Veinte años de amor genuino: el encuentro entre Lionel Scaloni y Elisa Montero

Existen figuras relevantes en la vida de los protagonistas del fútbol que rara vez aparecen ante los medios. En el caso de Lionel Scaloni, sus auténticos admiradores no se encuentran en las gradas, sino en su núcleo familiar, presente cotidianamente fuera del terreno de juego.
Entre ellos sobresale Elisa Montero, su compañera de vida desde hace más de dieciocho años y protagonista de una historia singular. Durante su etapa como jugador, el entrenador titular que condujo a la Selección Argentina al título mundial y al subcampeonato se sintió cautivado por ella al instante y, para ganarse su afecto, manifestó su faceta más romántica.
Scaloni y Elisa, contemplando un partido de tenis en Mallorca, el escenario de su primer encuentro.
¿Quién es Elisa Montero, el apoyo incondicional de Scaloni?
Elisa nació en Mallorca, España y practicaba el voleibol en la isla como afición. Fue a través de sus compañeras que estableció su primer contacto con el entrenador más destacado de la era contemporánea del fútbol argentino.
Desempeñó labores durante varios años en Olivetti, una reconocida empresa de tecnología y equipos de oficina de carácter familiar. Asimismo, ocupó diversos puestos operativos y de atención al cliente en la cadena Zara.
Los vecinos que la conocen desde antes de su vínculo con Scaloni, tanto como futbolista como director técnico, la describen como una mujer de carácter decidido en el primer contacto, sumamente reservada en su vida privada y ajena a la exposición mediática que conlleva su asociación con una figura destacada del fútbol.
Cómo surgió el romance entre el director técnico de la Selección argentina y su esposa
El voleibol fue, de manera indirecta, el motivo de su primer encuentro con el entrenador que condujo a Argentina al título mundial. Sus compañeras le mencionaron un nuevo local en Mallorca y decidieron cenar allí. En una de las mesas se encontraba el plantel del club local, del cual formaba parte Lionel.
Elisa no estaba familiarizada con los futbolistas porque el deporte no despertaba gran interés en ella. Fue allí donde se produjo el primer contacto y Scaloni se mostró como un auténtico romántico. Mediante un camarero, le envió una rosa acompañada del mensaje: “La entrega un joven de la mesa de allí”, sin revelar su identidad.
Al levantarse para dirigirse al baño, el campeón mundial se atrevió a preguntarle si había apreciado el detalle. Solicitó su número telefónico, pero ella desconocía por completo su fama, al punto de contarle a su padre tras el primer acercamiento. Su progenitor la reprendió por no reconocerlo.
Aunque Montero no contemplaba iniciar una relación, tras la primera llamada comenzó a sentir simpatía por su sentido del humor. “Íbamos en el coche, ponía canciones argentinas y cantaba como si fuera Pavarotti”, relató en una de sus escasas entrevistas.
Sin embargo, el cortejo no concluyó en ese momento. Posteriormente, comenzó a cruzarse con él frecuentemente en su entorno laboral y la relación se desarrolló de forma natural, con una atracción casi inmediata. En poco tiempo tuvo que tomar una decisión típica de muchas parejas vinculadas al fútbol: él se trasladaba a la Lazio de Italia y ella reunió el valor necesario para dejar su ciudad natal y mudarse a Roma.
Ese episodio supuso la prueba indispensable para comenzar a trazar una vida en común. En la actualidad cuentan con dos hijos y sustentan una relación fundamentada en el apoyo recíproco.
Fuente: Ambito.com





