sábado, 25 de mayo de 2024

«La gran exclusiva», de Philip Martin: otro traje del emperador

 

La gran exclusiva 6 puntos

Scoop, Reino Unido, 2024

Dirección: Philip Martin

Guion: Geoff Bussetil, Peter Moffat, basado en el libro de Samantha McAlister

Duración: 102 minutos

Intérpretes: Billie Piper, Gillian Anderson, Rufus Sewell, Romola Garai, Keeley Hawes, Connor Swindells.

Estreno: Disponible en Netflix.

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“El traje nuevo del Emperador” es uno de los cuentos más célebres del danés Hans Christian Andersen, quizás el autor más importante en la historia de la literatura infantil. Es la historia de un par de estafadores que convencen a un monarca de usar una prenda confeccionada con una tela especial, que tiene la propiedad de solo poder ser vista por las personas inteligentes y permanecer invisible para los tontos. En La gran exclusiva, disponible en Netflix, no hay estafadores sino un grupo de periodistas. Integrantes del noticiero de la BBC, son ellos quienes en 2019 consiguieron una entrevista con el príncipe Andrés de York, convenciéndolo de que esa era la mejor forma de despegarse del escándalo desatado por la detención del notorio pedófilo y proxeneta VIP Jeffrey Epstein, a quien lo unía una relación de amistad.

Con un arco dramático similar al de la película Frost/Nixon (Ron Howard, 2008), La gran exclusiva gira en torno al proceso previo al reportaje, una verdadera negociación en la que los intereses del periodismo y los de la política se tensan con objetivos diversos. Tanto los tramposos del cuento como los reporteros de la película consiguen convencer a un miembro de la realeza de que la que ellos le ofrecen es la opción más razonable. Sin embargo, el error de ambos personajes es de diferente naturaleza. En el cuento, el emperador termina siendo el único tonto debido a una inseguridad algo ingenua, mientras que en la película se llega al mismo destino por el camino opuesto: el exceso de confianza y la impunidad.

La historia es bien conocida: Epstein se suicidó en prisión, dejando una agenda que comprometió a grandes nombres del poder mundial. Por su parte, el príncipe Andrés, el mismo que en su juventud vino a la Guerra de Malvinas, debió apartarse de sus deberes públicos unos días después de la entrevista. Así de bochornosa fue su autodefensa. De factura correcta, aunque demasiado cuadrada en su desarrollo, La gran exclusiva no solo exhibe los detalles que rodearon al histórico reportaje. También ilustra cuán competitivo puede ser el oficio del periodismo a partir del punto de vista elegido, el de la productora Sam McAlister, autora del libro en el que se basa la película, que revela algunos signos de revanchismo y cierto grado de megalomanía.

A pesar de ello, al cuento y a la película los separa un abismo ético, en tanto estafadores y periodistas están muy lejos de ser lo mismo, aunque no faltará el que diga lo contrario. Basta leer algunos tuits del presidente Javier Milei, verdadero experto en eso de calificar de tontos a los que “no la ven”, sin notar que sus propias contradicciones y los índices de la economía, su especialidad, de a poco lo muestran tan desnudo como el emperador. 

Fuente: Pagina12

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