Turismo

En «Formosa da gusto» la provincia expone la creatividad de su cocina en base a productos autóctonos

Platos hechos con harina de algarrobo, almidón de mandioca, mamón y otros productos autóctonos, hasta el novedoso vino de pomelo, son algunas de las exquisiteces que expone Formosa al Gusto, la gran muestra gastronómica para promover este segmento del turismo y la producción en la provincia, que se desarrolla este fin de semana en la capital formoseña.
La actividad comenzó anoche, con una multitud que participó de la apertura en el predio ferial de la ciudad de Formosa, donde se exhibía y vendían sus platos típicos, a precios muy accesibles.
Del corte de cinta participaron los ministros de Turismo, Ramiro Fernández Patri, y de Economía, Sergio Ibáñez; el subsecretario de Turismo de la Nación, Fernando García Soria, y otros miembros del gabinete provincial y de la ciudad anfitriona.

Las ciudades del interior ocuparon los casi 100 stands de la muestra, cada una con su aporte gastronómico, entre los que sobresalieron productos de origen precolombino que hoy son particularmente aptos para celíacos porque no contienen gluten, ya que están hechos a base de almidón de mandioca y maicena, explicaron los organizadores.
La Fundación Gran Chaco ofreció budín de harina de algarrobo, como también lo hicieron los pueblos indígenas del noroeste provincial, de la zona de Ramón Liste, vecina a Salta, un producto sabroso también apto para alérgicos u celíacos.
Es que los productos con gluten -trigo, avena, cebada y centeno- no existieron en América hasta después de la llegada de Cristóbal Colón, por lo que si hubo celíacos en esta parte del mundo, no padecieron los síntomas hasta hace unos 500 años.
A esos productos hay que sumarlos otros más actuales, como el vino de pomelo, tanto el dulce que se puede tomar como aperitivo como el seco, que se puede beber con las comidas, de 13 grados del alcohol, que vendía con el nombre de Don Rogelio, una familia de la zona de Laguna Blanca.
Esta gente analiza lanzar ese licor en su versión dietética, ya que no utilizarán azúcar sino que van a desarrollar un edulcorante con una planta llamada cahá hehé, por su denominación guaraní, que se conoce en el mundo, ahora, como stevia.
Con el pomelo, en la provincia también elaboran mermelada y dulce, como con la banana, a lo que suman todo tipo de pickles y escabeches, chimichurris listos para servir o usar, como el escabeche de pernil que hace la empresa familiar S31, de Formosa.
Quien recorre la muestra, mientras come empanadas que cuestan entre 10 y 15 pesos cada una, puede tomar mate cocido hecho con azúcar quemada a cinco o 10 pesos y en varios puestos degustar dulce de mamón, mamón en almíbar, o el mbeyú, un panqueque o panificado a base de almidón de mandioca, queso, leche y huevo, de bajas calorías.
Con tanta oferta, como el chacinado butifarra a 10 pesos cada uno, o los pastelitos de hojaldre que se vendían seis por ochenta pesos, las autoridades no previeron ningún té digestivo o al menos la cura del empacho.
García Soria explicó que el turismo apunta a generar “sensaciones nuevas, no sólo con el paisaje”, por lo que esta muestra contribuye a “valorar la producción local de manera que el Ministerio (de Turismo) apoya su difusión", y destacó que la muestra formaba parte del plan Cocinar, que se extiende por todo el país.
También Ibáñez valoró la muestra desde la perspectiva económica, pero si bien no pudo precisar el porcentaje que el turismo o la gastronomía aportaban al producto bruto interno provincial se mostró optimista, porque aseguró que se trata de “una participación cada vez mayor”.
La muestra, que comenzó ayer a las 16 con un festival de música, clases magistrales de cocina y charlas sobre cómo cocinar productos típicos de la zona como surubí, pacú y otros pescados de río, termina hoy con otra jornada que incluirá un vistoso desfile de modas con productos de la zona, como el tejido chaguar, hecho con fibras vegetales.
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