jueves, 18 de julio de 2024
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Ignacio Huang: «Quiero exponer el empoderamiento femenino»

 

Alguna vez fue la «oveja negra» de la familia por dedicarse al arte, pero su aparición en «Un cuento chino» le abrió caminos. La puesta en el C. C. de la Cooperación adapta libremente una leyenda milenaria.

Ignacio Huang nació en Taipéi (capital de Taiwán), pero a los 11 años vino con su familia a la Argentina. Sus padres se dedicaban a la industria textil pero él no tenía intenciones de seguir ese camino y empezó a sentir que era la «oveja negra» del grupo. Ignacio quería ser actor. «Por lo general, son muy pocos los chicos de la comunidad taiwanesa o china que se dedican al arte y a la actuación. Usualmente prefieren meterse en otros campos como el comercio. Yo era la oveja negra porque me entusiasmaba el mundo del teatro y eso no era bien visto por la familia. En algún sentido, todo indicaba que yo no iba a tener éxito, que no podía ir demasiado lejos. Gracias a mi cabeza dura y a mi insistencia, no fue así», dice hoy el actor, autor y director en diálogo con Página/12.

Ignacio es taiwanés pero muchos argentinos lo conocen como «el chino» de Un cuento chino (2011), la película de Sebastián Borensztein que protagonizó junto a Ricardo Darín. Ese film marcó un antes y un después en su vida y en su carrera profesional, le permitió continuar con su formación, expandir su campo laboral y lanzarse a escribir sus propios proyectos. Recientemente estrenó en el Espacio Experimental Leónidas Barletta del Centro Cultural de la Cooperación (Diagonal Norte 943) Madame Blanca, obra de teatro inspirada en una leyenda milenaria china que retoma varios elementos de la Ópera de Pekín y puede verse los sábados a las 20.30.

–¿Qué te atrajo de la leyenda de la Serpiente Blanca y qué teatralidad encontraste en ese relato?

–Es una leyenda milenaria muy conocida en Oriente, a mí me llamaba la atención desde chico. Antes se usaba para aleccionar a los hombres a no mezclarse entre distintas clases sociales; después fueron cambiando las versiones y Madame Blanca terminó siendo una heroína. Al principio era tildada como «diabla» y luego se transformó en la verdadera protagonista para el pueblo chino. Me atrae mucho lo fantástico del mundo taoísta, esto de que los animales toman forma humana y un hombre común se puede terminar enamorando de esa imagen. También aparece la voz de la ética, de la «gente de bien», entonces se plantea un conflicto interesante. Y, además, es como tierra fértil por toda la espectacularidad que podía traer.

–Es interesante lo que señalás: Madame Blanca es una diabla pero con los años se transforma en heroína. También aparece lo diverso en ese vínculo del humano con una criatura diferente. ¿Pensaste en subrayar esos ejes?

–Como artista me importa mucho exponer estos dos temas: el empoderamiento femenino y la diversidad de géneros. Yo nací en una cultura donde el patriarcado es tan fuerte que las imágenes femeninas siempre fueron masacradas, sepultadas, maltratadas en todos los sentidos. En mi historia personal eso no sucedió con mi padre, pero sí con mi bisabuelo. De chiquito veía cómo mis tías y mi madre sufrían en esa sociedad estamental. Quería romper con eso y, de alguna manera, denunciarlo. No hay tantas obras clásicas donde las mujeres sean protagonistas, pero en este caso Madame Blanca termina siendo aceptada por el pueblo porque fueron enamorándose del personaje. Me gusta promover un discurso de mayor tolerancia y aceptación con la diferencia. Todos somos distintos, no tenemos por qué ser iguales. Pero hoy sucede que si no encajamos en el patrón heteronormativo, somos perseguidos.

Huang es diseñador gráfico (UBA) y licenciado en Actuación (UNA). Desarrolló su trayecto artístico en el circuito independiente y en los medios audiovisuales, y creó espectáculos de títeres tradicionales chinos en español como Rey Mono vs. Madame Esqueleto, Alboroto en el Cielo y Montaña Hoguera. «Yo venía haciendo estas obras de títeres chinos y recibí algunos premios, pero en un momento quise superarme, probar cosas nuevas e incorporar todo lo que conozco de la cultura oriental», explica el actor.

Madame Blanca retoma varios elementos de la Ópera de Pekín, por ejemplo, ciertos arquetipos que se asemejan a los de la Comedia del Arte: el Galán (Huang), la Dama (Florencia Solís), el Colérico (Walter «Shao» Gómez) y la Bufona (Carolina Hsu). «Estas son formas clásicas de la cultura china, pero es algo completamente novedoso para Occidente. La idea es enriquecer la escena porteña y traer cosas distintas. Ya estamos cansados de ver nuevas versiones de Batman Blancanieves, ¿no? El mundo es grande y la tecnología nos permite acceder a nuevas historias. Lo que en Oriente es antiguo, acá es desconocido. Yo creo en la diversidad y quiero ser parte de ella».

Madame Blanca tiene condimentos atractivos que hacen de esta propuesta algo novedoso en la cartelera porteña: por un lado, el humor condensado en el personaje de Azul (interpretado por Hsu) y, por otro, dos escenas de combate protagonizadas por Gómez (6° Dan en Kung Fu) y Solís (5° Dan en Taekwondo). En relación al primer punto, Huang asegura que «el humor es súper importante y está relacionado con la inteligencia; cuanto más inteligente es un espectador, más humor encuentra en los textos» y considera que «Carlonia Hsu ha interpretado perfectamente el estereotipo de las clásicas historias de doncellas», aunque ella «habla mucho mejor español que chino porque nació acá, pero todos traemos la memoria en nuestras células».

El director comenta que a las funciones asiste público porteño y también personas de la comunidad china, y apunta que el elenco también es diverso en términos culturales porque hay «dos caras orientales y dos caras occidentales». Curiosamente, son estos últimos quienes interpretan las escenas de artes marciales. En relación a eso, Huang cuenta: «Esto es revolucionario para el público chino porque ellos están acostumbrados a que Madame Blanca sea una mujer oriental y de pronto yo le presento a una occidental. Por suerte fue muy bien aceptado. Lo mismo en relación a las artes marciales. A Walter lo conocí trabajando en una película de zombies donde era doble de riesgo y es espectacular, hace kung fu desde los 11 años. Él es argentino pero conoce mucho mejor que yo la cultura china; lo mismo Rocío Nocelli, quien hizo la coreografía. La cultura no es patrimonio exclusivo de nadie: en China se baila el tango y están locos por Messi y Maradona. Creo que la cultura no es propiedad privada de nadie».

Madame Blanca puede verse los sábados a las 20.30 en Espacio Experimental Leónidas Barletta (Diagonal Norte 943). Las entradas pueden adquirirse por Alternativa Teatral.

Fuente: Pagina12

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