jueves, 18 de julio de 2024
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La historia del amor que no fue entre Nick Drake y Françoise Hardy

 

Durante años se rumoreó sobre una relación entre los dos héroes de la melancolía: el músico inglés de culto y la chanteuse más bella y talentosa. Lo que se sabe de la nueva serie sobre que planea la directora Isabel Coixet sobre el romance que no fue.

Antes de que concluya la versión de Dracula con Gary Oldman y Winona Ryder, justo cuando Mina estaquea al Conde para darle paz eterna, la cámara muestra lo que ven los ojos del vampiro. O lo que anhela encontrar en el más allá: un friso, en lo alto de su castillo lo muestra flotando, celestial, al fin junto a su amada Elizabeta, que ya murió hace siglos. 

El grupo Tindersticks logra evocar una imagen de encanto similar en una canción que también es una boda de talentos, ya que la grabaron junto a Isabella Rossellini: «A marriage made in heaven”.

«Un matrimonio celestial». Así podría describirse la desconocida relación de «amor que no fue»entre la cantante francesa Françoise Hardy, fallecida el 11 de junio, y Nick Drake, de cuya muerte se cumplirá 50 años a fines de 2024

Lo bello, lo sublime y lo triste: Hardy y Drake

Ella, junto a Serge Gainsbourg, fue una de las figuras más destacadas de los inicios del pop francés, el ‘ye-ye’, en los años 60. Bob Stanley, en su libro Yeah! Yeah! Yeah! La historia del pop moderno, la describió como «una voz que parecía el sonido de un pétalo al desprenderse de una flor». El riesgo de caer en el kitsch desaparece ante el talento de Hardy: un canto de extrema sencillez, pero perfecto en casi todos los discos de su carrera.

Cayeron bajo su influjo Mick Jagger, Bob Dylan (quien le dedicó un poema incluido en el booklet de su cuarto álbum) y toda una generación de jóvenes que quedaron encantados con su melena, sus pómulos y su característico flequillo. Una belleza pocas veces vista que a veces resurge en actrices como Hayley Atwell, Michelle Monaghan o Rebecca Hall.

Françoise Hardy

Drake tenía el aura de haber emergido de una Inglaterra folk, isabelina o medieval y sin embargo era moderno. O de un país verde, alcalino, otoñal y resplandeciente, tal como el arte de la portada de sus discos. En las fotos de sus álbumes, por lo general con su característico sobretodo, parecía un pionero del estilo dark, pero a color y una década antes de Joy Division o The Cure.

Poseía la estampa de una aristocracia natural, pero una más cercana a la lectura de los románticos ingleses, la música de Debussy o al jazz (escuchar el arreglo de «Poor Boy», cuya letra y coros podrían encajar en el Porgy & Bess de Gershwin y cuyos arreglos pertenecen al cool jazz más moderno). Su suicidio, planeado o accidental, parecía anticipar esa belleza plateada y trágica de rubios trágicos y hermosos como Jeff Buckley, Heath Ledger (otro fan confeso de Nick Drake que antes de morir planeaba filmar una biopic sobre el músico) o David Foster Wallace.

El productor, manager y cazatalentos Joe Boyd, en su extraordinario libro de memorias Blancas Bicicletas, donde relata de primera mano los inicios del Pink Floyd de Syd Barrett, la psicodelia británica y su descubrimiento de Drake, lo describe así: «Siempre estaba cubierto de cenizas y vestía abrigos negros de lana. Era alto y muy atractivo, pero encogía los hombros como disculpándose: o no era consciente de su propia belleza o le avergonzaba ser tan hermoso«. Ni Tim Burton ni Alejandra Pizarnik lo habrían reflejado mejor.

Enamorado(s) de Françoise Hardy y amor a primer álbum

Los rumores sobre una relación entre Nick Drake y François3 Hardy probablemente comenzaron desde que ella escuchó su primer disco. Como dice al comienzo la canción de Tindersticks, «Ella se enamoró de mi canto». Pero fue más bien un flechazo asimétrico. 

