Espectáculos

Relatos de descendientes de opresores: pasiones y desencuentros en la pantalla argentina

Un nuevo documental que aborda la vida de descendientes de represores en distintas latitudes, junto a dos relatos de conflictos sentimentales, constituyen las propuestas nacionales que se estrenarán esta semana.

Con el respaldo del Fondo Nacional de las Artes, el Mecenazgo de la Ciudad y la colaboración de dos instituciones alemanas, “Desobediente”, dirigida por Federico Coringrato, sigue el periplo de Analía Kalinec, progenie de un comisario condenado a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad perpetrados en el Olimpo y lugares análogos. Un padre que se mostraba cariñoso con sus hijas y, simultáneamente, un brutal torturador para los detenidos.

Fue recién en 2005, cuando su padre fue arrestado y procesado, que ella tomó conciencia de esa dualidad. Mientras el resto de la familia le brindaba apoyo, ella optó por repudiarlo. Pronto descubrió que no estaba sola; otras personas vivían situaciones similares, como Bibiana Reibaldi, hija de un integrante del 601, o Mariana Dopazo, nacida Mariana Etchecolatz, que cambió legalmente su apellido al conocer los horrores cometidos por su progenitor al mando de la Bonaerense. Estas mujeres, y también hombres con experiencias parecidas, integraron el colectivo Historias Desobedientes, que participa en manifestaciones y ofrece charlas en diversos espacios.

Curiosamente, solo en Argentina ha surgido una agrupación de este tipo. Para difundir su mensaje, establecer contactos y compartir vivencias, la joven Kalinec ha visitado Chile, Paraguay, Uruguay, España, Alemania y Polonia. Así ha conocido a personas como Verónica Estay Stange, autora de “La resaca de la memoria”, cuyo tío comunista, para evitar ser torturado, cambió de bando y se convirtió en torturador; o Loreto Urraca Luque, autora de “Entre hienas”, nieta de un español que integró la Gestapo en Francia, conocido como “el cazador de rojos”; y a la octogenaria Bárbara Brix, hija de un dirigente nazi cuya unidad “limpiaba” poblados de Ucrania y Polonia. Cada una de estas historias merecería una película. En otro plano, también lo merece la sobrina de Analía, quien, al ser interrogada por la maestra de jardín de infantes sobre su fin de semana, respondió inocentemente: “Fuimos a ver al abuelo, que está preso porque mató a mucha gente”.

Pasiones y desencuentros

En la cartelera coinciden dos filmes centrados en amoríos y desengaños. La segunda mitad predomina en “Lo malo del amor”, obra de Nicolás Capelli, donde un escritor incapaz de relacionarse con las mujeres desperdicia oportunidades, apenas aprende algunas lecciones y no recibe castigo. Las protagonistas le conceden una segunda oportunidad, pero él solo genera dudas y reproches. Como expresó Pablo Neruda, “Es tan corto el amor y es tan largo el olvido…”. El director dibuja un retrato bastante certero de un segmento social concreto; la trama está bien estructurada, las jóvenes son atractivas, actúan con soltura y se extrae alguna enseñanza.

El otro título resulta intrigante: “Los días posibles – Trilogía de la ternura”. La dirige Rodrigo Guerrero**, creador de “El invierno de los raros”. La narrativa es simple, incómoda y medianamente sutil. Tras años de separación, dos amigos se reencuentran. En la adolescencia fueron íntimos; hoy uno está casado, es padre y tiene un empleo estable, mientras el otro parece encarnar lo opuesto. Esa tarde vuelven a la intimidad y culminan la velada en un lugar inesperado para uno de ellos. Un detalle revelador: el guion contó con la participación de los cuatro integrantes del reparto. Película original, concisa, realizada con recursos limitados, producida en Córdoba. La próxima semana, atención, se prevé una oleada de estrenos argentinos simultáneos.

Fuente: Ambito.com

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