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Un amor de 20 años entre Roger Federer y Mirka, desde aquellos consejos desoídos y el beso en Sydney 2000

Una alianza de fuego entre Roger Federer y Mirka Vavrinec,hoy padres de dos pares de gemelos.

Los Juegos Olímpicos Sydney 2000 marcaron un antes y un después en la vida de Roger Federer. No tanto en el plano tenístico; el suizo tenía apenas 19 años y estaba dando sus primeros pasos en el profesionalismo. Pero sí en lo personal. En ese certamen desoyó rotundamente los consejos de su entorno. Ante la pregunta, todos le devolvían una misma respuesta: "No lo hagas, no estés con ella". El tenista, convencido, hizo oídos sordos. Aquel beso que le dio a Mirka Vavrinec el 1 de octubre, el último día de la cita olímpica, fue el primer paso en un camino de amor inoxidable que cumple 20 años.

"No sabía que Roger era tan divertido", dijo la mujer poco después de aquel recordado beso. Eran días en los que Federer "no estaba seguro" de involucrarse con Mirka. "Les preguntó a todos si debía ir con ella", reveló hace algunos días uno de los entrenadores de Roger en esa época, el holandés Sven Groeneveld. "Pero lo que finalmente hizo fue la mejor decisión de su vida", aseguró el coach.

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These are challenging times for everyone and nobody should be left behind. Mirka and I have personally decided to donate one million Swiss Francs for the most vulnerable families in Switzerland. Our contribution is just a start. We hope that others might join in supporting more families in need. Together we can overcome this crisis! Stay healthy! Dies sind herausfordernde Zeiten für uns alle und niemand sollte zurückgelassen werden. Mirka und ich haben beschlossen, persönlich eine Million Schweizer Franken für die am stärksten gefährdeten Familien in der Schweiz zu spenden. Unser Beitrag ist nur ein Anfang. Wir hoffen, dass sich andere anschließen, um noch mehr bedürftige Familien zu unterstützen. Gemeinsam können wir diese Krise überwinden! Bleibt gesund! Nous vivons une période difficile pour nous tous et personne ne doit être laissé pour compte. Mirka et moi avons décidé de personnellement faire don d'un million de francs suisses aux familles les plus défavorisées en Suisse. Notre contribution n'est qu'un début. Nous espérons que d'autres se joindront à nous pour aider encore plus de familles dans le besoin. Ensemble, nous pouvons surmonter cette crise! Restez en bonne santé!

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En Sydney 2000 el oriundo de Basilea no alcanzó la medalla de bronce porque perdió por el tercer puesto contra el francés Arnaud Di Pasquale. El mejor recuerdo que tiene de esos Juegos Olímpicos es haber conocido a su actual esposa, que en ese tiempo jugaba profesionalmente al tenis en el equipo femenino de Suiza. Desde entonces se hicieron inseparables. "Yo era un novato y no tenía idea de cómo organizarme. La realidad es que en esas dos semanas en Australia construimos una hermosa química. Y el último día, cuando todos partíamos a distintos destinos, llegó eso que fue algo más que un beso. Derivó en algo extraordinario para los dos", contó Federer alguna vez.

Nacida en Eslovaquia en abril de 1978, Miroslava Vavrinec, "Mirka", tenía dos años cuando su familia se mudó a Kreuzlingen, Suiza. Y comenzó a jugar al tenis porque Martina Navratilova le había sugerido hacerlo. Cuando la niña tenía nueve, su papá la llevó a ver un torneo en Filderstadt, Alemania, y fue allí donde conoció a la legendaria mujer, que le regaló una raqueta.

