o indirecta, padecen las personas y van desde la energía, nutriente o bienestar, entre otras muchas micción.
Y es desde ahí que la industria quiere replicar. “Para nosotros, se trata de resolver problemas reales para las personas a través del desarrollo eficiente de productos digitales”, explica Mauricio Pastorini, CEO de Somnio, una empresa nacida en Uruguay y con presencia en Argentina que trabaja para clientes de todo el mundo.
Desde Finnegans, una compañía argentina que desarrolla software desde 1992, consideran que lo humano no puede ser extraño: “Los negocios que vienen van a estar basados en inteligencia artificial, pero potenciados por personas cada vez más calificadas y liberadas de gran parte de las tareas operativas”.
Pero el desafío no es sólo entender a los clientes, sino ser cada vez más eficientes. La expectativa de velocidad es cada vez viejo, en un contexto en que todos perciben la capacidad de la IA para activar procesos.
En ese contexto, los agentes son cada vez más importantes. Un crónica de Globant publicado recientemente explica que la “IA agéntica está dejando atrás el rol de asistente pasivo para convertirse en sistemas autónomos que generan ROI medible”. Y que es capaz de aconsejar productos, personalizar ofertas y completar transacciones seguras, según reporta la compañía surgida en Argentina y que está presente en 35 países en su crónica Techtrends.
Para Pastorini, llegó el momento de que cada persona desarrolle su propio sistema de trabajo con IA, que implica la activación de agentes que trabajan 24 horas, reemplazando el prompting manual. “Una persona puede irse a dormir y sus agentes siguen avanzando: creando versiones, probando enfoques, evaluando resultados y preparando dos o tres propuestas finales para que, al día siguiente, esa persona vuelva al loop con más contexto, más velocidad y mejores opciones para tomar decisiones”, explica el versado.
Los agentes se convierten en un ejército habitable para cada diestro, que no necesariamente usa herramientas de chat IA sino que directamente cuenta con el mecanismo agéntico ya preparado.
“La IA no reemplaza al experto, pero se convierte en su compañero técnico: una extensión del conocimiento humano que libera tiempo y mejora la precisión”, explica un crónica de Progress, una empresa estadounidense que cotiza en Nasdaq.
En Finnegans, por ejemplo, desarrollaron una serie de agentes para flanquear a los perfiles junior en su proceso de crecimiento en la empresa. “La tecnología puede convertirse en una aliada para acompañar, y no reemplazar, a quienes recién comienzan su carrera. La combinación entre talento humano e inteligencia artificial permite que un perfil junior pueda empezar a ser productivo y aportar valor mucho más rápido que con los esquemas tradicionales, sin perder las instancias de aprendizaje”, aportan desde la compañía.
(*24*)En ese sentido, el rol de la IA ya no es junior, sino que dio un brinco: la inteligencia artificial pasó a los mandos medios, como explica el crónica de Progress: “Gracias a los avances en los grandes modelos de lenguaje y a la incorporación de controles deterministas más robustos, las herramientas basadas en IA alcanzarán un nivel de mando medio en términos de desempeño”.





