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El boom de la IA: entre la apuesta del capitalismo, las alarmas sociales y el conflicto entre empresas y gobiernos

Apenas unos días posteriormente de presentar de guisa confidencial los documentos para salir a bolsa, Anthropic volvió a permanecer en el centro del debate general sobre inteligencia fabricado. La compañía, valuada en u$s965.000 millones, planteó públicamente la carencia de desacelerar el avance de las tecnologías más avanzadas de IA, siempre que exista un acuerdo internacional y mecanismos efectivos para hacerlo cumplir.

La propuesta apareció en una publicación oficial en el blog de la empresa y se suma a una discusión cada vez más presente entre gobiernos, empresas y especialistas: cómo ordenar una tecnología que promete alterar la riqueza mundial, pero que todavía genera crecientes preocupaciones sobre empleo, desigualdad, consumo energético y seguridad.

«Decimos estas cosas porque creemos que el mundo necesita aprender la verdad sobre lo que está ocurriendo«, afirmó Jack Clark, cofundador de Anthropic y responsable de las iniciativas de beneficio sabido de la compañía.

En la última semana, Anthropic lanzó Fable 5, su nuevo maniquí que se desprende Mythos, incremento que al empresa decidió no poner a disposición de los usuarios por su capacidad para detectar vulnerabilidades de ciberseguridad.

Sin bloqueo, tan pronto como días posteriormente de haberlos presentado debió desactivarlos para cumplir con una directiva de control de exportaciones emitida por el gobierno de Estados Unidos, que argumentó razones de seguridad franquista para restringir su uso.

Según explicó la compañía, la orden fue recibida el viernes por la tarde y le exigía suspender el llegada a esos sistemas para «cualquier ciudadano extranjero, ya sea en el interior o fuera de los Estados Unidos, incluidos los empleados extranjeros de Anthropic». Ante la complejidad de implementar esa restricción de guisa inmediata, la firma optó por desactivar el llegada para todos los usuarios con el objetivo de respaldar el cumplimiento de la medida.

El episodio representa un nuevo foco de tensión entre Anthropic y la dependencia de Donald Trump. La empresa había emprendedor Claude Fable 5 y Mythos 5 a comienzos de la semana como parte de una nueva gestación de modelos de IA con capacidades avanzadas, especialmente en áreas sensibles como programación, exploración y tareas complejas de razonamiento.

Anthropic, Trump y un nuevo capítulo en sus tensas relaciones.

La compañía cuestionó el difusión de la audacia oficial y dejó conjeturar sus diferencias con Washington respecto de cómo regular el llegada a sistemas de inteligencia fabricado de última gestación. Sin bloqueo, aclaró que decidió acatar la orden mientras evalúa los pasos a seguir.

La medida constituye un hecho inédito para la industria de la IA, ya que implica la retirada temporal de modelos recién lanzados al mercado por una disposición vinculada a controles de exportación y seguridad franquista.

Una industria que genera entusiasmo y temor al mismo tiempo

La discusión llega en un momento de resistente júbilo financiera aproximadamente de la inteligencia fabricado. Los mercados apuestan a que la tecnología impulsará avances científicos sin precedentes y transformará la productividad general.

Sin bloqueo, mientras las empresas tecnológicas acumulan inversiones millonarias, crecen las inquietudes entre gobiernos y ciudadanos por sus posibles consecuencias.

«La multitud de los pompones tiene argumentos sólidos a valimiento de que la IA va a ser muy beneficiosa», señaló Evan Solomon, ministro de IA de Canadá. Pero advirtió que todavía existen preocupaciones legítimas sobre privacidad, empleo y el impacto social de la tecnología.

El debate ya trascendió el ámbito tecnológico. El papa León XIV y medios estatales chinos figuran entre las voces que recientemente alertaron sobre los IA.

El empleo, en el centro de las preocupaciones

Uno de los principales focos de inquietud del debate es el mercado gremial.