Vavrinec, que compitió en los cuatro certámenes de Grand Slam, alcanzó el puesto 76º de la WTA en 2001. Recuerda con especial cariño cuando disputó junto a su hoy esposo la Copa Hopman, en 2002. Con 20 y 23 años, respectivamente, Roger y Miroslava perdieron ante Lleyton Hewitt y Alicia Molik (Australia) por 6-3 y 6-1 y luego contra Tommy Robredo y Arantxa Sánchez Vicario (España) por 6-2 y 6-3; la única alegría llegó cuando superaron a la Argentina, representada por Mariano Zabaleta y Paola Suárez, por 6-3, 6-7 (3-7) y 7-6 (7-4) en Perth.

En definitiva, aquéllas fueron las únicas veces en que jugaron juntos. En esa temporada Mirka terminaría retirándose del tenis profesional, por un problema recurrente en un pie. "Desafortunadamente eso la llevó a dejar muy joven, pero creo que de alguna manera su carrera continuó con la mía. Ella tiene mucha experiencia y sabe muy bien cómo organizar la vida de un tenista", destacó Federer.

Casados desde el 11 de abril de 2009, Roger y Mirka son padres de las gemelas Myla y Charlene (23 de julio de 2009) y los mellizos Leo y Lenny (6 de mayo de 2014). Ambos remarcan que apoyarán las decisiones que sus hijos tomen y que no los presionarán para que se conviertan en deportistas profesionales. "Desde que la conocí siempre quise formar una familia. Mi vida cambió completamente y esto es lo mejor que me ha pasado", exaltó Federer. "Y me niego a dormir en la cama sin mi esposa", añadió.

Casi 20 años después del beso australiano, el helvético tiene el récord de títulos de Grand Slam, 20, para un tenista masculino y el de semanas en el puesto número uno del ranking mundial (310). Es una leyenda y lo aman en todo rincón del mundo por el que camine. En reiteradas ocasiones reconoció que nada habría sido igual sin el respaldo de Vavrinec. A su lado tiene a la mujer que le cubre las espaldas y se ocupa de casi todo. Entre otras cuestiones, la relación con los patrocinadores y con los medios de comunicación y el armado general de la agenda. Mirka trabaja de manera incansable y actúa como una barrera protectora del deportista que más dinero ha ganado según el último ranking anual de Forbes (se computa entre junio de un año y mayo del siguiente): con 106 millones de dólares, Su Majestad superó a Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, que se habían intercambiado el primer lugar en tres de los últimos cuatro años.

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[R] #metgala #inemojis

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A Federer se le iluminan los ojos cada vez que habla sobre Mirka. "Ella es increíble. No sé por dónde empezar", dijo el ahora 4º del ranking en una entrevista con el periodista Sebastián Torok , de LA NACION, en noviembre de 2019. "Ella tuvo un profundo impacto en mi carácter. Quizá no en mi juego, pero sí en mí como profesional porque fue tenista profesional antes que yo, porque tenía más experiencia cuando yo llegué al tour, y porque sabía lo que era el trabajo duro; yo estaba aprendiendo lo que era. Me hizo crecer y madurar en los primeros años. Después, el apoyo que recibí de ella fue siempre amor incondicional; siempre estuvo ahí para ayudarme. Me hizo más fácil la vida, sin importar que yo ganara o perdiera. Siempre voy a tenerla en mi esquina y me da gran estabilidad", exaltó.

Vavrinec jamás se despega de Rotschi (el apodo que utiliza al hablar de Roger). La química entre ambos luce ideal. Las decisiones son tomadas en conjunto, tal como lo señaló en aquella entrevista con LA NACION . "Si ella dijera '¿podemos bajar un poco el ritmo?', yo le diría 'bueno, pero vayamos haciéndolo lento, de a poco'. Por el momento tenemos buenas conversaciones, está contenta con las giras. Pero por supuesto que, por los chicos, siempre tenemos que armar la mejor agenda posible, anticiparnos en todo y organizarnos".

Queda claro: hay confianza ciega en aquel pacto de amor que sellaron hace 20 años con el recordado beso.

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| Roger Federer Fuente de la noticia (La Nacion)

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