Cristian Girard,titular de ARBA: "Javier Milei usa el hambre como herramienta macroeconómica"

Cristian Girard es economista,docente universitario y uno de los nombres de maduro confianza en el círculo íntimo de Axel Kicillof. Forma parte de la mesa chica del representante desde hace primaveras: fue titular de la Comisión Nacional de Valores cuando Kicillof era ministro de Economía de la Nación,y hoy conduce la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA).
Desde ese emplazamiento privilegiado para observar la temperatura económica del distrito más poblado del país el funcionario describe en una entrevista con Ámbito un cuadro que no admite eufemismos: crisis productiva,cobro en el calle y un gobierno franquista al que acusa de utilizar el hambre como variable de ajuste.
Crisis productiva: máquinas paradas y sobreexplotación
«La situación es crítica en distintos niveles», arranca Girard sin preámbulos.Los números que cita son elocuentes: en la industria textil,dos de cada tres máquinas están paradas; en la industria en genérico,el 50%. Para él,esas cifras no son solo un indicador productivo sino el punto de partida de una dependencia de destrucción social. «Eso es un proceso de desindustrialización muy acelerado que tiene como primer impacto la pérdida de puestos de trabajo asalariado formales», explica.Quienes caen fuera del empleo registrado,agrega, «tienen que ir a laburar de lo que haya: manejar un Uber o repartir en una moto».
Al analizar la coyuntura económica,Cristian Girard advierte que «la situación es crítica en distintos niveles».
Pero el aberración no se limita a los desocupados.A ellos se suman trabajadores que conservan su empleo formal y aun así no llegan a fin de mes,obligados a apelar a esas mismas plataformas para completar ingresos.El resultado es lo que Girard identifica como el representación dominante del momento: «Tenés crisis productiva,desindustrialización,precarización sindical y sobreexplotación».
Hay,sin requisa,una dimensión que le preocupa más allá de lo crematístico: el modo en que ese malestar se procesa -o no se procesa- políticamente. «Los dramas son individuales: estoy trabajando,no me alcanza la caudal,tengo deudas,y estoy siempre corriendo detrás de un problema dispar,siempre propio.Y como no podés detener la pelota,no te das cuenta que están todos igual que vos,y entonces siquiera tenés la posibilidad de trabajar colectivamente una salida,lo que juega a atención del ajuste y la motosierra Milei«, advierte.
Recaudación en el calle: «Estamos en nivel de pandemia»
El retroceso productivo tiene correlato directo en las cuentas de la provincia.Los bienes propios dependen fundamentalmente de Ingresos Brutos y Sellos –cuatro de cada cinco pesos que recauda la provincia-, impuestos que se mueven al ritmo del consumo y la actividad.Con entreambos en caída,Girard apela a una comparación que resulta tan precisa como inquietante: «Si miramos para detrás,estamos en nivel de pandemia o salida de la pandemia,cuando había restricciones a la circulación o a determinadas actividades.Ahora tenemos la pandemia,pero sin el virus», grafica.
«Si miramos para detrás,estamos en un nivel de pandemia o de salida de la pandemia», dice Cristian Girard a Ámbito.
El respiro relativo que encontró la papeleo provincial llegó por otra vía: la aprobación de la Ley Impositiva en la Legislatura -que el año pasado no había ocurrido- permitió arreglar poco de la cobro patrimonial. «Tenemos un primer cuatrimestre en términos reales empatado con el año pasado,o un poquito en lo alto,pero ahí en el calle», reconoce.
Girard construye un contraste con la política fiscal franquista que considera revelador.Mientras la cobro de la Nación lleva nueve meses consecutivos de caída,el único tributo que crece es el Impuesto a los Combustibles. «Cuando vos cargás un tanque de gasolina,un cuarto de ese tanque va para Milei.Y con esa caudal no hace obra,ni se la da a las provincias», denuncia.
La crítica se extiende a la reducción de Bienes Personales y los sucesivos blanqueos, que para él configuran una inequidad difícil de razonar: «Está subiendo un impuesto que paga la maduro parte de la sociedad y está bajando el impuesto que pagan los que más tienen», dice.En ese punto,además sale al cruce de lo que apasionamiento la novelística oficialista sobre la presión tributaria provincial y municipal: «Es mentira.La maduro carga tributaria es franquista. De los 30 y pico de puntos de presión tributaria que hay,27 son nacionales,4 de las provincias y 1 de los municipios», remarca.
Sin descartar la obligación de simplificar el sistema,Girard pide que el debate sea de fondo: «Hay que tener una reorganización integral del sistema tributario.Rediscutir todo: cómo recibir mejor,con más progresividad,y cómo alinear incentivos para que cumplir sea más atractivo que incumplir», indica.Y retoma una promesa incumplida del presidente en la campaña electoral para ilustrar lo que define como demagogia tributaria: «Milei prometió que se iba a cortar un padrino antaño de que los trabajadores paguen Ganancias de cuarta categoría,y hoy sube la tasa de combustible cada vez que puede».
La asfixia de la Provincia y el hambre como política
En ese contexto de restricción fiscal,el titular de ARBA defiende la papeleo de Kicillof apelando a un argumento estructural: la provincia de Buenos Aires aporta el 40% de la masa de bienes coparticipables y recibe escasamente el 7%. Paralelamente,recuerda que “es la que menos empleados públicos por habitante tiene y la que menor presupuesto posee por habitante», mientras señala que «la mayor parte de la población tiene necesidades básicas insatisfechas,viviendo en indigencia o sin acceso a servicios básicos». Por eso, reclama revisar los coeficientes de coparticipación.
