jueves, 30 de mayo de 2024

«Avenida de las Camelias», la marcha militar que suena en los actos de Milei

 

Una de las particularidades de Javier Milei es la sonoridad. Apeló en campaña al «rugido», al asociarse con la figura del león de «Panic Show» de La Renga (la banda salió a desligarse del uso político de su canción) y, cuando asumió, redefinió la idea de locura y la experiencia de escucha de «Balada para un loco» gracias a la interpretación de Raúl Lavié en el Teatro Colón el pasado 10 de diciembre.

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Una de las particularidades de Javier Milei es la sonoridad. Apeló en campaña al «rugido», al asociarse con la figura del león de «Panic Show» de La Renga (la banda salió a desligarse del uso político de su canción) y, cuando asumió, redefinió la idea de locura y la experiencia de escucha de «Balada para un loco» gracias a la interpretación de Raúl Lavié en el Teatro Colón el pasado 10 de diciembre.

Lavié, uno de los grandes intérpretes de la canción de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, se declaró un seguidor del presidente de extrema derecha.

Otra música se empieza a asociar a Milei, en particular por el rol del economista como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Es la marcha militar «Avenida de las Camelias». Se la escuchó el día de su asunción y fue parte de la banda sonora de los encuentros con la generala estadounidense Laura Richardson, jefa del Comando Sur. 

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El capitán Pedro Maranesi, de la Banda Sinfónica de la VI División del Ejército Argentino, fue el autor de «Avenida de las Camelias», en 1915. El nombre deriva de una maniobra militar en Rosario de la Frontera, en la que un grupo de militares tuvo que abrir una calle y la nueva vía recibió ese nombre. Maranesi integraba la banda militar destacada en la región.

La composición alcanzó popularidad y se convirtió en una de las más conocidas, junto con la Marcha de San Lorenzo y la Marcha de Ituzaingó. Fue incorporada al repertorio de bandas militares de otros países.

Para la memoria colectiva de los argentinos, al menos aquellos que tenían la radio prendida en la noche del 23 al 24 de marzo de 1976, «Avenida de las Camelias» fue la música de fondo mientras se anunciaba la consumación del derrocamiento de Isabel Perón. Abel Gilbert, en su libro Satisfaction en la ESMA: música y sonido durante la última dictadura, indaga, sobre el impacto de esa música en el inicio de la dictadura más brutal de la historia argentina. 

Allí se lee: «El prodigio de la reproducción técnica tenía en este caso un recordatorio añadido: cada vez que ‘Avenida de las Camelias’ se escuchaba, los comandos volvían a patrullar. La ocupación del espacio territorial fue mediada por esa pulsación. No se trataba de una música de efemérides ni situada en una plaza de armas: era pura interferencia del espectro y el tiempo histórico. En las pantallas televisivas apenas se exhibió una placa con el símbolo de las tres fuerzas. La heráldica, con sus alas, el sable corvo y un ancla en aspa, reforzaba su elocuencia guerrera que venía a través de los bronces y los parches».

Los militares del Proceso se aprovecharon del espacio público mientras reprimían en la clandestinidad. Especialmente en los años de Jorge Rafael Videla, los del grueso de los crímenes, era común la puesta en escena de desfiles militares. Una de las imágenes más conocidas de la primera junta militar es de un desfile frente a la Casa de Gobierno, en 1977. En esos actos solían tocarse marchas militares, y «Avenida de las Camelias» era infaltable.

Con la llegada de la democracia, la marcha, como el resto de las obras interpretadas por bandas militares, se mantuvo en el repertorio castrense y suena en actos del Ejército. Curiosamente, la música de fondo del día en que la Argentina inició su noche más oscura tuvo una resignificación en clave humorística.

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Fue en 1986, con el estreno de Los colimbas se divierten, protagonizada por el dúo cómico de Alberto Olmedo y Jorge Porcel, con dirección de Enrique Carreras. Dos infractores al servicio militar son obligados a hacer la conscripción. A partir de allí se producen las situaciones risueñas. El material dio pie a otras dos películas.

En Los colimbas se divierten hay escenas en las que para graficar la vida en el cuartel se usa «Avenida de las Camelias», en una ridiculización de la vida militar. Lo llamativo es que, más allá de sus discutibles méritos artísticos, se hizo en la primavera democratica, con la imagen de los militares por el piso después de la dictadura y Malvinas. La fecha de estreno lo dice todo: 17 de febrero de 1986. Es decir, dos meses después de la sentencia en el juicio a las Juntas. La filmación tuvo lugar durante los meses del juicio.

A las asociaciones que genera la marcha, se sumó Milei, vestido de fajina, al lado de la general Richardson. 

Fuente: Pagina12

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