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Osvaldo Jaldo se distancia del Ejecutivo, descarta suprimir las PASO y se alinea con el PJ

El jefe de gobierno de la provincia de Tucumán, Osvaldo Jaldo, reiteró su discrepancia con la administración nacional respecto al plan de supresión de las PASO previsto para el próximo ejercicio. “En ningún caso comparto esa medida” declaró cuando se le interrogó, añadiendo que no avala una reforma electoral integral promovida a escala federal. Su crítica se centró más en el momento del debate que en el contenido de la reforma, argumentando que alterar las normas del proceso electoral una vez iniciado perjudica por igual a todos los partidos que compiten.

Las manifestaciones surgieron después de inspeccionar la obra de una nueva línea de alta tensión, momento en el que precisó que su gestión mantiene abierto el canal de diálogo institucional con el gobierno de Javier Milei. Desde que la supresión de las PASO se consolidó como una iniciativa concreta del Ejecutivo, en abril, el mandatario sostiene que, de eliminarse las primarias, los partidos deberían redefinir sus candidaturas a partir de su propia carta orgánica. En julio repitió la misma postura, subrayando que su bloque (Independencia, en la Cámara de Diputados) no había “variado en ningún aspecto” respecto a lo expresado anteriormente.

Esa coherencia trasciende lo meramente provincial, pues envía una señal al Partido Justicialista nacional, cuyos referentes como José Mayans en el Senado y diversas bancas en Diputados persiguen la misma dirección. En otras palabras, se trata de bloquear cualquier intento de suspender o eliminar las primarias. La coincidencia resulta relevante para un gobernador que cuida su relación tanto con la Casa Rosada como con su propio sector político, y cuya postura sostenida en el tiempo le permite no quedar desplazado del proyecto de unidad peronista de cara a 2027.

Dos posiciones

El caso de Jaldo contrasta con el de otros mandatarios peronistas que también mantienen contacto con la Casa Rosada. En las últimas semanas, tanto Raúl Jalil (Catamarca) como Gustavo Sáenz (Salta) se declararon a favor de suprimir las PASO, alegando que el mecanismo ya no resulta útil para la ciudadanía y que la selección de candidatos debería resolverse internamente en cada partido. Jalil condicionó el cambio a la obtención de “un amplio consenso” y no a una decisión unilateral.

Esa divergencia de posturas entre los gobernadores dialogantes del Norte Grande abrió una gestión interna del peronismo. En los últimos días, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, relató en una entrevista que sostuvo una conversación con Jalil en la que, según su versión, logró “convencerlo de que las PASO eran necesarias” para su espacio.

Quintela, quien participó del cónclave peronista en el Hotel Emperador, quedó a cargo —junto a otros referentes del PJ— de entablar diálogos con los gobernadores que no asistieron al encuentro, entre ellos Jaldo y el propio Jalil, con el objetivo declarado de acercarlos a una estrategia común del justicialismo para las elecciones presidenciales del próximo año. En ese contexto, la postura constante de Jaldo desde abril lo sitúa, a diferencia de Jalil o Sáenz, alineado desde el principio con la demanda del PJ nacional.

A finales de septiembre se votará en el Senado la eliminación de las PASO.

Hasta el momento, a favor:
Valdés
Orrego
Jalil
Passalacqua
Figueroa
Frigerio
Torres

En contra:
Pullaro
Melella
Ziliotto
Kicillof
Suárez
Jaldo
Insfrán
Quintela

Los restantes se encuentran indecisos.

Un freno más

La postura de Osvaldo Jaldo se incorpora a una lista creciente de objeciones que la Casa Rosada está encontrando entre los mandatarios provinciales dialogantes, al intentar avanzar con la supresión definitiva de las PASO. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, lidera desde hace varios meses las conversaciones con los gobernadores en busca de respaldo parlamentario, mientras que en el Senado la negociación quedó a cargo de Patricia Bullrich, con la mira puesta en los bloques de la UCR y el PRO, hoy fragmentados, entre quienes apoyarían una suspensión de las primarias y quienes rechazan su desaparición.

Ante la carencia de números propios, en el oficialismo empezó a ganar terreno la alternativa de, en lugar de derogar las PASO, reproducir el mecanismo utilizado en 2025, cuando las primarias fueron suspendidas una única vez para esa elección legislativa. A cambio de su acompañamiento, los gobernadores provinciales negocian la inclusión de sus propias demandas —como obras públicas, transferencias de recursos y la regularización de deudas de cajas previsionales— en la discusión del Presupuesto 2027.

El futuro de las PASO constituye un punto de debate entre los gobernadores y la Nación.

Más allá del análisis técnico sobre calendarios y reglamentos, dentro del peronismo se argumenta que la permanencia de las PASO permitiría al espacio ordenar su interna, definir candidaturas y presentarse más cohesionado —con un candidato competitivo— en los comicios de 2027, tras un año marcado por reacomodamientos internos entre distintos sectores del PJ.

Esa interpretación explica, en parte, por qué líderes del propio peronismo están impulsando paralelamente una estrategia para acumular los votos necesarios en el Senado y bloquear cualquier intento de reforma que suspenda o elimine las primarias.

Para la Casa Rosada, la supresión de las PASO evitaría una interna que —a su juicio— funciona como una encuesta gratuita para la oposición y resta fuerza al efecto sorpresa de una candidatura única en las generales. En medio quedan los gobernadores dialogantes, entre ellos Jaldo, que gestionan con cautela su respaldo al Gobierno pero no están dispuestos a renunciar a las reglas electorales que rigen la competencia en sus propios distritos.

Fuente: Ambito.com

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