Tecnología

¿Autor humano o inteligencia artificial? El innovador sello que asegura la autenticidad de los libros

La sector editorial ha empezado a adoptar marcas que avalan la autoría humana de los libros, frente al rápido desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y las sospechas de su uso en la creación literaria. Estas propuestas, surgidas en Estados Unidos y diversas naciones europeas, pretenden brindar seguridad a los lectores y salvaguardar la autenticidad de las obras.

El tema ganó relevancia esta semana durante la Feria del Libro de Fráncfort, en Alemania, donde representantes del sector mostraron sistemas de certificación y debatieron los retos que plantea la incorporación de tecnologías en los procesos creativos. Las iniciativas aparecen en medio de polémicas que involucraron a autores acusados de emplear IA sin declararlo.

Mecanismo de los sellos que garantizan la autoría humana

Una de las propuestas nació en Francia, donde la plataforma de autoedición y agencia literaria Librinova ideó una certificación de «creación humana». Para obtenerla, los escritores deben pasar sus manuscritos por un software de detección de IA y, posteriormente, sostener una entrevista con un auditor que evalúa su proceso de redacción.

Hasta la fecha, alrededor de 200 títulos han recibido este distintivo. Charlotte Allibert, cofundadora de Librinova, declaró a la agencia AFP que la inquietud por el posible uso de herramientas automáticas se ha intensificado entre los autores independientes: «Cada vez temen más que se les acuse de recurrir a la IA», señaló.

En Estados Unidos, cerca de 6.500 obras ostentan el sello de autoría humana impulsado por Authors Guild.

En el Reino Unido, la compañía Books By People instauró un esquema basado en criterios de «literatura orgánica». La certificación exige que el texto sea producto exclusivo del autor, aunque permite un uso restringido de IA para funciones como corrección ortográfica y gramatical.

«Nuestro objetivo es crear un marco global, transparente y fiable que sirva de apoyo tanto a editores como a escritores», explicó Esme Dennys, cofundadora del proyecto. Hasta el momento, cinco casas editoriales independientes se han sumado, mediante una cuota de afiliación.

Por su parte, en EE. UU., la asociación Authors Guild introdujo el sello «escrito por un humano», que los autores pueden añadir a sus publicaciones a través de un proceso de autocertificación. Actualmente, aproximadamente 6.500 libros llevan esta identificación.

Controversias en torno al uso de IA en la literatura

El debate se agudizó tras las denuncias contra el escritor haitiano‑canadiense Thélyson Orélien, acusado en septiembre por una cuenta anónima en X de haber empleado inteligencia artificial para redactar su debut novelístico, C’était ça ou mourir.

El autor, de 38 años, desmintió las imputaciones y argumentó que los ataques tenían motivaciones racistas. No obstante, la polémica provocó que su obra fuera excluida de la selección del prestigioso premio Goncourt en Francia.

Otro caso involucró a la escritora Mia Ballard, cuya novela de terror *Shy Girl* fue retirada del mercado británico y perdió su publicación programada en EE. UU. La decisión provino de la editorial Hachette, tras recibir acusaciones similares.

Ballard negó haber utilizado personalmente IA, aunque admitió ante The New York Times que una persona contratada para editar su libro sí recurrió a esa tecnología.

Incertidumbres sobre la efectividad de las certificaciones

A pesar del crecimiento de estas iniciativas, ciertos actores del mundo editorial ponen en tela de juicio la capacidad de los sellos para asegurar la procedencia humana de un texto. Uno de los principales retos consiste en delimitar qué aplicaciones de IA son aceptables y cuáles comprometen la autoría.

Las denuncias contra varios escritores reavivaron la discusión acerca de los límites de la inteligencia artificial en la creación literaria.

La mayoría de los esquemas permiten el uso de herramientas tecnológicas para búsquedas, correcciones gramaticales o tareas auxiliares. No obstante, los criterios pueden variar entre certificadoras, y persisten dudas sobre la posibilidad de eludir los controles.

Sebastian Guggolz, portavoz de la Asociación de Editores y Libreros de Alemania, advirtió que el tema necesita un debate más amplio: «No es simplemente ‘con IA’ o ‘sin IA'», declaró durante la feria de Fráncfort.

En ese sentido, sostuvo que el sector debe revisar sus prácticas y avanzar hacia mecanismos de mayor claridad. «¿Cómo queremos que nuestras acciones sean transparentes?», cuestionó.

Fuente: Ambito.com

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