Espectáculos

Novedades semanales: el retorno de la pareja Adrián Suar y Natalia Oreiro, un thriller de bajo presupuesto y una joya biográfica sobre el padre Ismael Quiles

Esta semana la programación del cine nacional se enriquece con cinco propuestas muy distintas, que van desde una comedia meticulosamente comercial protagonizada por Adrián Suar hasta un documental motivador dedicado al padre Ismael Quiles.

“Yo, Narciso”, obra escrita y protagonizada por Adrián Suar, relata la peculiar trayectoria de un cirujano plástico vanidoso y una mujer que, con su perspicacia, logra desconcertarlo. El protagonista, un cirujano de renombre criado con privilegios, domina el mundo de la moda con destreza. En dos breves momentos la cámara muestra su visión narcisista, centrada exclusivamente en su propia figura. En otras secuencias, se le representa como el Narciso de la mitología griega, aquel del que la ninfa Eco se enamoró sin éxito. Sin embargo, en esta versión el mito es acechado por una socióloga que, lejos de sentir amor, desea estudiarlo como objeto de análisis. Además, la mujer aparece primero calzada con botas robustas y, para acercarse a él, adopta una vestimenta más refinada y sutil.

Se trata, pues, de una comedia de engaños y malentendidos, que también explora amores latentes y posibles amistades, sin pretender una redención profunda. El Narciso sigue siendo el mismo, aunque ligeramente más escéptico. La película destaca en varios aspectos: la trama elaborada por Pablo Solarz y Adrián Suar, la dirección, la ambientación, el vestuario, la fotografía y, sobre todo, la química escénica entre Natalia Oreiro y Adrián Suar. Desde la exitosa serie “Solamente vos”, el público aguardaba el reencuentro de ambos actores.

El resto del elenco brilla con actuaciones destacadas: Mariano Saborido, Julieta Zylberberg, Eleonora Wexler, Camila Peralta (quien interpreta a dos gemelas), Sofía Morandi, Andy Chango y la participación especial de Moria Casan, que aporta un toque surrealista a la noche.

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Un exagente policial, dedicado a entrenar boxeadores para combates clandestinos, descubre que su hija ha sido secuestrada por una organización criminal y responde de forma implacable. Así de directa resulta la cinta “Sin ley”, dirigida por Carlos Lasso. Al igual que apreciamos el cine policial de serie B norteamericano, podemos considerar el equivalente criollo: producciones de bajo presupuesto, efectos rudimentarios, diálogos simples, iluminación tenue y personajes arquetípicos, con actuaciones escasas pero un fuerte sentido de camaradería. No aparece un héroe solitario, sino un grupo de amigos leales, entre los que se encuentra el Pedrito de “El marginal”, interpretado por Brian Buley, quien no se limita a un papel cómico.

En contraste, el personaje de Tadeo Pestaña en “A metros de distancia” parece carecer de amistades verdaderamente íntimas. El joven parece indeciso o reacio a concretar sus deseos, vagando nocturnamente por lugares de encuentros efímeros y consultando aplicaciones de citas que le indican que su próximo contacto está a pocos metros, aunque él no lo percibe o no desea verlo. La película destaca por su fotografía cuidada y su capacidad para retratar un alma vacilante.

En el extremo opuesto, la comunidad laboriosa de la provincia de Tucumán cobra vida en “Tierra Citrus”, obra de Ayelén Aguero. Los habitantes, aunque sanos, están agotados tras años de arduo trabajo en el campo y condiciones difíciles. La autora entrelaza una ficción ligera sobre una niña que recurre a rituales sincréticos para ayudar a su abuelo, combinando técnicas de observación documental con una perspectiva ecologista y poética. Se trata de una producción incipiente, de delicada ternura.

Para concluir, “El punto” ofrece una biografía del padre y filósofo Ismael Quiles, basada en fotografías, entrevistas ocasionales (incluida una en el histórico programa “La aventura del hombre”), dibujos y testimonios de familiares, alumnos, clérigos, académicos y periodistas que compartieron su vida. Hijo de un zapatero valenciano, era semillero cuando, en 1932, el Gobierno Republicano expulsó a los jesuitas de España. Tras ser enviado a la Argentina por motivos de salud, el futuro sacerdote no solo se recuperó, sino que a los 80 años ejecutaba sentadillas profundas como parte de una rutina que combinaba yoga y ejercicios ignacianos.

Quiles difundió el yoga y otras riquezas culturales orientales en nuestro país y, dentro de lo que algunos describen como un existencialismo católico, formuló una filosofía denominada “in‑sistencial”, explicada con claridad en el documental. La idea surgió en 1949, durante el Primer Congreso de Filosofía en el que Perón presentó la propuesta de una comunidad organizada. Existen imágenes del padre Quiles conversando con Perón y del abrazo espontáneo que le ofreció el Dalai Lama al encontrarlo en la Catedral Metropolitana. El filme, muy completo, celebra a un hombre excepcional. “Aceptemos que hoy la Argentina no refleja a sus pensadores”, comenta Julio Bárbaro, entre los numerosos testigos que incluyen a Francisco García Bazán, José A. Quarracino, Dulce María Santiago, Llamas de Madariaga y Mario Sabato. Su legado permanece en sus abundantes libros, en las aulas que impartió y en una pequeña piedra de su pueblo natal que guardó con cariño.

Durante décadas enseñó filosofía, publicó obras como “La persona humana” (1942) y “Mi ideal de santidad”, viajó por el mundo y fomentó el diálogo entre Oriente y Occidente.

Fuente: Ambito.com

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