Anthropic denuncia que Alibaba usó 25.000 cuentas falsas para acceder a Claude y replicar su IA

Anthropic acusó a Alibaba de tener llevado delante una operación masiva para acceder sin autorización a Claude, su maniquí de inteligencia industrial, mediante miles de cuentas fraudulentas. Según la denuncia de la compañía estadounidense, la maniobra tuvo como objetivo extraer capacidades avanzadas del sistema para acelerar el incremento de tecnologías competidoras en China.
En este atmósfera, la carrera por la inteligencia industrial no se limita a la competencia entre empresas, sino que rompe los límites geográficos y se instala como una disputa central en el reordenamiento del tablero geopolítico. Así, la denuncia de Anthropic fue plasmada en una carta y enviada a senadores estadounidenses y funcionarios de la Casa Blanca. Allí, sostienen que operadores vinculados al laboratorio de IA Qwen, perteneciente a Alibaba, realizaron el veterano intento detectado hasta ahora por parte de una empresa china para beneficiarse desarrollos de los principales laboratorios estadounidenses.
La reproche de Anthropic sobre Alibaba
El documento enviado a la casa de gobierno estadounidense detalla como fue el supuesto operante del coloso chino para acceder al maniquí Claude. En detalle, acusan a Alibaba de tener generado 25.000 cuentas fraudulentas que llevaron delante más de 28,8 millones de interacciones con Claude entre abril y junio de este año.
Según Anthropic, Alibaba mantuvo 28,8 millones de interacciones sospechosas con Claude entre abril y junio de este año.
Desde Anthropic ampliaron que el foco estuvo puesto en capacidades consideradas estratégicas, como la ingeniería de software y el razonamiento agencial.
Tras conocerse la denuncia, las acciones de Alibaba llegaron a caer hasta un 4,8% en la bolsa de Hong Kong.
Anthropic vs Alibaba: la «destilación adversaria»
En su denuncia, Anthropic sostiene que Alibaba – y otros desarrolladores chinos – están recurriendo de forma sistemática a una experiencia conocida en el sector como «destilación adversaria«. La misma consiste en un proceso en el que se utilizan las respuestas generadas por modelos avanzados para entrenar sistemas propios con costos significativamente menores.
Este mecanismo permitiría replicar capacidades desarrolladas por laboratorios estadounidenses sin afrontar las inversiones necesarias en investigación, infraestructura y entrenamiento.
“Estos ataques de destilación se llevan a cabo de forma ilícita, sistemática y a escala industrial para apropiarse de las capacidades de IA de EE.UU. en laboratorios de vanguardia y presentarlas como propias sin incurrir en los costes de formación e I+D necesarios para entrenar los modelos de vanguardia estadounidenses”, escribió Anthropic en la carta.
«Destilación adversaria«, es una técnica utilizada para transferir las capacidades de un maniquí de IA muy potente («músico») a uno más pequeño y financiero («estudiante»).
Hasta el momento, Alibaba no respondió a las acusaciones. Desde Anthropic evitaron profundizar sobre el contenido del documento, aunque remarcaron la penuria de una respuesta coordinada entre el Gobierno y la industria para enredar este tipo de prácticas.
La controversia vuelve a poner en primer plano el debate sobre la destilación de modelos de inteligencia industrial. Aunque el procedimiento suele utilizarse para entrenar sistemas más pequeños o menos avanzados, los grandes laboratorios estadounidenses consideran que su uso para replicar modelos de frontera sin autorización viola las condiciones de servicio.
La preocupación escaló al punto de que Anthropic, OpenAI y Google comenzaron a compartir información sobre intentos de llegada que consideran incompatibles con sus políticas.
La carrera por la IA: una cuestión geopolítica
Las acusaciones de Anthropic no solo levantaron la atención en el mercado, sino que igualmente impulsaron movimientos en Washington. Desde ayer de la denuncia, legisladores demócratas y republicanos comenzaron en iniciativas para sancionar a empresas chinas que utilicen de forma indebida resultados generados por modelos estadounidenses para entrenar sistemas competidores.
Entre las propuestas figura una reparación a un esquema de ley de defensa que permitiría incluir en listas negras o aplicar sanciones a compañías que incurran en estas prácticas. Paralelamente, la Cámara de Representantes analiza una iniciativa bipartidista con objetivos similares.
La Administración Trump ya había manifestado preocupación por este aberración. En abril, el director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, Michael Kratsios, publicó un memorándum en el que calificó estas operaciones como actividades desarrolladas a «escalera industrial» mediante el uso de miles de cuentas intermediarias.





