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China despliega su unidad de «Robocops» de tráfico: androides patrullan las vías, aunque carecen de autoridad para detener

Varias urbes chinas han puesto en marcha un programa de autómatas antropomórficos destinados a la vigilancia del tráfico, una medida orientada a actualizar la gestión del flujo vehicular mediante inteligencia artificial y procesos automatizados.

Un mecanismo de apoyo, no de coerción

Los aparatos, creados por la firma tecnológica SUPCON Information, ya operan en cruces de gran afluencia en Hangzhou y otras localidades, colaborando con la policía de tránsito en labores de supervisión, pero sin poder de detención ni intervención directa sobre los ciudadanos.

Dotados de cámaras, radares y sistemas de análisis en tiempo real, estos androides son capaces de detectar infracciones como el uso de bicicletas eléctricas sin casco, cruces indebidos o detenciones fuera de la calzada, y proporcionar advertencias inmediatas a conductores y peatones.

Según la empresa, el proyecto fue concebido con un enfoque preventivo: la meta consiste en rectificar conductas antes de que se transformen en infracciones repetidas, priorizando la corrección sobre la imposición de sanciones posteriores.

Las unidades, que alcanzan casi dos metros de altura, también ofrecen servicios de asistencia al público, suministrando información sobre rutas, normativa vial y orientación urbana. Además, disponen de un canal de emergencia que enlaza directamente con la policía local.

De acuerdo con la compañía, el sistema fue diseñado para actuar de manera preventiva: el objetivo es corregir conductas antes de que se conviertan en infracciones reiteradas, más que aplicar sanciones posteriores.

Conforme a los datos proporcionados por la empresa, los robots ya han emitido cientos de miles de alertas y habrían contribuido a una disminución superior al 40 % en determinadas infracciones viales en las áreas donde fueron desplegados.

El programa funciona de forma autónoma durante el día, desplazándose entre posiciones preestablecidas en los cruces, mientras un centro de control supervisa su desempeño y coordinación.

Ampliación y restricciones del modelo

La iniciativa se inscribe dentro de una política más amplia de China para trasladar tareas rutinarias del sector público a sistemas automatizados. En la actualidad, alrededor de 50 unidades están operativas en distintas provincias, y las proyecciones oficiales apuntan a una expansión que podría alcanzar los 200 dispositivos antes de finalizar el año.

No obstante, el esquema aún confronta varios retos, entre los que se incluyen la adaptación a normativas locales diversas, la integración con los sistemas policiales tradicionales y las regulaciones vinculadas a la protección de datos, dadas las intensas labores de captura mediante sensores y cámaras.

Las compañías del ramo reconocen que, pese al interés internacional en esta tecnología, su exportación no es sencilla y demanda ajustes legales y técnicos específicos para cada nación.

Paralelamente, el debate sobre el papel de la inteligencia artificial en la seguridad urbana sigue abierto, mientras estos “robocops” empiezan a ocupar un espacio visible —aunque limitado— en el entorno público chino.

Fuente: Ambito.com

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