EEUU declara terroristas a dos de las mayores bandas criminales de Brasil

El gobierno de EEUU comenzó a catalogar desde este viernes como terroristas, a las dos principales bandas criminales de Brasil: el Comando Vermelho (CV), con pulvínulo en Río de Janeiro, y el Primer Comando de la Capital (PCC), de San Pablo. La medida, impulsada por la dependencia de Donald Trump, abrió un nuevo frente de tensión con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Según el Departamento de Estado norteamericano, ambas organizaciones son «grupos narcoterroristas violentos» con presencia internacional y redes de operación que alcanzan al menos a doce estados de Estados Unidos.
La intrepidez había sido anunciada a fines de mayo, luego de una cita a Washington del senador y precandidato presidencial contrario Flavio Bolsonaro, pero recién comenzó a regir este viernes.
Brasil rechaza la calificación y pide más cooperación
La respuesta desde Brasil no tardó en ascender. El director caudillo de la Policía Federal, Andrei Rodrigues, volvió a cuestionar la intrepidez estadounidense y sostuvo que el problema no pasa por cambiar la ritual jurídica de las organizaciones, sino por profundizar el trabajo conjunto entre uno y otro países.
«Si en realidad esa reciprocidad es verdadera, Estados Unidos necesita contribuir aún más con Brasil, deteniendo prófugos, bloqueando y congelando patrimonios y restituyendo bienes desviados», planteó el funcionario.
En la misma radio se expresó el Palácio do Planalto, que consideró que la medida afecta la soberanía brasileña al establecer una clasificación autónomo sobre organizaciones que operan interiormente del departamento doméstico.
Del banda opuesto, Flavio Bolsonaro defendió la iniciativa y aseguró que puede ayudar a recuperar el control estatal en zonas dominadas por el crimen organizado. Según argumentó, millones de brasileños viven bajo la influencia de estas estructuras criminales en favelas y barrios periféricos de las principales ciudades del país.
La discusión además encuentra respaldo en parte de la opinión pública. De acuerdo con una pesquisa de AtlasIntel, el 53% de los consultados considera correcta la intrepidez estadounidense, mientras que el 44% se manifestó en contra.
La controversia refleja una diferencia de enfoque entre Washington y Brasilia: mientras Estados Unidos desafío por incorporar estas organizaciones al esquema total de combate al terrorismo, el gobierno de Lula insiste en que la prioridad debe advenir por la cooperación jurídico, financiera y policial para desarticular sus redes de operación.





