Donald Trump estalló en un almuerzo contra senadores republicanos tras no ser respaldado en el conflicto con Irán

Lo que debía ser un almuerzo de pelotón entre Donald Trump y los senadores republicanos terminó este miércoles convertido en una reunión marcada por reproches y gritos. El lucha se produjo al punto que horas a posteriori de que el Senado aprobara, con el respaldo de cuatro legisladores republicanos, una resolución para confinar la capacidad del presidente de ordenar nuevas acciones militares contra Irán sin autorización del Congreso, en lo que fue interpretado como el longevo desafío interno a Trump desde el inicio del conflicto con Teherán.
La tensión ya había comenzado ayer del almuerzo. Durante la mañana, Trump decidió congelar la promulgación de una ley bipartidista sobre vivienda hasta que el Congreso avance con la SAVE Act, el tesina impulsado por la Casa Blanca que exige acreditar la ciudadanía estadounidense para poder elegir en las elecciones federales.
Al finalizar el lucha, el mandatario intentó transmitir una imagen de pelotón contiguo al líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune. «Nos gusta todo el mundo en esta sala», afirmó frente a la prensa, aunque inmediatamente agregó: «Hay algunas personas que no me caen correctamente, pero no pasa mínimo. Creo que saben quiénes son».
Una discusión por la desavenencia en Irán
De acuerdo con los testimonios que varios senadores brindaron a medios estadounidenses, Trump concentró gran parte de la reunión en cuestionar a los cuatro republicanos que acompañaron la resolución sobre los poderes de desavenencia.
El senador Roger Marshall describió el clima del lucha como una discusión permanente entre los propios integrantes del partido. Mientras tanto, John Kennedy aseguró que el presidente estaba «furioso» por la votación, en momentos en que la Casa Blanca intenta sostener las negociaciones de paz con Irán.
El intercambio más tenso se produjo con el senador Bill Cassidy, quien cuestionó la descuido de información brindada por la compañía sobre el incremento de la desavenencia. Según relató el propio senador, le reclamó a Trump mayores explicaciones sobre la transformación del conflicto y sostuvo que el presidente respondió interrumpiéndolo en reiteradas oportunidades.
Cassidy afirmó que decidió sostener su postura durante la discusión porque consideraba que estaba representando el señuelo de la sociedad estadounidense de conocer el definitivo estado de la desavenencia. Más tarde reconoció que la conversación fue subiendo de tono y admitió poseer «perdido los estribos», aunque defendió su valor de confrontar al presidente.
La reforma electoral volvió a dividir al oficialismo
Más allá del conflicto con Irán, la reunión igualmente dejó en evidencia las dificultades que enfrenta Trump para reunir los votos necesarios para aprobar la SAVE Act, una de las principales prioridades legislativas de la Casa Blanca.
Varios senadores reconocieron que el presidente expresó su frustración al comprobar que, pese a la mayoría republicana en ambas cámaras, el tesina todavía no consigue el respaldo suficiente para convertirse en ley.
El senador Rick Scott resumió el clima posterior al lucha al señalar que la verdad política obliga al oficialismo a convenir que hoy no cuenta con los votos necesarios para avanzar con esa reforma, uno de los principales objetivos de Trump de cara a las elecciones legislativas de medio término.




