Microsoft reconfigura su presencia en China ante la presión de Washington, pero conserva lazos mediante la nube y la IA

En los últimos cinco años, al menos quince filiales y joint ventures de Microsoft en la República Popular China han cesado sus actividades, según documentación interna. Este contexto revela una política de retirada gradual del mercado asiático y una intención de minimizar la exposición de la compañía en dicho territorio.
Tal movimiento podría representar un cambio drástico en la hoja de ruta de Microsoft, que en el pasado consideró inimaginable abandonar China. En 2010, cuando Google evaluaba su salida por motivos de censura y ciberamenazas, Bill Gates y Steve Ballmer, entonces director general de Microsoft, cuestionaron esa postura y aseguraron que Google estaba sobredimensionando la situación.
El punto de partida se sitúa en 2023, cuando Microsoft sondó la posibilidad de abandonar el mercado chino. En esa ocasión, ciertos ejecutivos estimaron que los riesgos geopolíticos superaban con creces los beneficios económicos que la firma obtenía. En 2024, China aportó apenas el 1,5 % de los ingresos totales de Microsoft.
Reuters informó, a través de conversaciones con fuentes internas, sobre los nuevos planes de Microsoft. La incertidumbre sobre la rentabilidad del mercado surge en un entorno donde la compañía tecnológica está particularmente vulnerable al deterioro de las relaciones entre Washington y Pekín. Desde 2017, China ha impulsado el uso de software nacional, considerado más seguro por el Estado y cada vez más competitivo frente a productos como Windows y Office.
A ello se suman las restricciones estadounidenses a la tecnología de punta, que han obstaculizado la expansión de los negocios de inteligencia artificial y computación en la nube de Microsoft en China.
Microsoft opta por permanecer en China gracias a su negocio con compañías privadas
A pesar de los obstáculos descritos, la empresa no contempla una retirada total y cuenta con una razón para conservar su presencia en China: las firmas locales que requieren tecnología occidental para operar más allá de sus fronteras.
Según Reuters, tras conversar con tres informantes familiarizados con la situación, Microsoft ha logrado consolidar un negocio rentable al ofrecer servicios a compañías chinas como ByteDance, propietaria de TikTok. Estas entidades emplean la infraestructura de Microsoft para coordinar sus actividades internacionales.
Microsoft no planea retirarse del todo y tiene una razón para mantener su presencia en China.
Asimismo, la relación que Microsoft ha cultivado durante décadas con el gobierno chino constituye otro factor determinante. Alain Crozier, exdirector de Microsoft en China, declaró a Reuters que la compañía mantiene uno de los lazos más fuertes entre las firmas tecnológicas extranjeras y el Estado chino.
«Debido a la geopolítica… algunos días se vuelve más complejo, pero nunca hemos enfrentado una crisis«, sostuvo.
Los orígenes de la relación entre Microsoft y China se remontan a los años noventa
El vínculo de Microsoft con las autoridades chinas se inició a principios de la década de 1990. Gates realizó su primera visita al país en 1994, donde fue recibido por el presidente Jiang Zemin, quien le recomendó estudiar la historia de China.
Desde entonces, la compañía buscó estrechar lazos con el Partido Comunista. Entre sus iniciativas, Microsoft cofinanció incubadoras de startups con el gobierno y <strongaceptó los requisitos de censura que Google rehusó cumplir.
No obstante, a mediados de la década de 2010 la relación empezó a tensarse. Las revelaciones sobre la cooperación de empresas estadounidenses con Washington para espiar a gobiernos extranjeros aumentaron la desconfianza de China hacia la tecnología occidental.
El desafío era particularmente relevante para Microsoft porque las principales corporaciones chinas son estatales o mantienen estrechos vínculos con el Gobierno.
En respuesta, la compañía lanzó Windows 10 China Government Edition, cuyo desarrollo fue negociado personalmente por Satya Nadella con funcionarios del Ministerio de Finanzas, según una fuente familiarizada. El producto se instaló en varias agencias gubernamentales, aunque no alcanzó el éxito esperado, según Crozier.
En 2017, mientras Microsoft anunciaba Windows, el gobierno chino estableció nuevas directrices para las compras públicas, presentadas como un marco para adquirir servicios «seguros y fiables». En ese momento, ningún sistema operativo extranjero, incluido Windows, había sido considerado compatible con esas políticas.
El informe de Reuters analizó seis guías de adquisición de sistemas informáticos publicadas por el gobierno chino entre diciembre de 2023 y mayo de 2026. Cinco de ellas desaconsejaban productos de Microsoft. La única que incluía Windows 10 China Government Edition, aunque especificaba que su uso estaba sujeto a «requisitos de gestión adicionales».
La situación también refleja la erosión de la confianza de las empresas estadounidenses en China. En la última encuesta sobre clima empresarial de la Cámara de Comercio Estadounidense en China, solo el 52 % de los encuestados consideró al país una prioridad para sus inversiones globales, frente al 62 % registrado en 2019.
Azure e inteligencia artificial: la nueva apuesta
El intento de Microsoft de convertirse en el proveedor tecnológico preferido del Estado chino no prosperó, pero la compañía halló una alternativa en el sector privado.
Empresas como ByteDance y la cadena de moda Shein operan orientadas a consumidores occidentales y utilizan Azure – los servicios de nube de la firma de Gates – para gestionar datos conforme a normativas extranjeras, según dos fuentes de Microsoft.
Empresas como ByteDance y la cadena de moda Shein tienen operaciones orientadas a clientes occidentales y utilizan Azure.
Adicionalmente, la compañía brinda a sus clientes empresariales chinos acceso, a través de Azure, a modelos de inteligencia artificial occidentales de proveedores como OpenAI, que no operan dentro de China.
A mediados de la década de 2020, asistir a las compañías chinas en su expansión internacional se había convertido en uno de los principales focos de negocio de Microsoft relacionados con el país.
El negocio de IA también enfrenta interrogantes sobre su viabilidad, ya que depende de proveedores externos como OpenAI. Asimismo, las empresas chinas pueden recurrir a modelos desarrollados localmente, como Kimi, que se han vuelto cada vez más competitivos frente a las alternativas occidentales y presentan costos menores.
Microsoft también ha perdido talento tecnológico en China
La presencia de Microsoft en China ha tenido, durante décadas, otro componente estratégico: el desarrollo de capital humano.
Desde los años noventa, la firma contribuyó a formar parte de la base tecnológica del país y creó Microsoft Research China, un laboratorio dedicado a tecnologías avanzadas. Entre sus exalumnos se encuentran ejecutivos de compañías de IA como SenseTime y DeepSeek.
Las nuevas restricciones estadounidenses, sin embargo, complicaron la retención de ese talento.
Los controles de exportación sobre chips y modelos de IA limitaron el acceso de los ingenieros de Microsoft en China a tecnología de vanguardia. Brad Smith, presidente de Microsoft, declaró ante legisladores estadounidenses en 2023 que la empresa no realiza investigaciones sobre computación cuántica ni otras tecnologías sensibles en China.
Desde que Estados Unidos empezó a limitar las exportaciones de inteligencia artificial, Microsoft Research China —actualmente Microsoft Research Asia— abrió laboratorios en Vancouver, Singapur y Tokio.
La reubicación del personal, no obstante, no resultó sencilla. En 2024, Microsoft ofreció a 1.000 ingenieros de alto nivel la posibilidad de trasladarse a Estados Unidos y a otros tres países occidentales. Solo alrededor de un tercio aceptó, según consignó Reuters.
Fuente: Ambito.com


