lunes, 22 de abril de 2024

Perú: acusan a Dina Boularte de enriquecimiento ilícito

 

Desde Lima

Un lujoso reloj Rolex ha puesto contra la pared a la presidenta Dina Boluarte. Las imágenes de la mandataria exhibiendo este reloj de oro con incrustaciones de diamantes valorizado en cerca de 20 mil dólares gatilló “el escándalo de los Rolex”. La presidenta que ha sobrevivido, gracias el apoyo de la derecha que controla el Congreso, a graves acusaciones por su responsabilidad en la muerte de 49 personas por disparos de las fuerzas de seguridad en las protestas, entre fines de 2022 y comienzos de 2023, exigiendo su renuncia y el adelanto de las elecciones, y al ilegal indulto que le dio al exdictador Alberto Fujimori, podría caer por un reloj. En el Congreso se ha activado una moción para pedir la vacancia de la presidenta por incapacidad moral, y la Fiscalía ha iniciado una investigación por enriquecimiento ilícito y omisión de consignar este reloj en su declaración jurada, como obliga la ley para los funcionarios púbicos.

El caso del reloj de lujo fue destapado por el podcast “La Encerrona”, que mostró imágenes de Boluarte resaltando el Rolex que llevaba puesto. Un detalle en el que nadie había reparado antes. El medio ha señalado que los relojes de lujo que la jefa de Estado ha lucido en diversos actos llegarían a quince, tres de ellos serían de la famosa marca Rolex. Puesta al descubierto usando el Rolex durante un evento público, Boluarte respondió diciendo que ese reloj era “de antaño” y lo había comprado con los ahorros de su trabajo antes de llegar al gobierno. Pero vendedores oficiales de la marca han asegurado que el modelo del Rolex que llevaba la presidenta es reciente, posterior a 2020. El argumento de defensa que el reloj era de “antaño” quedó rápidamente sin piso. La mentira ha comprometido más a Boluarte.

Silencio

La otra afirmación de una compra con ahorros por sus trabajos anteriores es difícil de sostener. Esos ingresos no cuadran para esos costosos gustos. Antes de llegar al gobierno en julio de 2021, primero como vicepresidenta y ministra de Pedro Castillo y desde diciembre de 2022 como presidenta, Boluarte trabajó como funcionaria pública de mando medio, con un sueldo muy distante para comprar ese Rolex que cuesta 19 mil 535 dólares, según el catálogo de la famosa empresa de relojes. Y mucho menos para adquirir otros más, como se asegura tendría. Complicada con su primera respuesta, que evidenció una mentira para tratar de salir del problema, la presidenta ha optado después por el silencio.

Si todo fuera transparente sin nada que esconder en este asunto, Boluarte podría terminar rápidamente con este escándalo que la agobia. Estos relojes de lujo tienen una numeración que permite identificar cuándo y dónde fueron comprados y quién hizo la compra. Boluarte podría dar esa numeración del reloj y aclarar las cosas. Pero no lo ha hecho.

La Fiscalía le ha demandado al gobierno la entrega “en el más breve plazo” de información sobre el presupuesto asignado para los gastos de Boluarte y los pagos por remuneraciones y viáticos que ha tenido desde julio de 2021 hasta la fecha. También indaga sobre sus ingresos anteriores a su llegada al gobierno. Asimismo, la Fiscalía ha pedido al Ejecutivo “copias de las fotografías y registro de videos oficiales relacionados con los quince relojes usados por la presidenta de la República en los distintos eventos protocolares”.

Lo que dice la ley

La ley obliga a los funcionarios públicos a declarar todo bien que supere los 10 mil 300 soles (unos 2 mil 800 dólares), lo que incluye relojes y joyas. Aunque voceros del gobierno han tratado de restarle importancia a esta obligación legal, lo cierto es que al no haber declarado su Rolex -y los otros relojes de lujo que se asegura tiene-, Boluarte ha incumplido la ley.

En el Congreso ya se recolectan firmas para poner a debate y votación una moción, promovida por legisladores de izquierda, para la destitución de la presidenta por incapacidad moral. Se necesita del voto de dos tercios del Congreso para aprobarla. Por el respaldo de la derecha al gobierno es poco probable que eso ocurra. Sin embargo, si el avance de la investigación fiscal compromete seriamente a Boluarte nada se puede descartar en un Congreso atomizado donde los aliados de la presidenta actúan pensando en sus propios intereses electorales.

Los ministros de Boluarte han pretendido minimizar el tema de los relojes, pero eso no ha detenido el escándalo y las demandas de una investigación para aclarar cómo los costosos relojes llegaron al brazo y a la colección de la presidenta. Por el contrario, la evasiva a dar respuestas y la mentira de Boluarte en su primera reacción, han agravado las cosas para la mandataria. El primer ministro, Gustavo Adrianzén, cortó abruptamente una conferencia de prensa para no responder las preguntas sobre el tema. Antes de irse pretendió reducir el asunto a “un tema personal” de la mandataria, dejando de lado que la compra de relojes de lujo tiene que ver con un posible mal uso de recursos públicos. Otros ministros siguieron el mismo guion. La ministra de Vivienda, Hania Pérez de Cuéllar, intentó desviar el foco de atención hablando, sin dar precisiones, de un supuesto complot para desestabilizar al gobierno.

El caso Al Capone

En opinión del exprocurador anticorrupción José Ugaz, que investigó y denunció la corrupción del régimen de Alberto Fujimori, en el caso del Rolex de Boluarte hay indicios de enriquecimiento ilícito. “Me preocupa que tengamos funcionarios de alto nivel señalando que esto no es de interés público. Hay indicios de enriquecimiento ilícito porque resulta que la tenencia coincide con el acceso al poder de la presidenta y sus ingresos no justifican la compra de este bien. Puede ser que haya sido un obsequio, pero en ese caso debió declararse porque ahí puede haber un conflicto de interés, un indicio de cohecho, es decir una forma de soborno”, declaró Ugaz al diario La República.

Sobre una posible caída por el caso del Rolex de una presidenta que hasta ahora se ha salvado de acusaciones más graves, Ugaz señaló: “El tema de las muertes en las protestas tiene un nivel de probanza más sofisticado. Debe estar siendo parte de la investigación (de la Fiscalía) si hay una relación entre el ejercicio de la presidencia y la decisión de matar a los protestantes. Lo del reloj es muy simple porque lo tiene puesto. Me hace acordar el caso de Al Capone, que era responsable de cientos de muertos, de contrabando, y cayó por una cosa tan absurda como una evasión en los libros contables”.

Fuente: Pagina12

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