Incidente ferroviario en la frontera polaca: la ofensiva rusa dispara una alerta en el convoy que transportaba a Boris Johnson

Federación Rusa ejecutó este domingo una serie de incursiones con vehículos aéreos no tripulados contra diversos blancos en territorio ucraniano cercano a la frontera con Polonia, entre los cuales se encontraba un tren que cubría la ruta Kiev‑Varsovia. El bombardeo terminó por afectar a representantes políticos y funcionarios internacionales que se hallaban en la zona.
El canciller de Estonia, Margus Tsahkna, informó en X que parte de su comitiva quedó “estancada” en el paso fronterizo de Yahodyn‑Dorohusk, a escasos 800 metros del punto donde un dron incendió una gasolinera y varios camiones, imposibilitando su salida de Ucrania “por la amenaza de los drones”. El dirigente advirtió: “Los asaltos rusos se intensifican y se aproximan cada vez más a la OTAN y a la UE. Nuestra respuesta debe intensificarse igualmente”.
La operación también obligó a evacuar varios trenes a unos dos kilómetros de la frontera. Uno de esos trenes, que transportaba aproximadamente 200 viajeros, recibió un impacto directo de un dron, aunque sin que se registraran heridos.
Identidad de los pasajeros evacuados de los trenes atacados
Entre los evacuados de un convoy que circulaba minutos antes del ataque se encontraba Günter Sautter, asesor de política exterior del canciller alemán Friedrich Merz, según reveló la publicación Der Spiegel. De acuerdo con ese medio, Sautter regresaba de reuniones con sus homólogos del Reino Unido, Francia e Italia, junto al Gobierno ucraniano, enfocadas en una posible reanudación de las negociaciones de paz con Rusia, y el día anterior había participado en la conferencia internacional Estrategia Europea de Yalta.
El periódico británico Daily Mail añadió otros nombres a esa lista: el ex primer ministro británico Boris Johnson y el ex primer ministro sueco Carl Bildt también fueron bajados del mismo tren por precaución, acompañados por asesores de seguridad del Reino Unido, Francia e Italia, parlamentarios alemanes, diplomáticos y académicos.
La compañía ferroviaria ucraniana Ukrzaliznytsia confirmó la presencia de tan altos funcionarios en un comunicado: precisó que, poco antes de que la locomotora fuera alcanzada, “un tren diplomático se encontraba en la estación de Yahodyn”, con asesores de seguridad de varios países de la UE y exdirigentes europeos, entre ellos Johnson. En otro tren detenido en el mismo lugar y momento viajaba el exdirector de la Agencia Central de Inteligencia, David Petraeus.
El episodio incrementa la tensión entre Rusia y la OTAN/UE, con llamados a reforzar sanciones y respuestas.
Videos difundidos en redes sociales mostraron a personas huyendo por una plataforma entre dos formaciones detenidas mientras se escuchaba una explosión de fondo. Uno de los drones impactó directamente contra la locomotora del tren Kiev‑Varsovia, mientras otro cayó cerca de un puesto fronterizo, del lado ucraniano.
El canciller ucraniano, Andriy Sibiga, describió lo ocurrido como “el terror de Putin llamando directamente a las puertas de la UE y de la OTAN”, e instó a una reacción internacional: “Los bárbaros rusos están a sus puertas, estimados socios. Actúen ahora: apliquen toda la fuerza de sus sanciones contra el agresivo régimen de Putin. Hagan que Moscú experimente las consecuencias de su terror”.
En la misma línea, el canciller polaco, Radosław Sikorski, de visita en Kiev, denunció en una rueda de prensa junto a Sibiga que los “bombardeos literalmente a pocos cientos de metros de la frontera” ponen en riesgo también la seguridad de los ciudadanos polacos.
Desde Moscú, el Ministerio de Defensa ruso justificó los bombardeos como ataques contra “infraestructura ferroviaria” en el oeste de Ucrania, utilizada —según su versión— para “transportar carga militar” proveniente de Europa: “Se han continuado los ataques contra la infraestructura ferroviaria en las regiones occidentales de Ucrania, que se usa para trasladar carga militar desde países europeos”.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, sostuvo que esta nueva oleada se dirigió contra la infraestructura ferroviaria y energética, además de “edificios civiles”, con especial intensidad en el oeste del país, una zona históricamente menos castigada que las regiones cercanas al frente de batalla o a la capital.
Fuente: Ambito.com