Según el Índice de Riesgo de los Empleos de la IA cuidado por la Escuela Fletcher de la Universidad Tufts, unos 9,3 millones de puestos de trabajo en Estados Unidos podrían encontrarse afectados bajo un tablas de prohijamiento moderada. En un tablas de expansión más rápida, la número podría acercarse a los 20 millones.

En un tablas de expansión más rápida, la número de empleos comprometidos en EEUU asciende a 20 millones.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) todavía advierte sobre una brecha creciente. Según su Índice de Preparación para la IA, las economías desarrolladas cuentan con una preeminencia significativa frente a los países emergentes en la carrera por adoptar estas tecnologías. La directora director del organismo, Kristalina Georgieva, reconoció que instituciones como el FMI no anticiparon el impacto desigual que tuvo la globalización y planteó la carencia de evitar que la inteligencia fabricado profundice esas diferencias.

La preocupación no atraviesa solo a Occidente. En China, donde las autoridades intentan equilibrar el avance tecnológico con la estabilidad social, el Diario de los Trabajadores reclamó que los beneficios de la IA «sean compartidos por el conjunto de la sociedad, en punto de convertirse en una útil para que un pequeño número de empresarios socaven los derechos de los trabajadores».

El gobierno chino ya anticipó medidas para desfallecer el impacto gremial de estas tecnologías, incluyendo programas de capacitación y reconversión profesional.

En Corea del Sur todavía surgieron tensiones. Los trabajadores de Samsung Electronics amenazaron con realizar huelgas para protestar una billete anciano en las ganancias derivadas del auge de los semiconductores y la inteligencia fabricado.

«Debemos respaldar una transición lucha para todos, centrada en las personas y no en la tecnología», afirmó el ministro de Trabajo surcoreano, Kim Young-hoon.

El costo oculto del boom tecnológico

Otro de los puntos que genera creciente resistor es el impacto físico de la infraestructura necesaria para sostener la revolución de la IA.

El pago mundial en centros de datos podría alcanzar los u$s7 billones alrededor de 2030, según estimaciones de McKinsey. Esa expansión está impulsando sectores como la construcción, pero todavía incrementa el consumo de agua, energía y componentes electrónicos.

En Estados Unidos, la competición social comienza a hacerse visible. Una indagación fresco de Reuters/Ipsos mostró que tan pronto como el 14% de los consultados apoyaría la instalación de centros de datos en sus comunidades, mientras que el 57% se manifestó en contra.

Las críticas apuntan principalmente al consumo eléctrico y al impacto sobre las redes energéticas locales, factores que podrían terminar elevando las tarifas para hogares y empresas.

La resistor ya produjo mercadería concretos: los votantes de Monterey Park, en California, aprobaron un referéndum para estrechar la construcción de nuevos centros de datos en la ciudad.

La advertencia de los propios desarrolladores

Las preocupaciones no provienen exclusivamente de reguladores o académicos. También surgen desde las propias compañías que lideran la carrera tecnológica.

Anthropic – empresa que lidera el discurso contra el incremento sin control de la IA – sostiene que los sistemas más avanzados podrían acercarse a una etapa conocida como «autosuperación recursiva», un tablas en el que la inteligencia fabricado sea capaz de desarrollar versiones más avanzadas de sí misma con mínima intervención humana.

Según Clark, cofundador de Anthropic, la velocidad de proceso tecnológica podría acelerarse todavía más en los próximos abriles. «La IA se ha desarrollado increíblemente rápido, pero va a despuntar a avanzar aún más rápido», advirtió.

La empresa no está sola. Días posteriormente del planteo de Anthropic, OpenAI todavía propuso la creación de una ordenamiento internacional para coordinar esfuerzos destinados a resumir lo que definió como «aventura catastrófico».

En paralelo, crecen las preocupaciones por la capacidad de los modelos más avanzados para realizar tareas complejas de programación, automatizar trabajos en gran medida calificados o incluso simplificar ataques informáticos y el incremento de nuevas amenazas biológicas.

Fuente: Ambito.com

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