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El panorama político del NOA se intensifica de cara a 2027: dos expresidentes provinciales se movilizan, la Corte Suprema ejerce presión y el peronismo se reconfigura

El noroeste activa tres frentes electorales de cara a 2027. En Tucumán, Juan Manzur se lanzó a disputar la gobernación contra Osvaldo Jaldo mediante una intensa gira provincial y una ofensiva digital, mientras el oficialismo ya consolidó su respaldo a la fórmula Jaldo‑Miguel Acevedo. En Salta, Gustavo Sáenz se perfila como candidato a la reelección, aunque aún no ha formalizado su intención, en un escenario donde Juan Manuel Urtubey recorre la provincia sin confirmar su posible salto a la contienda. En Catamarca, la sucesión de Raúl Jalil parece ya decidida dentro del peronismo, con Gustavo Saadi como heredero natural del acuerdo con Lucía Corpacci.

En Tucumán, el senador nacional y expresidente Juan Manzur intensifica sus recorridos y ha transformado sus redes sociales —hasta hace poco prácticamente inactivas— en una vitrina de actividad cotidiana que deja clara su intención de competir por la gobernación contra Osvaldo Jaldo en 2027. Además, se han visto grafitis con la frase “Juan Manzur Gobernador 2027” en diversos muros del Gran Tucumán, reavivando la disputa interna del PJ tucumano.

El oficialismo respondió con rapidez. Hace dos semanas Jaldo replicó con ironía: “Ya era hora de que volviera a Tucumán a hacer algo”, mientras el vicegobernador Miguel Acevedo, antiguo referente del manzurismo, reafirmó su lealtad al mandatario. El ataque del gobernador no fue fortuito; buscó proyectar la imagen de un senador ausente y desconectado del territorio, una crítica que la dirigencia peronista ha dirigido a Manzur desde antes de que asumiera como jefe de Gabinete de Ministros del expresidente Alberto Fernández en 2021, acusándolo de ambicionar una proyección nacional. Según esta dirigencia, Manzur “abandonó gran parte de su estructura territorial” al priorizar su papel en la Casa Rosada —cuando pretendía integrarse a una fórmula presidencial— y luego en el Senado.

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En este contexto se realizó la reunión del Consejo del PJ tucumano el pasado viernes 21, un encuentro protocolario centrado en cuestiones formales y de calendario partidario, al que no asistieron ni Jaldo —vicepresidente del PJ— ni Manzur —presidente del PJ—, quienes estaban bajo licencia. Al concluir, y frente a la prensa, fue el propio Acevedo quien disipó cualquier duda, indicando que el peronismo ya tiene definido su binomio. De hecho, semanas atrás el gobernador había anunciado en una conferencia que “contamos con una fórmula: Osvaldo Jaldo – Miguel Acevedo”, mensaje interpretado como una directriz al manzurismo para que resuelva sus diferencias internamente.

Sin embargo, el frente judicial es el que más inquieta al gobierno de Tucumán. La Corte Suprema de Justicia de la Nación se ha adentrado en un conflicto que, aunque tiene su epicentro en Formosa, sirve como advertencia para cualquier reelección prolongada en las provincias. El máximo tribunal se declaró competente para examinar si el gobernador Gildo Insfrán puede presentarse a un nuevo mandato en 2027, tras una demanda de la oposición formoseña que cuestiona la constitucionalidad de la cláusula que le permitiría un noveno mandato. El fallo recuerda que la Corte ya había anulado en 2024 el artículo que habilitaba la reelección indefinida en esa provincia, al considerarlo contrario a los principios de alternancia republicana.

Ese precedente es seguido de cerca por la oposición tucumana y también por sectores del propio manzurismo, que ven en la jurisprudencia de casos como San Juan y Río Negro una posible vía para impugnar la candidatura de Jaldo en 2027, dado que el gobernador acumula mandatos consecutivos entre la gobernación y la vicegobernación. Desde el entorno oficialista, sin embargo, afirman estar tranquilos porque confían, según consultas de este medio, en disponer de argumentos sólidos para resistir cualquier impugnación, en un escenario donde la oposición ya amenaza con judicializar la candidatura en cuanto se formalice.

Salta, otro escenario de confrontación

Mientras algunos observan a la Corte, en Salta el expresidente Juan Manuel Urtubey inició recorridos por su provincia. Con una agenda que aún no se presenta como una campaña electoral clara, está construyendo su propio espacio pero evita confirmar una candidatura propia para 2027. Este movimiento se produce en medio de la disputa por el sello del PJ salteño, que quedó bajo el control de un dirigente cercano al gobernador Gustavo Sáenz tras un proceso dirigido por un interventor judicial.

La falta de consenso entre el urtubeyismo y el saencismo alimenta las especulaciones sobre una eventual candidatura a gobernador de Urtubey, mientras Sáenz mantiene los puentes con el peronismo nacional a través de su vicegobernador, Antonio Marocco, quien ya se pronunció a favor de una nueva postulación del mandatario salteño.

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Aunque aún no lo ha formalizado, en Salta se prevé que Sáenz buscará un nuevo mandato en 2027. El propio gobernador impulsó en 2021 una reforma constitucional que redujo de tres a dos la cantidad de mandatos consecutivos permitidos para gobernador y vice, y ahora sostiene que dicha reforma se aplica de forma prospectiva, lo que le habilitaría a un tercer período pese a haber asumido en 2019 y haber sido reelecto en 2023.

Al igual que ocurre con Jaldo en Tucumán, se anticipa que la oposición judicializará esa candidatura tan pronto como se oficialice. Se especula que Sáenz podría iniciar una acción judicial para validar su postulación, la cual podría ser impugnada por cualquier ciudadano, e incluso por la propia oposición, en un contexto donde ya existen antecedentes de gobernadores que ganaron la disputa en la justicia provincial pero fueron frenados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como ocurrió con Gerardo Zamora en Santiago del Estero y con el propio Manzur en 2023.

Catamarca, donde impera el tridente

Otro punto que la Casa Rosada sigue de cerca es Catamarca. Allí, el gobernador Raúl Jalil parece dispuesto a respetar el pacto no escrito que rige en el peronismo local desde hace más de una década, que consiste en ceder el poder tras dos mandatos, tal como lo hizo su predecesora, la actual senadora nacional Lucía Corpacci, presidenta del PJ provincial.

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Todo indica que el gobernador buscará apoyo en el Senado, despejando el camino para que el intendente capitalino Gustavo Saadi, con el respaldo de Corpacci, dé el salto a la gobernación. La interpretación que se hace desde Balcarce 50 sugiere un resultado desfavorable, pues Jalil es un mandatario dialogante cercano a la gestión libertaria, mientras que tanto Saadi como Corpacci responden a un peronismo más alineado con la corriente dominante del PJ nacional.

Si el esquema se consolida y el PJ mantiene la provincia, la Casa Rosada perdería a uno de sus aliados en el norte, quedando frente a un gobernador de perfil más crítico con La Libertad Avanza.

Fuente: Ambito.com

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