jueves, 25 de julio de 2024
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11 migrantes muertos y 64 desaparecidos por dos naufragios en la costa de Italia

 

Al menos 11 migrantes murieron y 64 están desaparecidos tras el naufragio de dos embarcaciones en las que viajaban a unas 110 millas náuticas de la costa de Calabria, en el sur de Italia. El trágico episodio eleva a más de 800 los muertos y desaparecidos en el mar Mediterráneo en lo que va del año, según revelaron distintas agencias de la ONU. Entre los desaparecidos por el último naufragio se encuentran 26 niños, en su mayor parte de familias afganas, de acuerdo al testimonio de algunos sobrevivientes recogido por Médicos sin Fronteras.

«El dolor era palpable»

«Expresamos nuestro profundo pesar por las decenas de víctimas de dos nuevos accidentes en el Mediterráneo», manifestaron en un comunicado conjunto la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). La Guardia Costera italiana busca desde el domingo a los 64 desaparecidos, después de que un pesquero socorriera a 11 sobrevivientes de otra embarcación que fueron trasladados por las autoridades al puerto calabrés de Roccella Jonica, junto al cadáver de una mujer.

Según la reconstrucción de los sobrevivientes «el motor de la embarcación, que partió ocho días antes de Turquía, se incendió, lo que provocó que volcara cuando se encontraba a 110 millas náuticas de la costa italiana», explicaron las agencias de la ONU. Los sobrevivientes, entre los que hay niños no acompañados y mujeres, así como los desaparecidos, procedían de Irán, Siria e Irak. Los migrantes habían pagado cerca de 3.500 dólares por viajar en la embarcación de cerca de ocho metros de eslora.

«Equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) dieron los primeros auxilios a las personas rescatadas y se están movilizando para brindar apoyo psicológico a todos los supervivientes», explicó, por su parte, esta ONG. En el puerto se encontraban también efectivos de la Cruz Roja, Protección Civil y las fuerzas del orden para los primeros auxilios a los migrantes, que fueron trasladados en ambulancia a hospitales cercanos.

«En un primer naufragio se calcula que 10 personas perdieron la vida por asfixia en la cubierta inferior de la embarcación en la que viajaban» y «51 supervivientes fueron llevados a (la isla de) Lampedusa (sur de Italia) por el velero Nadir de la ONG Resqship, que los rescató del barco de madera que había zarpado de Libia», según Acnur, la OIM y Unicef. Los migrantes tuvieron que ser liberados con un hacha, ya que se encontraban atrapados en el fondo del barco, junto a los 10 cadáveres.

Shakila Mohammadi, mediadora cultural de MSF que intervino en el desembarco en suelo italiano, comentó: «Hablé con un chico que perdió a su novia. Los superviventes hablaron de 64 personas desaparecidas, entre ellas al menos 26 niños, incluso de unos pocos meses de edad». Había «familias traumatizadas, el dolor era palpable. Ver ahogarse a un familiar o a un amigo siempre es horrible», aseguró Mohammadi, quien agregó: «Nos contaron que viajaban sin chalecos salvavidas y que algunas embarcaciones no paraban para auxiliarlos».

Más de 800 muertos en lo que va del 2024

El naufragio se produjo en la misma costa donde hace un año en Steccato de Cutro perdieron la vida casi un centenar de migrantes. Hace una semana el Mediterráneo fue escenario de otra tragedia en la que al menos 17 cuerpos aparecieron flotando en el mar. Los barcos de la ONG Geo Barents y Ocean Viking pudieron rescatar a 12 de ellos. Las organizaciones denunciaron entonces las «devastadoras e imprudentes políticas europeas en materia de migración y de no asistencia a las personas que emprenden la ruta mediterránea».

«Si estos datos se confirman, el número de muertos y desaparecidos en el Mediterráneo ascendería a más de 800, un promedio de casi cinco muertos y desaparecidos por día desde principios de año«, dijeron los organismos de la ONU, que volvieron a pedir más «recursos y capacidades» en «apoyo de la Guardia Costera Italiana». Más allá de «la urgente necesidad de un apoyo europeo a las operaciones de investigación y salvamento, es fundamental promover un mayor acceso a las rutas seguros y regulares en la Unión Europea para (UE) las personas migrantes y refugiadas, para que no sean obligadas a arriesgar sus vidas en el mar».

«Todo naufragio representa un fracaso colectivo, un fracaso señal tangible de la incapacidad de los Estados para proteger a las personas más vulnerables», señalaron las organizaciones de Naciones Unidas. El año pasado 3.155 personas murieron o desaparecieron mientras cruzaban el Mediterráneo, frente a 2.411 migrantes que fallecieron el año anterior intentando llegar a Europa por mar, indicó la OIM.

Una política migratoria regresiva

La ruta del centro de Mediterráneo es uno de los trayectos migratorios más peligrosos del mundo y un 80 por ciento de los muertos registrados en las aguas de este mar pertenecen a esa zona. La Unión Europea adoptó recientemente una amplia reforma para reforzar los controles migratorios en sus fronteras.

El modelo aprobado por la UE establece un procedimiento obligatorio para controlar a los migrantes que llegan a las fronteras exteriores del bloque, donde deben ser registrados para determinar el procedimiento aplicable. Así, los inmigrantes que no sean aceptados serán retenidos en centros especiales de acogida mientras se determina su expediente en forma acelerada, para proceder más rápidamente con la devolución de esas personas a sus países de origen.

En simultáneo determina la implementación de un sistema obligatorio de solidaridad, como forma a ayudar a los países que reciben a muchos inmigrantes y demandantes de asilo, como Italia, Grecia o España. De esa forma otros Estados deberán recibir en su territorio a solicitantes de asilo o tendrán que proporcionar apoyo financiero a los países bajo mayor presión migratoria. Este pacto se aplicará a los 27 miembros del bloque, aunque los detalles prácticos de la compleja implementación son analizados por cada país.

La primera ministra de extrema derecha de Italia, Giorgia Meloni, que llegó al poder a finales de 2022, prometió reducir el número de personas que llegan al país en barco de forma irregular desde las costas del norte de África. El gobierno italiano implementó varias normas para restringir las actividades de barcos de ONGs que rescatan a migrantes, ya que los acusa de alentar las travesías por mar.

En febrero de este año el Senado italiano sancionó una ley propuesta por el gobierno para regular el rescate marítimo, que contempla multas de hasta 50 mil euros (53.700 dólares) para quienes presten asistencia humanitaria. La nueva ley dificulta a las organizaciones humanitarias que operan en el mar Mediterráneo, al establecer que las embarcaciones tienen que acudir a puerto inmediatamente después de llevar a cabo un rescate, obligando a obviar las emergencias que puedan surgir de manera adicional.

«Esta nueva propuesta obliga a ignorar las llamadas de socorro de quienes se encuentren en el mar simplemente por el hecho de haber salvado ya a otros», denunció en aquel entonces el alto comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Volker Türk. Según las cifras del ministerio del Interior de Italia, las llegadas de migrantes por mar bajaron considerablemente en lo que va del año, a 23.725 personas entre enero y el 17 de junio, frente a 53.902 personas en el mismo periodo de 2023.

Fuente: Pagina12

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