Colombia autoriza la presencia de fuerzas estadounidenses para intensificar la lucha contra el narcotráfico

Aunque Colombia dirige sus recursos a mitigar la emergencia humanitaria desencadenada por el sismo de 7,4 grados que afectó al territorio, el mandatario Abelardo de la Espriella y los Estados Unidos firmaron este jueves, desde Panamá, un convenio de colaboración militar que podría conllevar la instalación de fuerzas estadounidenses en suelo colombiano.
Luego de las declaraciones procedentes de Washington, el Ministerio de Defensa colombiano comunicó que la nación ha ratificado su incorporación a la Coalición de las Américas contra los Carteles (A3C), dentro del programa Escudo de las Américas, impulsado por Donald Trump para enfrentar el narcotráfico, el terrorismo y la delincuencia organizada a nivel internacional.
El Ejecutivo de Colombia afirmó que la colaboración internacional refuerza sin reemplazar la autoridad soberana del Estado en cuestiones de seguridad, y sostuvo que el pacto facilitará el intercambio de datos, la coordinación de acciones y el robustecimiento de las capacidades operativas frente a las organizaciones delictivas.
Cooperación militar y un debate que afecta la soberanía
El comunicado fue emitido por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien indicó que De la Espriella pidió a EE. UU. la realización de operaciones militares conjuntas contra el narcoterrorismo y las estructuras criminales.
La eventual incorporación directa de soldados estadounidenses suscitó de inmediato interrogantes en el país. El exmandatario Álvaro Uribe argumentó que la asistencia de Washington representa una restauración de la soberanía, no una vulneración, y evocó el legado del Plan Colombia, ejecutado bajo su administración.
Por su parte, el expresidente Gustavo Petro afirmó que corresponde al Senado aprobar el paso de fuerzas extranjeras por suelo nacional y sostuvo que Colombia posee una experiencia superior a la de EE. UU. en la confrontación del narcotráfico.
El legislador opositor Iván Cepeda advirtió que la soberanía colombiana no está en venta y puso en tela de juicio la idea de que la nación se transforme en un punto de apoyo para operaciones militares estadounidenses en la región.
La discusión también involucró a representantes de las fuerzas de seguridad. El general retirado Juan Carlos Buitrago sostuvo que la colaboración debería centrarse en inteligencia, tecnología y adiestramiento, descartando la participación directa de tropas foráneas.
El presidente del Senado, Honorio Enríquez, coincidió en la necesidad de acoger cooperación internacional, pero recordó que la Constitución reserva al Congreso la facultad de autorizar la presencia de fuerzas extranjeras en territorio nacional.
Entretanto, la senadora Jennifer Pedraza presentó una solicitud formal ante los ministerios de Relaciones Exteriores y Defensa, requiriendo que se aclare al Congreso la naturaleza exacta del convenio anunciado por Hegseth.
Fuente: Ambito.com