Aun así,el funcionario reivindica lo construido en estos años: «Se han hecho un montón de cosas en estos seis años: mil escuelas,hospitales,centros de atención primaria de la salud,viviendas,obras viales.Eso es un uso eficiente de los recursos”, destaca aunque reconoce que “no alcanza,la gente pide más,siempre falta mejorar las rutas,más jardines de infantes,docentes mejor remunerados.No es la situación ideal,queremos que la gente esté mejor todavía,pero con lo que hay es todo lo que podemos hacer».
El pasaje más duro de la entrevista llega cuando Girard habla de la polémica con la Nación por la asistencia alimentaria. Lejos de cualquier diplomacia,el funcionario señala una intencionalidad política detrás del recorte: «Claramente si la gente no tiene para comer,es porque la política económica de Milei busca que la gente no tenga para comer.El objetivo del gobierno nacional es bajar la inflación matando el consumo,y la forma de matarlo es que la gente no tenga ingresos». Ante ese retiro,dice,la Provincia respondió con aumentos en el Servicio Alimentario Escolar y envíos directos a los municipios para reemplazar lo que antes era el Plan MESA.
Milei y «el peor momento desde que asumió»
¿Cuánto aguanta políticamente ese modelo? Para Girard,el deterioro de la imagen del Presidente es una consecuencia lógica de la base material,aunque advierte que el malestar económico necesita un catalizador para traducirse en acción colectiva.Y en los escándalos recientes -Libra,ANIDS y el caso Adorni- cree encontrar ese detonador: «El problema que tiene Milei es que le entra la bala de la corrupción porque la situación económica está muy mal y ya no puede haber un divorcio tan grande entre la opinión pública y la realidad de la gente.Es el peor momento de Milei desde que asumió», reflexiona.
Su diagnóstico sobre el gobierno libertario es lapidario. «Es un gobierno de cancheros que no tienen con qué canchear», sentencia,y agrega lo que considera el error capital de la gestión: «Cometen lo peor que pueden hacer: creerse sus propias mentiras».
2027: «Hay que querer ganar»
De cara a las presidenciales,Girard ve el escenario como favorable para el peronismo,pero con una condición que subraya con insistencia: voluntad real “para revertir estas políticas ultraliberales”. «El decorado es positivo», afirma.
En ese situación,reivindica la figura de Kicillof como referente que no cedió posiciones ni apostó al desgaste silencioso del adversario: «No especuló con dejar que Milei se desgaste,reservarse y aparecer.Otros sectores del campo popular se sedujeron con esa idea de ‘poco tendrá,poco estará viendo’. No,cero está correctamente.Estuvimos en cada manifestación defendiendo los intereses del pueblo en la calle y denunciando a Milei sin mirar qué preeminencia sacar», recuerda.
Bajo esta examen,el dirigente entiende que el peronismo tiene una «chance inmejorable» delante un gobierno que define como «antipopular y antinacional». Sostiene,así: “Esperemos que la rosca y el palacio no terminen imponiéndose en las decisiones que toman algunos dirigentes del espacio y que pongamos por delante,como dijo Perón,primero la patria,segundo el movimiento y al final los hombres.Así que en eso estamos nosotros. Hay un escenario abierto y positivo para el peronismo”.
Cristian Girard es uno de los dirigentes de maduro confianza del representante Axel Kicillof.
Sobre la interna y la posibilidad de que diversos dirigentes se presenten a una primaria para dirimir candidaturas al interior del peronismo,se muestra pragmático: «Si hay una PASO,habrá una PASO.Existen y hay que usarlas.El candidato tiene que ser el mejor para vencer. El año pasado -en las legislativas- dije que la esencia fue un peronismo que quería vencer,que se encolumnó detrás de una táctica». Y cierra con una frase que funciona casi como leyenda: «Hay que querer vencer; si queremos,se puede. Pero adicionalmente tenemos que vencer no para repetir errores del pasado,sino para construir el futuro».
Pro-empresarios,pero con títulos
Para terminar,Girard sale al cruce de quienes acusan al kicillofismo de ser «comunista» o «antiempresa». Lo hace con un argumento que pretende correrse de la polarización: «Nosotros no somos ‘los soviéticos’, entendemos cómo funciona el capitalismo», plantea.Defiende el decisión YPF como prueba de que las decisiones del espacio están «en serie con los estándares jurídicos internacionales y fueron estratégicas para el país», y rechaza el RIGI con una síntesis que resume su postura: «Vengan acá,no paguen impuestos,llévense los dólares y saqueen los bienes naturales sin dejarle cero a la Argentina. Estar en contra de esto no es ser antiempresa,es ser anti-saqueo«.
El obstrucción le pertenece,sin requisa,a una advertencia sobre el patronal y sus títulos,en la que aparece,como destinatario la figura de Marcos Galperín: «Antes los ricos donaban hospitales; ahora constituyen residencia en Uruguay para no satisfacer impuestos y desde fuera se burlan de una jubilada que fue ama de casa toda su vida y no llega a fin de mes diciendo que no trabajó.Ese es el maniquí que queremos cambiar».
“Nosotros no estamos en contra de los empresarios,pero queremos empresarios cuyos valores representen los intereses del colectivo y el bien común. Empresarios que inviertan,ganen dinero,generen empleo,lo que mejora los servicios y el acceso a los bienes. Es fundamental el rol del empresario, pero esos empresarios deben entender que su éxito nace de una contribución colectiva,por lo tanto, tienen que devolverle a la sociedad algo que corresponde”, finaliza.Una frase que,viniendo del hombre que administra la cobro del distrito más excelso del país,no es solo ideología.Es además su razón de ser.





