Argentina dio la vuelta olímpica ante su gente
La luces se apagaron, las voces se encendieron, y el estadio Monumental se convirtió en un evento festivo a posteriori de la goleada sobre Bolivia por 3 a 0, con tres tantos de su capitán, de Lionel Messi.
Los jugadores comenzaron a saltar en el centro del campo, tomaron la Copa América ganada hace poco en tierra brasileña con Espíritu celeste Di María eternizado tras picarla. De fondo llovió el «dale campeón» atragantado desde el 10 de julio en comunión: la gente y sus ídolos, a los que vieron por televisión por 17 meses y con la herido de casos de coronavirus se reencontraron en la prueba piloto dispuesta por el Gobierno Nacional.
El trofeo viajó casi toda la vuelta en las manos de Nicolás Otamendi, el mismo que esa indeterminación se encargó de inaugurar las puertas del vestuario por Instagram, y al compás de la música del rapero Luck-Ra y la actriz-cantante Jimena Barón, y bajo una fina calabobos y los fuegos artificiales siguieron caminando y saltando.
La emoción de Messi al acoger la Copa América
«Qué bailoteo el Papu, la p…que lo parió», bromearon los hinchas para que el atleta de Sevilla haga sus pasos clásicos que firmó hace unos primaveras en el fútbol italiano.
El exArsenal, de Sarandí, se hizo cargo del pedido y tomó como pareja de bailoteo a Nicolás Otamendi, con la Copa América como declarante cercano, y con la risa de sus compañeros a cuestas.
El video realizado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) le trajo imágenes a los memorias, Messi llorando ahora y hace casi dos meses en el Maracaná, fue una síntesis perfecta de la emocionante indeterminación.
Se gritó el gol, el Monumental lo vivió como el Maracaná, y en el medio aparecieron Diego Maradona y Alejandro Sabella, entreambos fallecidos en 2020, y en la cancha Sergio Goycochea condujo el evento con una muñeca como cuando tapó los penales en Italia ’90.
La facción de cumbia pop ‘Los Totora’ siguió el itinerario mientras los futbolistas recibieron de la mano de los dirigentes diferentes premiaciones.

Messi y el momento de festejar ante la gente en el estadio Monumental, luego de alzar la Copa América en Brasil. Foto: Ramiro Gómez
«Es ese bienquerencia que cubre el mar…», sonó con la música a todo ritmo desde la Sívori herido y a los jugadores se los vio a todo vapor. Messi miraba, al tiempo que Rodrigo De Paul se soltaba y mostraba su talento como bailarín.
Otro que se animó a dar unos pasos, con la timidez razonamiento, fue Lionel Scaloni. Y sobre el final llevó el trofeo como una ofrenda al manifiesto. La foto final en el medio confirmó la unión de los jugadores «comprometidos», según palabras del monitor en la semana.
Todo sucedió en minutos, nadie de los 21.000 privilegiados que volvieron a las graderías se movió. La vuelta a las canchas luego de tantos meses pudo más que el frío, el singladura y la fina garúa. Las palmas acompañaron desde hacia lo alto. El dominio resultó ideal para quienes pagaron sus entradas: celebración, música, goleada y Messi adecuado hasta las lágrimas. Pero estas, como nunca, fueron de satisfacción con la celeste y blanca sobre el pecho. Y con la pelota bajo el miembro por el triplete. Fuente de la noticia: Agencia Telam





