Rosalía llevó a Buenos Aires su universo más ambicioso con LUX,un viaje entre la sombra,la redención y la libertad

Rosalía eligió Buenos Aires para abrir una nueva etapa de su historia con el público argentino. A casi una década de sus primeros pasos internacionales y convertida en una de las artistas españolas más influyentes del mundo,la cantante llegó al Movistar Arena con LUX, el espectáculo que reúne todo lo que atravesó su carrera hasta este momento y lo transforma en una experiencia donde conviven la música clásica,la electrónica,la danza y una profunda exploración personal.
La primera noche de la gira en Argentina fue el primer encuentro del público local con la obra que la artista construyó alrededor de su nuevo álbum.Después de meses de expectativa,Rosalía presentó una puesta que abandona las fronteras tradicionales del pop para acercarse a la ópera,el ballet,el teatro y la simbología religiosa. Cada movimiento,cada vestuario y cada silencio forman parte de un relato atravesado por una pregunta central: qué ocurre con una persona cuando atraviesa sus propias sombras y busca una nueva forma de encontrarse.
La artista española convirtió el Movistar Arena en un escenario donde cruzó ópera,ballet,electrónica y símbolos religiosos.
LUX propone un recorrido entre la luz y la oscuridad,entre la caída y la búsqueda de sentido.Rosalía construyó un universo donde conviven santos y pecadores,lo sagrado y lo sensual,la solemnidad de la música clásica y lo contemporáneo.En ese mundo,una orquesta puede encontrarse con la fuerza de la noche y una referencia a la historia del arte puede convivir con canciones que nacen para el movimiento.
Desde el comienzo,la puesta dejó claro que cada elemento tenía un propósito.La Heritage Orchestra, ubicada en el centro del estadio y rodeada por el público,funcionó como el corazón musical de la noche.A su alrededor,Rosalía creó un espacio donde el flamenco,el pop y la cultura de club dejaron de ser lenguajes separados para convertirse en distintas formas de contar la misma historia.
Del nacimiento a la redención: el universo detrás de LUX
El espectáculo estuvo dividido en cuatro actos y un intermedio,como si Rosalía hubiera convertido un recital en una obra teatral.El primer capítulo comienza con el nacimiento: aparece como una bailarina frágil,casi una muñeca de caja musical,aprendiendo a moverse dentro de un mundo que todavía no domina.
Las canciones de LUX como “Porcelana”, “Divinize” y “Mio Cristo Piange Diamante” muestran esa primera etapa,marcada por la búsqueda espiritual y por una voz que se expone sin refugio.Allí aparece una Rosalía más cercana a su formación académica,menos preocupada por demostrar que puede hacerlo todo y más interesada en mostrar de dónde viene.
El LUX TOUR mostró una de las producciones más ambiciosas de la carrera de Rosalía,con una narrativa atravesada por la luz y la transformación.
Pero toda luz necesita una sombra.Y esa sombra llega con “Berghain”, cuando el escenario cambia de temperatura y la inocencia deja paso a la noche.El blanco se transforma en negro,la calma se convierte en movimiento y aparecen las referencias al exceso,al deseo y a la libertad.
La noche también tuvo espacio para las Rosalías que existieron antes de LUX. “SAOKO”, “LA FAMA”, “LA COMBI VERSACE” y “De Madrugá” irrumpieron en el escenario para recordar que la artista que hoy explora la espiritualidad sigue llevando consigo la energía,la irreverencia y la libertad de sus etapas anteriores.
El tercer acto encuentra a Rosalía buscando el perdón.Allí aparece el confesionario,uno de los momentos más humanos del espectáculo,donde la solemnidad deja lugar al humor y a la cercanía.
Ángela Torres abrió el confesionario de LUX
Uno de los momentos más íntimos de la noche llegó cuando Rosalía abrió el confesionario de LUX, un segmento de la gira en el que invita a una figura local a difundir una historia personal antes de interpretar “La Perla”. La primera elegida en Buenos Aires fue Ángela Torres, quien subió al escenario del Movistar Arena para hablar sobre una relación que,según contó,la llevó a perder una parte esencial de sí misma.
