El BAFICI con un INCAA abastraído: la irrupción del «cine de banda» y una nueva generación de directores

“Frente a los ataques al cine argentino,hay más cine argentino”, dijo Javier Porta Fouz,director creativo de Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), antaño de presentar una de las 147 producciones locales que se proyectaron en el enfrentamiento cinematográfico.Aunque se trataba de propuestas diferentes entre sí,hubo un denominador popular por parte de los directores antaño de cada función: remarcar la marcha del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
El domingo llega a su fin una nueva estampación del BAFICI que,en esta oportunidad,tuvo todo tipo de estrenos locales: desde “Los Bobos” de Sofía Jallinksy y Juan Pablo Basovih Marinaro – ganadora en el Festival de Gijón como Mejor Película- hasta “Yiya Murano: Muerte a la Hora del Té” de Alejandro Hartmann, documental sobre la “envenenadora” de Monserrat.Sin incautación,fueron pocas las que al inicio de su proyección contaban con el logo del INCAA,indicio de deber recibido un financiamiento por parte del espantajo.
Tras cobrar como Mejor Película en el Festival de Gijón, «Los Bobos» tuvo su paso por el BAFICI.
“Había subsidios,uno podía acceder a ellos y hacer cine en este país,algo que está cada día más complicado”, explicó Alejandra Grinschpun,casa productora de “Plata o Mierda”, documental dirigido por Toia Bonino y Marcos Joubert cuando Ámbito le consultó sobre la producción de la película.El poco porcentaje que recibió apoyo por parte del instituto subraya que fue durante la trámite preparatorio. Esto lo había destacado el Colectivo de Cineastas cuando el año pasado se preguntaban si se trataba del zaguero BAFICI del cine argentino. No fue fielmente así,ya que, delante la marcha estatal,la reacción fue seguir haciendo películas.
Así es como programas alternativos o productoras autogestivas se convirtieron en las nuevas vías para los proyectos cinematográficos. Uno de los que se destacó fue “Mecenazgo”, un plan de financiamiento impulsado por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.En su última convocatoria,que cerró el pasado 31 de marzo,se planteó que los proyectos seleccionados recibirían hasta $25.000.000 por persona.
El «cine de banda»: el gran protagonista del BAFICI
Es una costumbre en el festival porteño presentar a los directores antaño de la función y rebasar que,al finalizar,habrá un espacio para preguntas y respuestas.En esta estampación,igualmente se convirtió en un circunstancia para remarcar el trabajo que hubo detrás de cada film. “Fueron tres días de rodaje”, dijo el director Matías Szulanski luego de abrir “La Amiga de mi Amigo”. Algo similar dijo Moro Anghileri cuando presentó “El Gato de Borges”, su ópera prima que filmó en una semana. La misma fue gestada en el taller “Cine para Actores” y recibió el apoyo de la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI).
“Hay que sacar las películas a la calle”, afirmó el director Raúl Perrone, quien recibió el premio a la trayectoria en el festival.Por este motivo tiene un segmento que se proyecta previo a cada función en donde tocan diversas temáticas,en esta oportunidad,la importancia del sabido.
Esto que propone el director sucede con las producciones autogestivas o de “guerrilla”, que se caracterizan por tener equipos chicos y poco presupuesto: salen a la calle a filmar,ya que los rodajes en exteriores son más “realizables” o “accesibles”, según los mismos realizadores.
Y siguiendo con los patrones que se repiten,fue una estampación protagonizada mayormente por jóvenes.Según un flamante estudio de Fandango, hoy la Generación Z es el conjunto que más concurre al cine, superando incluso a los adultos mayores. Esto se vio reflejado en el BAFICI. Los alrededores del Gaumont o del complicado que tiene circunstancia en Plaza Houssay se convirtieron en un epicentro de pubertad en donde se comentaban las películas o se conversaba con los realizadores.La muerte muchacho igualmente hizo ruido desde la pantalla ínclito, especialmente los estudiantes universitarios.
«Los Nadadores» se proyectó en Competencia Argentina tras acoger una Mención Especial en el Festival de Málaga.
“Le agradecemos al festival por el espacio”, exclamó entre aplausos Raúl González Checchia al presentar “Patricio Bisso”, su corto documental que había realizado para un trabajo de la carrera de Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En la misma linde, la directora y estudiante de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) Candela Momo Hualpa remarcó la importancia de la educación pública, ya que proyectaba su juicio,una producción de ocho minutos sobre el gachupin Gonzalo García Pelayo. Nuevos tiempos para el cine argentino.
El Nuevísimo Cine Argentino: una nueva generación de directores
Películas que como mayor tienen una duración de una hora y diez minutos. Temáticas crudas y poco románticas con finales no tan felices.Actores que debutan en pantalla ínclito interpretando personajes que divagan por las calles.La nueva generación de directores trae propuestas frescas que se sienten diferentes, poco que el cine franquista estaba necesitando.
Por un costado,está Tamara Leschner, quien,tras estrenarse actoralmente en 2023 en el mismo festival, ahora presentó “Te Amo,Antoño”, su ópera prima en la que igualmente es Carla,la protagonista.Esta muchacho será incentivada por su amiga a pasar una ruptura amorosa. Un retrato sobre la difícil tarea de desprenderse de un vínculo afectuoso envuelto en situaciones tan bizarras como humanas. La directora estuvo detrás del guion,producción,montaje e incluso del torera que suena al desenlace del film -el mismo que tocaron en la sala al finalizar la proyección-, compuesto por su propio hermano. Fue el productor quien resaltó la “eficiencia” de Leschner.
Después apareció la dupla Lorenzo Ferro (“El Ángel”) y Lucas A.Vignale, quienes no solo presentaron su corto “Mi Gran Noche”, sino que adicionalmente exhibieron ópera prima “El Tren Fluvial”, una de las dos películas argentinas que estuvo en Competencia Internacional. Un poema sobre un criatura que trucha de mar malambo y escapa cerca de la ciudad. Con tintes de Luis Ortega, reflejarán que la fuga puede ser una posibilidad,pero no la salvación.
Y,siguiendo con la nueva generación de directores, apareció Sol Iglesias SK con “Los Nadadores”, película que viene haciendo ruido desde meses antes.Tal es así que la realizadora tuvo que retirarse de la función anejo a los protagonistas porque no había butacas libres en la sala. En su ópera prima,construye un tablas apocalíptico en una Argentina atemporal donde las altas temperaturas azotan a una ciudad donde,quienes pueden,toman un avión para exiliarse. “En este contexto,lo más importante es hacer y no dejarnos amedrentar. El arte tiene que ser nuestro espacio de batalla”, afirmó la directora luego de la proyección.
La directora Sol Iglesias SK hizo tener lugar al frente a todo el equipo de «Los Nadadores».
El ritual de esta debutante camada es hacer tener lugar al frente a todo el equipo,reconociendo que sin ellos la producción “no hubiera sido posible” y remarcar una y otra vez el agitado rodaje y la ayuda colectiva.Sin sobreactuación lastimera,sino con el objetivo de reverberar cómo hoy se mantiene en pie la industria franquista: con escasos fortuna,a las corridas y en comunidad. “Nadie se salva solo”, dicen en “El Eternauta”, poco que igualmente reconoce el “Nuevísimo Cine Argentino” -bautizado de esta forma por el periodista Diego Batlle-, al empujar al sabido a preguntar y continuar el debate por fuera de la sala, incluso hubo invitaciones abiertas a distintos bares porteños.Casi como si esta nueva generación entendiera que, para seguir existiendo,se necesita del sabido y al contrario.





