miércoles, 24 de abril de 2024

«Canciones prohibidas» que están más vigentes que nunca 

 

El disco será liberado en plataformas digitales a partir del 2 de abril próximo. Había sido grabado en 2015 en los estudios CIAM de Tecnópolis, pero no pudo ser editado en su momento a raíz del cambio de gobierno. Las regalías obtenidas por la reproducción del trabajo -que además incluye un documental- serán destinadas a la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo. Así, aparecen versiones de “Viernes 3 AM”, «Me gusta ese tajo», «Te recuerdo Amanda» y «Triunfo agrario», entre otras. 

“Es imperativo recordar a las nuevas generaciones que hubo un tiempo en que el Estado coartó la libertad de expresión artística”, advierte Fer Isella, ante la inminencia de un acto de justicia cultural: el lanzamiento, tras nueve años de semi ostracismo, de Canciones Prohibidas, compilado publicado por Limbo Music, que lo tiene como director artístico, y que consiste en doce piezas sonoras que sufrieron la censura durante la última dictadura cívico-militar. El material, que será liberado en plataformas digitales a partir del 2 de abril próximo, fue grabado en 2015 en los estudios CIAM de Tecnópolis, pero no pudo ser editado en su momento, a raíz del cambio de gobierno. Solo se habían publicado hasta hoy algunos videos alusivos en Youtube. “Estuve años intentando que los músicos se pusieran de acuerdo para lanzarlo, y lo conseguí recién ahora, a través de la sesión de derechos de quienes quisieron participar. La forma que le encontramos para que no genere guita a un privado, porque el trabajo fue bancado por el Estado, fue donar todo a las Abuelas”, cuenta Isella.

Las regalías obtenidas por la reproducción del trabajo -que además incluye un documental- serán destinadas entonces a la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo. “También rendimos homenaje a los inolvidables talentos de Palo Pandolfo y Gabo Ferro, dos músicos que, aunque ya no nos acompañan físicamente, dejaron una huella indeleble en nuestra cultura. Ambos artistas aportaron su esencia al proyecto, grabando su versión de las canciones en una única toma”, resalta Isella hijo, ubicando ojo, oído y cuerpo en las versiones de “Te recuerdo Amanda”, clásico de Víctor Jara que recreó Palo junto a Ignacio Montoya Cartlotto al piano, y de “Coplera del prisionero”, gema telúrica de Guarany y Tejada Gómez, vivificada por Gabo.

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Entre otras canciones otrora prohibidas por la dictadura, figura además una singular visita a “Me gusta ese tajo”, de la triada Spinetta-Frascino-Amaya, a cargo de Faauna y Alika, que agrega texto a la versión original: “Ella me calienta / la quiero invitar a dormir / eso que te gusta / y a ella le interesa / no busqués entre mis piernas / porque está en tu cabeza”.

También contiene el trabajo una revisita por “Viernes 3 AM”, de Charly García, a cargo de Fabiana Cantilo y el mismo Isella, en piano. “Se me ocurrió que un camino muy natural para hacer este tema de Charly era convocarla a Fabi, para hacerla de la manera más íntima posible”, sostiene Isella. “Como se trata de una música y una letra tan densas, tener la voz de ella me conmocionó tanto, que intenté que la parte pianística sea lo más minimalista posible hasta llegar al bang-bang en el que explotamos todos. La grabamos en solo dos tomas y lo terminamos tocando en Plaza de Mayo, para miles de personas en silencio”.

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Entre otros temas que quedaron del proyecto inicial figura también “Triunfo agrario”, esa del latifundio que “duele hasta los huesos” y que el COMFER denominó en su momento “Estamos prisioneros”. La interpretación pertenece a Peteco Carabajal y Juan Falú. “Como este material se trata de una selección de obras censuradas por la última dictadura, `Triunfo agrario` es un ícono”, señala Falú, que puso su guitarra a disposición del tema compuesto por Tejada Gómez e Isella padre. “Fue bueno el encuentro con Peteco, porque sentimos una sintonía a pesar de tener contactos muy esporádicos. Y cierta complicidad que ocurre cuando se encuentra un santiagueño con un tucumano, o al revés… estamos mucho más hermanados de lo que se supone, quiero decir. Obviamente, lo hicimos con total conciencia de lo importante que es tener la memoria atenta a los horrores del pasado, reivindicando un cancionero excelso”.

Otra de las cantables “cuyas letras se consideran no aptas para ser difundidas por los servicios de radio difusión”, según anunció el COMFER en su momento, es la irónica y mordaz “Gilito de Barrio Norte”, esa María Elena Walsh que no se lleva bien con cierto izquierdista de Barrio Norte (“Hablás mucho del obrero, pero el único que viste es un peón de una cuadrilla por la calle Santa Fe). El tema lo canta Walter “Chino” Laborde. “Descubrí de grande esta maravillosa pieza musical única, que tiene una actualidad pasmante, y una letra de resistencia, que se emparenta con los tangos de la época del `Tata` Cedrón, y de grandes letristas de la resistencia. María Elena nos dejó una gran obra, que muchos de los tangueros no pudieron, o no se atrevieron a llevar adelante, por diferentes pruritos, o por falta de huevos. Por eso es que quedé enamorado de `Gilito de Barrio Norte`, y honradísimo de haber podido participar en la grabación de Canciones prohibidas”, se manifiesta el ex cantor de la Orquesta Fernández Fierro ante Página 12.

“Con este proyecto, reafirmamos nuestro compromiso con la justicia social, el fomento del arte, la cultura y la música, y la incansable búsqueda de mayor libertad”, resume Isella, acerca del material que tiene una banda estable en la mayoría de los temas, formada por Sebastián Espósito, en guitarras; Ezequiel Díaz, en batería; Federico Boaglio, en bajo; Emmanuel Pineda, en piano y Lucas Zalazar, en percusión. “La dictadura ordenó que en los servicios de radiodifusión no sonaran las canciones que alentaban la revolución, o que sencillamente denunciaban injusticias sociales. Y que tampoco sonaran aquellas que promovían un desvío de los preceptos morales impartidos por el hipócrita conservadurismo, celosamente vigilado por el poder eclesiástico”, enmarca el periodista y escritor Sergio Pujol, encargado del prólogo. “(…) La reentré del proyecto Canciones prohibidas vuelve a plantearnos entonces la necesidad de reposición de lo censurado, esta vez en un contexto en el que, empachados de músicas que solemos escuchar con la atención discontinua que impone la cultura digital, lo prohibido parece haber sido suplantado por formas más sutiles de omisión. Volver sobre aquellas canciones es mucho más que un ejercicio de arqueología sonora; implica la resignificación creativa de un pasado que cada interpretación vuelve presente (…) Quizá la tozuda memoria de lo prohibido que no pudo acallarse nos ayude a seguir siendo libres y solidarios».

Fuente: Pagina12

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