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La guerra en Medio Oriente agravó la crisis económica en Irán: inflación en alza y caída del empleo

La guerra profundizó la crisis económica en Irán y provocó un cachas aumento de precios, caída del empleo y estropicio del poder adquisitivo tras cinco semanas de conflicto. El impacto se refleja en la vida cotidiana, con alimentos, medicamentos y servicios cada vez más caros y difíciles de sostener.

El incremento de precios se volvió uno de los posesiones más visibles. Productos básicos como comida, pañales y medicamentos registraron subas significativas, al igual que los consumos cotidianos en ciudades como Teherán. En algunos casos, alimentos de consumo diario aumentaron considerablemente y medicamentos esenciales alcanzaron títulos muy por encima de los habituales tras el inicio de los ataques el 28 de febrero.

Suba de precios y caída de la actividad

El alza de precios se extendió a distintos sectores. Comercios y servicios aplicaron incrementos en lapsos muy cortos, incluso en un mismo día. En regiones tradicionalmente abastecidas por importaciones, como el noroeste del país, incluso se registraron subas marcadas, con productos que llegaron a triplicar su valía habitual.

En este contexto, el lado central puso en circulación a mediados de marzo un nuevo billete de 10 millones de riales, reflexiva de la cachas depreciación de la moneda, que ya venía debilitándose desde el conflicto de 2025.

Desempleo y cierres en distintos sectores

El impacto crematístico incluso se refleja en el mercado profesional. La guerra obligó a muchas empresas a cerrar o compendiar su actividad, lo que derivó en despidos y en una creciente incertidumbre sobre el suscripción de salarios.

La actividad en sectores como la construcción se redujo notablemente, mientras que comercios y bazares achicaron sus horarios de funcionamiento. A esto se suma la salida de empresarios del país, lo que profundiza la desliz de oportunidades laborales.

Además, los cortes en internet durante varias semanas afectaron a quienes dependen de la conectividad para trabajar, agravando la situación en múltiples rubros.

Comercios y sectores productivos redujeron su actividad durante el conflicto.

Presión sobre el sistema financiero

El sistema bancario enfrenta un escena difícil. Aunque los servicios digitales y las tarjetas continuaron operando durante gran parte del conflicto, se establecieron límites para la cuna de fortuna en cajeros automáticos con el objetivo de evitar retiros masivos.

Antes de la guerra, el sistema financiero ya presentaba fragilidades, con balances comprometidos. La dificultad de familias y empresas para cumplir con sus obligaciones podría empeorar la situación. El antecedente más fresco es la pérdida del lado Ayandeh a fines de 2025.

Según datos oficiales, la inflación alcanzaba el 50,6% a mediados de marzo, en un contexto en el que la eventual concurso a entidades financieras podría ocasionar nuevas presiones sobre los precios.

Fuente: Ambito.com

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