Ángela Torres fue la primera invitada del confesionario de LUX durante el debut de Rosalía en Buenos Aires.
“Vengo a contarte que hay alguien con quien salí que me hizo perder mi muchosidad”, le explicó a Rosalía.La cantante argentina definió esa palabra como aquello que hace que una persona sea auténtica y conserve su propia identidad.Luego relató que aquella pareja no quería integrarla a su vida cotidiana,ni difundir con ella momentos fuera de la intimidad de la relación. “No me quería hacer parte de su vida”, contó,mientras el público reaccionaba desde las tribunas.
Rosalía acompañó la confesión con empatía y humor,y cerró el momento con una reflexión sobre el valor de recuperar aquello que hace única a una persona.La escena terminó conectando con uno de los ejes centrales de LUX, un espectáculo donde la artista española transforma las heridas,las pérdidas y las contradicciones humanas en parte de un recorrido hacia una nueva versión de uno mismo.
Rosalía pidió disculpas ante el público argentino
En medio de esa ceremonia,Rosalía decidió abrir un espacio para hablarle directamente al público argentino.La artista española volvió sobre la controversia que había generado días atrás por un video compartido en plataformas digitales vinculado a la derrota argentina en el Mundial 2026.
Lejos de dejar pasar el capítulo,eligió enfrentarlo frente a miles de personas. “Madre mía,qué lío el otro día.Yo estaba scrolleando,sin mirármelo mucho,y rápido le di un reposteo ahí”, explicó sobre lo sucedido.Luego reconoció: “Tremenda cagada. Nunca fue mi intención.Me hizo fatal lo ocurrido”.
Pero la escena no quedó reducida a una disculpa.Rosalía buscó hablar de algo más profundo: el vínculo que construyó con Argentina desde los primeros pasos de su carrera internacional.
Recordó aquella presentación en Lollapalooza 2019,cuando todavía estaba consolidando su nombre fuera de España,y explicó que fue en este país donde sintió por primera vez que su música había cruzado fronteras: “Como yo podría tener un sentimiento negativo hacia un lugar como este.En verdad,es el lugar que me ha erguido a donde estoy hoy”, expresó.
“Mi amor por Argentina sigue intacto”, dijo visiblemente emocionada,Rosalía aseguró que siempre consideró al público argentino como uno de los más apasionados del mundo y destacó la energía con la que viven cada uno de sus conciertos: “No tengo más que agradecimiento por este lugar y por este público.Siempre lo he dicho: es el mejor público que hay en la Tierra.Cantan todas las canciones,se implican y lo dan todo”, sostuvo.
La frase funcionó como una declaración de afecto,pero también como una forma de volver a conectar con quienes estaban frente a ella.El público respondió con una ovación que atravesó el estadio y dejó una imagen difícil de separar de la noche: una artista que había llegado con una producción gigantesca,pero que por unos minutos quedó sola frente a sus fans,hablando desde un lugar mucho más íntimo.
Una misa pagana donde todo termina siendo libertad
El cierre de la noche ratificó la ambición de LUX.Después de atravesar la oscuridad,Rosalía llegó a su última transformación. “BIZCOCHITO” y “DESPECHÁ” devolvieron la energía más festiva del espectáculo,mientras que “Focu’ Ranni” convirtió el dolor en movimiento y la despedida en celebración.
Finalmente llegó “Magnolias”, la canción que funciona como el último capítulo de esta historia.La artista desapareció del escenario dejando la sensación de haber asistido a algo más parecido a una obra viva que a un recital tradicional.
Rosalía vino a Buenos Aires para construir un mundo durante más de dos horas y permitir que miles de personas entraran en él.En una época donde los grandes espectáculos muchas veces buscan impresionar por su tamaño, LUX eligió otro camino y encontró su fuerza en el símbolo,el silencio y la transformación.La primera noche argentina del tour dejó la imagen de una artista ubicada en un punto de equilibrio entre todo lo que construyó hasta ahora y aquello que todavía está por descubrir.





