Nvidia proyecta trasladar sus GPUs a la Luna, con un rover que evaluará la plataforma Jetson

El impulso de Nvidia por ampliar la aplicación de sus chips más allá de los centros de procesamiento se dirige ahora a un entorno sin precedentes: el satélite natural. La empresa emergente estadounidense Lunar Outpost ha comunicado que su próximo vehículo explorador integrará un módulo Nvidia Jetson para gestionar su sistema LiDAR, lo que podría posicionar a dicha arquitectura como la primera GPU operativa en la superficie lunar.
La firma, especializada en la construcción de robots para infraestructuras espaciales, está analizando el comportamiento de Jetson frente a su arquitectura de cómputo espacial tradicional, empleada hasta la fecha en misiones análogas. “Estamos poniendo a prueba la Nvidia Jetson y la contrastamos con nuestra solución de cómputo para vuelos espaciales, cuya trayectoria está más consolidada en este dominio”, explicó el director ejecutivo de Lunar Outpost, Justin Cyrus.
“Examinamos sus puntos fuertes y sus limitaciones, y promovemos la incorporación de sistemas con GPU de mayor potencia en contextos extremos”, añadió.
El proyecto impulsado por Nvidia
Esta iniciativa forma parte del programa de la NASA que pretende contratar a compañías privadas para explorar la superficie lunar antes del retorno de astronautas, estimado tentativamente para 2028. La meta consiste en desplegar vehículos capaces de transportar instrumentos científicos, cartografiar el terreno y localizar recursos como el agua, útiles para futuras misiones.
La apuesta de Nvidia por el ámbito espacial también incorpora una reciente alianza con Firefly Aerospace, la primera empresa privada que logró un aterrizaje exitoso de un robot en la Luna. En esa colaboración, la plataforma Jetson será empleada en un satélite en órbita lunar para procesar imágenes destinadas al mapeo del terreno y al seguimiento de despliegues robóticos en expansión.
El rover de Lunar Outpost será lanzado a bordo de un módulo de descenso desarrollado por Intuitive Machines. Su objetivo será llevar sensores científicos a cráteres y zonas de acceso complicado, con especial interés en Reiner Gamma, una región que presenta una anomalía magnética aún bajo estudio. El lanzamiento está programado para finales de año mediante un cohete Falcon 9.
Aunque Jetson no goza de la notoriedad de plataformas de inteligencia artificial como Blackwell o Vera Rubin, se trata de una familia de chips diseñada para robótica y sistemas autónomos. Su factor de forma compacto y su bajo consumo energético permiten el procesamiento in situ de los datos captados por los sensores, disminuyendo la dependencia de enlaces de comunicación remotos y acelerando la toma de decisiones.
El reto de operar una GPU en la Luna
Introducir tecnologías avanzadas en la Luna (o en el espacio, como propone Elon Musk con sus centros de datos) implica desafíos técnicos sustanciales. Mientras que la mayoría de las GPU empleadas en misiones espaciales permanecen en órbita terrestre, donde la radiación es menos intensa y las variaciones térmicas más moderadas, la superficie lunar expone los equipos a radiación cósmica y a fluctuaciones extremas de temperatura.
“El sistema debe sobrevivir a la noche lunar con un consumo de energía extremadamente bajo”, señaló Cyrus. De concretarse la prueba, Lunar Outpost anticipa que sus vehículos podrán interpretar el entorno y reaccionar de forma más ágil y autónoma, una capacidad considerada esencial para sostener futuras operaciones humanas en la Luna.
“En Lunar Outpost estamos trabajando actualmente en la transición de la exploración a la permanencia, es decir, en cómo establecer realmente una base avanzada en la Luna”, afirmó Cyrus. “Creemos que la combinación de nuestros modelos determinísticos con una capa de IA física nos permitirá hacer viable la presencia humana en el espacio, apoyándonos en una fuerza laboral robótica”.
De cara al futuro, la compañía planea desplegar una flota adicional de vehículos autónomos y un rover de mayor tamaño, Pegasus, concebido para transportar astronautas. Este proyecto depende del desarrollo de un nuevo cohete de Blue Origin, la firma espacial de Jeff Bezos, cuyo calendario sufrió retrasos tras una anomalía detectada este año.
Fuente: Ambito.com