Todos los hombres ingleses, como recuerda Robert Kirby, compañero de estudios y arreglista de sus discos, en la biografía de Patrick Humphries, «estábamos enamorados de Francoise Hardy, Nick y yo también«. Este vínculo se gestó en 1965 cuando esta suerte de Brigitte Bardot universitaria (Hardy abandonó sus estudios de Ciencia Política para convertirse en cantante) lanzó «All Over the World» y se convirtió en un éxito en las radios británicas

Pero el mundo tardaría décadas en enamorarse de él. O por lo menos sería una pasión de boca en boca. Secreta. «Si conocés a una chica y te lleva a su habitación y allí hay discos de Nick Drake, es probable que te quieras casar con ella», dice una voz en off al principio del documental, nunca mejor titulado, Nick Drake: A Skin Too Few (Nick Drake: Una piel demasiado finita).

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NIck Drake (Bryter Music)

Desde el lanzamiento del primer disco, Francoise se declaró su fan. «Me encantó Nick,—relata en sus memorias La desesperación de los simios y otras bagatelas— a quien los medios inexplicablemente dieron la espalda. Cuando estuve en Londres grabando a fines de los 60, hablé con todos los periodistas sobre el entusiasmo que me inspiraba su trabajo, y con la esperanza de conseguir su atención»

Él se enteró de lo que estaba haciendo y me sorprendió viniendo al estudio donde estaba grabando. Luego me visitó varias veces en París, pero la barrera del idioma nos impidió comunicarnos. Se sentaba en un rincón y permanecía allí durante horas, sin decir palabra, como si fuera suficiente para él saber que me gustaban sus canciones.

Antes del atardecer

Joe Boyd relata un encuentro en el que participaron los tres en el que Nick apenas abrió la boca. En uno de sus viajes a París, Drake, para mayor misterio pudo haber conocido al escritor argentino Copi, como demuestra una tarjeta con un dibujo a mano alzada del autor, entre varios objetos personales que recoge el libro ilustrado Nick Drake: recuerdos de un instante.

En su última visita a su amor francófilo, en octubre de 1974, el artista solo fue por el día. O una tarde. Llegó al mediodía hasta el departamento ubicado en un altillo de Île de Saint Louis y como no estaba, le dejó un mensaje a la empleada, volvió al aeropuerto de Orly y de allí de vuelta a Birmingham. Menos de 24 horas. Hasta el personaje de Ethan Hawke tuvo más suerte y más tiempo en la película Antes del atardecer. Unas semanas, Nick Drake después moririá en la casa de sus padres.

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¿Nick Drake y Copi se conocieron en uno de los viajes del artista a París?

Pero Francoise fue clara cuando los biógrafos de Drake, a principios de los 90, obsesionados por saberlo todo sobre el Van Gogh del pop sofisticado que hoy es considerado un clásico: «Me atraía más Nick como artista que como hombre; aunque era esa mezcla explosiva, que suele seducirme totalmente, de pureza, inocencia, belleza —tanto exterior como interior— y de fascinación por la muerte. Tal vez mi subconsciente entendió que el instinto de muerte de Nick era demasiado fuerte, tanto para él como para mí»

La serie sobre Françoise Hardy y Nick Drake

Ambos fueron héroes de la melancolía, pero uno partió demasiado pronto, a los 26 años. Tal vez abrumado por la falta de comprensión del público, como sugiere su canción premonitoria «Fruit tree«: «La fama no es más que un árbol frutal / Tan endeble / Nunca podrá florecer / Hasta que su semilla esté bajo tierra«.

En cambio, en una triste ironía, ella pudo haber sentido que vivió demasiado: los dos tipos de cáncer que padeció, linfoma y laríngeo, desde 2015, la llevaron a escribir cartas personales al presidente Emmanuel Macron pidiendo el derecho a la eutanasia, describiendo los terribles dolores que sufrió.

En mayo de 2024, la directora catalana Isabel Coixet (conocida por películas como «La Librería», «La vida secreta de las palabras» y «Mi vida sin mí») anunció su próximo proyecto: una serie que explorará «la historia de amor que nunca existió» entre Françoise Hardy y Nick Drake. El elenco incluirá a Tim Robbins.

Al fin alguien podrá relatar, con la licencia de la imaginación, esa unión que nunca llegó a ser. Un matrimonio hecho en el cielo.

Fuente: Pagina12

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