Tecnología

¿Cuáles son los nuevos controles que Facebook establecerá en sus plataformas?

Esta iniciativa se produce luego de que Facebook anunció a finales de septiembre que no avanzaría en su proyecto. para crear un Instagram para niños

Después de un perjudicial afirmación sobre el daño que hacen sus plataformas en los niños, Facebook implementará varias herramientas, como una para alentar a los adolescentes a tomarse un alivio en Instagram, y una para «avisar» a los jóvenes si están viendo repetidamente el mismo contenido que no es propicio para su bienestar.

Facebook, con sede en Menlo Park, California, todavía planea introducir nuevos controles para adultos o adolescentes de forma opcional para que los padres de grupo o tutores puedan supervisar lo que sus adolescentes están haciendo en internet. Estas iniciativas se producen luego de que Facebook anunció a finales del mes pasado que iba a poner pausa a su proyecto. para crear un Instagram para niños. Sin incautación, los críticos señalaron que el plan carece de detalles y dudan que las nuevas herramientas sean efectivas.

¿Solo anuncios?

Los nuevos controles fueron esbozados el domingo por Nick Clegg, el vicepresidente de asuntos internacionales de Facebook, quien estuvo en varios programas de informativo como «State of the Union» de CNN y «This Week with George Stephanopoulos» de ABC, donde fue interrogado por el uso de algoritmos de Facebook así como el papel de la red social para propagar información falsa previo al asalto al Capitolio ocurrido el 6 de enero.

«Constantemente, estamos ejecutando acciones para mejorar nuestros productos», comentó Clegg a Dana Bash en «State of the Union» el domingo. «No podemos, como por arte de sortilegio, hacer que la vida de todos sea perfecta. Lo que podemos hacer es mejorar nuestros productos, para que sean seguros y agradables para usar».

cuales son los nuevos controles que facebook establecera en sus plataformas 1

 Los críticos señalaron que el plan carece de detalles y dudan que las nuevas herramientas sean efectivas

Clegg dijo que Facebook ha invertido u$s13.000 millones en los últimos primaveras para respaldar que la plataforma sea segura y que unas 40.000 personas están trabajando en esas cuestiones.

La avalancha de entrevistas se produjo luego de que la denunciante Frances Haugen, una científica de datos que trabajó para Facebook, testificó delante el Congreso la semana pasada y acusó a la plataforma de redes sociales de no hacer cambios en Instagram luego de que una investigación interna mostró que causaba un daño evidente a algunos adolescentes. También dijo que la red social era deshonesta con su lucha pública contra el discurso de odio y la información falsa. Las acusaciones de Haugen estuvieron respaldadas por decenas de miles de páginas de documentos de investigaciones internas que copió secretamente ayer de abjurar su puesto en la dispositivo de integridad cívica de la compañía.

La crisis de Facebook

Frances Haugen tiene 37 primaveras. Como Mark Zuckerberg. Ambos estudiaron en Harvard. Ella llegó con un título en ingeniería informática para hacer un posgrado. Él, la finca persona más rica del planeta, abandonó la carrera para dedicarse a la rentable tarea de dominar el mundo a saco de conectarlo de un modo nunca gastado ayer en la historia.

Sus caminos acabaron cruzándose en 2019, cuando Haugen fichó por Facebook, la compañía valorada en casi un billón de dólares que Zuckerberg fundó hace 17 primaveras, señala El País de España.

Haugen llevaba un mes tirando declarando de forma anónima en The Wall Street Journal, sacando a la luz una información que ha empujado a la red social a una de sus peores crisis existenciales.

La exempleada se llevó consigo miles de documentos internos cuando dejó la compañía en mayo, desilusionada por lo que esos papeles demuestran: que Facebook trabaja con algoritmos que alientan una discordia que a veces cuesta vidas; que sus herramientas están diseñadas para crear dependencia y aumentar el consumo; que hacen poco por controlar al crimen organizado o que es mentira que traten a sus más de 3.000 millones de usuarios por igual. Y, que sus gestores sabían que lo que ofrecen asoma a una porción falta desdeñable de las adolescentes (13%) al vahído de los pensamientos suicidas y la anorexia. Todo ello, según Haugen, solo por peculio.

El domingo reveló su identidad en televisión, y el martes compareció delante el Senado para exigir a los legisladores que pongan coto a Silicon Valley en nombre de la protección de la infancia y la adolescencia.

Los senadores de uno y otro partidos dejaron por un rato sus diferencias y la trataron con cortesía. Ella aguantó el tipo durante más de tres horas y hasta tuvo algún patada formidable, como cuando sugirió una salida digna para Facebook: «Declárense en bancarrota recatado y admitan sus errores». O como cuando a la pregunta de si se podía considerar a Zuckerberg el final responsable de esos algoritmos, planteó un sinuoso argumento que desembocaba en la culpabilidad del magnate sin acusarlo directamente.

