Gobernadores del PJ: entre la planificación de la sucesión y el riesgo de un colapso total

Los mandatarios peronistas se enfrentan a dilemas al 17 de octubre. La mayoría no podrá volver a postularse en 2027, por lo que consolidar la pax entre las facciones y designar a un sucesor aceptado resulta el reto principal antes de los comicios. Anticipan que La Libertad Avanza (LLA) y otras fuerzas opositoras intentarán erosionar su dominio provincial.
En la actualidad, el PJ dispone de seis gobernadores afines: Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). De ese conjunto, Kicillof, Quintela y Ziliotto no podrán reincidir, lo que los obliga a seleccionar un reemplazo.
El caso de Insfrán y Jaldo se dirige a los tribunales, pues persisten dudas sobre su elegibilidad para una nueva gestión ejecutiva. En contraste, Jalil ya tiene allanado el camino para un cuarto mandato, aunque ha comunicado que no competirá, prefiriendo aspirar a una banca en el Senado.
Más allá de esos nombres, en la esfera de Unión por la Patria (UP) aparecen figuras como Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Elías Suárez (Santiago del Estero), cuyos antecedentes no son íntegramente peronistas. Melella también deberá ceder el poder, mientras que Suárez recién tomó posesión en 2025, dado que el calendario electoral santiagueño está desvinculado del nacional.
Los dirigentes provinciales pretenden esquivar un escenario similar al de 2023, cuando numerosos distritos bajo control del PJ fueron arrebatados por la UCR, el PRO y partidos locales. Ejemplos de ello son Santa Fe, San Juan, Santa Cruz, Entre Ríos, Chaco y Chubut. En el trasfondo, persiste un peronismo nacional que aún no ha superado sus heridas históricas.
Con Cristina Kirchner encarcelada, la pugna por la cúpula sigue vigente y los caudillos no responden a la dirección nacional. Paralelamente, la lista de posibles candidatos presidenciales se amplía. Hasta ahora, se ha registrado explícitamente al sanjuanino Sergio Uñac, pero también aparecen el tigrense Sergio Massa, Kicillof e incluso el banquero Jorge Brito, quien coquetea con una candidatura dentro del círculo del General.
Sucesión, el reto de los gobernadores peronistas en 2027
Gran parte del futuro dependerá de la resolución de la interna bonaerense, marcada por la confrontación entre el gobernador y su facción, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), y el cristinismo, cuya punta de lanza es La Cámpora. En la contienda por la gobernación provincial ya aparecen varios nombres: los intendentes Julio Alak (La Plata), Jorge Ferraresi (Avellaneda, actualmente de licencia), Mariel Fernández (Moreno) y la quilmeña Mayra Mendoza. También se menciona al ministro Gabriel Katopódis.
Aparte de la boleta electoral, el calendario será determinante. Aún no se ha aclarado qué sucederá con las PASO a nivel nacional ni en la jurisdicción que dirige Kicillof. El gobernador dividió los comicios en 2025 y está evaluando sus opciones para 2027. Si decide postularse a la Presidencia, necesitará el respaldo de alcaldes y dirigentes provinciales, por lo que desconectar la disputa interna podría resultar contraproducente.
Perder la gobernación significaría un duro golpe para las ambiciones del PJ a nivel nacional. Por otro lado, se contempla que el PRO y LLA renueven su alianza. Diego Santilli se perfila como el principal candidato de la oposición, aunque la decisión final aún está pendiente. Otro factor crucial será el destino de los municipios, donde la normativa que limita los mandatos está bajo presión legislativa para su derogación, mientras el tiempo avanza.
En La Pampa, Sergio Ziliotto tampoco podrá reelegirse. En la arena aparecen aspirantes como el senador Daniel “Pali” Bensusán y los intendentes Fernanda Alonso (General Pico) y Luciano Di Nápoli (Santa Rosa), cada uno con sus propios proyectos. También pesa la figura del exgobernador Carlos Verna, quien se ha distanciado de Ziliotto. La fórmula final surgirá del acuerdo entre estos actores.
El vocero presidencial Adrián Ravier intenta posicionarse como la opción de consenso, sin descartar una candidatura de unidad que incluya a fuerzas tradicionales como el PRO y la UCR. En el ámbito libertario se mantiene la confianza: creen que la sucesión abre la puerta para derrocar a un PJ que lleva el poder ininterrumpido desde 1983.
Ziliotto consideraría incorporarse a una fórmula presidencial del peronismo. A pesar de su postura frontal contra Javier Milei, ha mantenido un canal de diálogo abierto con la Casa Rosada. Esta semana se reunió con Santilli y renovó las reivindicaciones pampeanas ante el Gobierno nacional.
Otro de los cercanos al General, el riojano Ricardo Quintela, maniobra en pos de una sucesión ordenada. Intentó liderar el PJ nacional, pero se topó con la resistencia de Cristina, que se impuso en la interna. Aunque cultivó un perfil destacado y recorrió el país, no logró consolidarse como uno de los posibles candidatos presidenciales. Por ello, su prioridad es blindar su provincia, donde la familia Menem se perfila como la amenaza principal.
Recientemente, logró la unidad en el Partido Justicialista de La Rioja y fue elegido secretario general. Entre los posibles sucesores dentro del bloque celeste figuran sus dos senadores: María Florencia López y Fernando Rejal.
Gustavo Melella, Ricardo Quintela y Axel Kicillof en Tierra del Fuego.
El caso más complejo dentro del peronismo probablemente sea el de Gildo Insfrán, al frente de Formosa desde 1995. Su futuro será decidido por la Corte Suprema y los rumores sobre un posible fallo que le impida postularse son intensos. En la provincia afirman no contar con un plan B. “Será Gildo” repiten. No obstante, temen que una sentencia adversa llegue justo antes de las elecciones, obligándolos a designar un candidato de urgencia. A su favor, la oposición está fragmentada.
Los acontecimientos en Formosa son observados de cerca por el tucumano Osvaldo Jaldo y también por el salteño Gustavo Sáenz, ya desvinculado del PJ nacional. Con diferencias, las candidaturas de ambos serán evaluadas por los tribunales, que deberán interpretar las constituciones provinciales. Jaldo sigue maniobrando para mantener una relación estratégica con la Casa Rosada.
El año pasado, para las elecciones legislativas, Jaldo logró unificar a todas las expresiones celestes bajo su liderazgo. Ahora, la candidatura del opositor Juan Manzur contra Milei amenaza su dominio provincial. La Libertad Avanza ya presentó a Lisandro Catalán como candidato, una opción que, por un lado, desafía al gobernador y, por otro, le permite polarizar frente al mileísmo.
El Poder Judicial será determinante para decidir si Osvaldo Jaldo podrá postularse.
En la misma región, el catamarqueño Raúl Jalil anunció que no buscará un nuevo mandato y abrió la puerta a Gustavo Saadi, intendente de la capital. A diferencia de Jalil, aliado clave del oficialismo, Saadi es crítico de Javier Milei, por lo que su eventual victoria podría resultar perjudicial para el Gobierno.
El mandatario ya comunicó que votarán en octubre, el mismo día que la Nación. Su objetivo sería obtener una banca en el Congreso. La tercera voz relevante es la de la senadora Lucía Corpacci, cercana al Instituto Patria. De este trío emergerán las decisiones más importantes.
Con Javier Milei aún en la palestra, el peronismo no solo afrontará un reto a nivel nacional, sino que también deberá concentrarse en preservar sus bastiones. Los procesos judiciales y la tarea de transferir votos a los sucesores serán los principales obstáculos en un escenario que, gradualmente, se calienta.
Fuente: Ambito.com