La «estrechamiento profunda» que llevó a Facebook a su peor crisis

Esa misma oscuridad, luego de un mes de escándalos, el aludido rompió su silencio con un comunicado de 1.200 palabras en las que, por no proponer, no decía ni el nombre Haugen. El escándalo de estas semanas ha abortado muchos de los planes de nuevos desarrollos de la empresa, y no solo la útil Instagram Kids, que ya que quedó aparcado a finales del mes pasado.

La

La «estrechamiento profunda» que llevó a Facebook a su peor crisis

Cómo la hija de un doctor y de una profesora metida a sacerdotisa obispal ha rematado poner en alerta al Goliat tecnológico. Bregada en Silicon Valley, Haugen sufrió tras dejar Google en 2014 un siniestro vascular que la confinó en casa un año. Su gran ayuda fue un conocido de la grupo que acabó convirtiéndose en un gran amigo. La relación se rompió cuando una exposición insana a las partes más oscuras de las redes sociales llevó a este por el barranco de la conspiranoia y el nacionalismo blanco. Ahí Haugen dio con su ocupación: evitar que a otras personas les pasara lo mismo.

Ya recuperada de sus problemas de vigor, una proposición de trabajo de Facebook pareció en 2019 una buena forma de alcanzar esos propósitos. Se enroló en un área llamado de Integridad Cívica, dedicado a hacer de la red social un punto sano y noble de falsedades para la comunicación política. No le fue demasiado proporcionadamente. Cuando pasaron las elecciones que hicieron a Joe Biden presidente, se desmanteló el equipo, que la empresa había constituido tras sufrir un duro patada de reputación por el escándalo de Cambridge Analytica, empresa que obtuvo los datos de millones de usuarios con supuestos fines académicos, que luego fueron usados, entre otras cosas, en la campaña de 2016 a cortesía de Donald Trump. Haugen contactó ese mismo día por un sistema de comunicación encriptado con un periodista del Journal.

El asalto al Capitolio del 6 de enero, organizado delante la pasividad de Facebook, fue la frutilla del postre. En marzo, se mudó desencantada a Puerto Rico para teletrabajar. Ahí es cuando empezó a compendiar material de Workspace, una red social adentro de la red social accesible a los 60.000 trabajadores de la compañía. Le sorprendió la cantidad de información sensible al efecto de cualquiera de ellos. Cuando estuvo claro que no continuaría en su puesto dejó un final mensaje en ese foro: «No odio Facebook, la amo y quiero salvarla». Y entonces, se puso en contacto con Whistleblowers Aid, estructura sin talante de provecho que ayuda a quienes tienen material sensible que difundir en nombre de la vigor democrática. Esas revelaciones están amparadas por la ley estadounidense.

Esta semana, Haugen abrió un blog al que uno puede suscribirse y que dice: «Frances cree firmemente que los problemas a los que se enfrentan hoy las redes sociales tienen decisión. Podemos conseguir que vuelvan a sacar lo mejor de la condición humana». También se ha hecho una cuenta de Twitter que este sábado contaba con más de 63.000 seguidores.

Ella sigue solo a unas 80 cuentas. Entre ellas, la de Nina Jankowicz, autora especializada en «desinformación, democracia y misoginia en la red», que el viernes celebraba en una conversación telefónica que «los congresistas de uno y otro partidos hayan gastado por fin el daño que las plataformas digitales están infligiendo a la sociedad y lo poco que les importa nuestra vigor mental, la democracia o que circulen bulos sobre la covid». «Creo que esto puede ser un ayer y un luego. Y veo posible que salga alguna ley de ahí. Está por ver si se centra solo en la protección de la infancia o ataca todavía el resto de los problemas».

Te puede interesar

En su comparecencia del martes invocó el ejemplo de legislaciones de protección a los consumidores, como las que afectan a los combustibles fósiles o al uso del cinturón en los coches. Marcaron época y hoy son incuestionables. La estudiante aplicada ha rematado menear la opinión pública y que Estados Unidos se pregunte si a Facebook le ha llegado al fin su «Big Tobacco Moment», en remisión al histórico acuerdo de 1998 que prohibió anunciarse a las grandes empresas de tabaco y las obligó a satisfacer miles de millones de dólares para compensar los costos de vigor relacionados con los peligros fumar. Peligros de los que no advirtieron suficientemente, como, afirma Haugen, está haciendo ahora mismo Facebook con sus usuarios, señala El País de España.

Fuente de la noticia: iprofesional.com

Comentarios de Facebook

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba